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CUANDO MADRID SE SUBLEVÓ CONTRA LAS FUERZAS DE NAPOLEÓN

“El 3 de mayo de 1808. Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío”. Autor Goya. // 

El día 2 de mayo se conmemora el Día de la Comunidad de Madrid, en conmemoración al levantamiento de los españoles contra la ocupación francesa.

A primeras horas de la mañana del día 2 de mayo, una multitud comenzó a concentrarse ante el Palacio Real de Madrid con la intención de detener el traslado del infante Francisco de Paula para llevarlo a Francia con el resto de la Familia Real. Al grito de José Blas Molina ¡Que nos lo llevan! la multitud asaltó el palacio.

Murat envió un destacamento de la Guardia Imperial al palacio acompañado de artillería, la cual abrió fuego contra la multitud. A partir de este momento, en Madrid se inició una revuelta popular espontánea caracterizada por ataques improvisados y luchas callejeras.

La represión de los franceses fue brutal. Murat creó una comisión en la noche del 2 de mayo presidida por el general Grouchy, que estableció la pena de muerte para todos aquellos capturados portando armas de cualquier tipo. 

 ANTECEDENTES 

El 17 de marzo de 1808, tras correr por las calles de Aranjuez el rumor del viaje de los reyes, una pequeña multitud (compuesta por empleados de los nobles llegados al efecto, puesto que al ser sitio Real y Villa, Aranjuez no tenía una población villana que pudiera alzarse por sí sola).

Dirigida por miembros del partido fernandino —nobles cercanos al príncipe de Asturias—, se agolpa frente al Palacio Real de Aranjuez y lo asalta, quemando aquellos enseres que no fueron directamente saqueados (el palacio era realmente propiedad del rey, ya que Godoy se lo había vendido en 1803, pero éste lo siguió habitando durante las jornadas de los reyes en Aranjuez y cuando podía).  El motín perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en el príncipe Fernando. 

El día 19, por la mañana, Godoy es encontrado escondido entre esteras de su palacio y trasladado hasta el Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ante esta situación y el temor de un linchamiento, interviene el príncipe Fernando, verdadero dueño de la situación, en el que abdica su padre al mediodía de ese mismo día, convirtiéndolo en Fernando VII.

A raíz de lo acontecido en Aranjuez, Carlos IV escribió a Napoleón «que, forzado a renunciar a la Corona, acude a ponerse en los brazos de un gran monarca, aliado suyo», buscando la recuperación del trono usurpado por su propio hijo.

Esto indujo a que Napoleón confirmara su idea sobre la debilidad e ineficiencia de la corona española y se decidiera a invadir España. Así, los acontecimientos de Aranjuez fueron los primeros estertores de la agonía del Antiguo Régimen en España.

El pueblo había sido manipulado, pero en cualquier caso, su intervención fue decisiva, puesto que no sólo consiguió la renuncia de un ministro odiado (ya había ocurrido en el motín de Esquilache en 1766), sino también la renuncia de un soberano y el acceso al trono de un nuevo rey, legitimado por la voluntad popular.

Caro fue el precio pagado: la sangre vertida el dos de mayo y más tarde en toda la guerra de la independencia, la pérdida de los virreinatos americanos y un reinado de Fernando VII nefasto y que acabaría en la primera guerra carlista.