Provoca la risa pero no. El régimen castrista anunció este martes la decisión de disminuir el tamaño de su inepto gabinete administrativo, con el fin de reorganizar los ministerios y así "modernizar la administración pública y actualizar el marco laboral".
Según un comunicado oficial, esta acción busca preservar "los derechos y los deberes que surgen de la relación jurídica individual entre los trabajadores y los empleadores", reforzando así el vínculo jurídico entre ambas partes.
Con el objetivo de reducir la burocracia y mejorar la eficiencia en la gestión, el Portal del Ciudadano destacó que, dadas las dificultades que enfrenta el país, es vital implementar iniciativas que respondan al endurecimiento del "bloqueo impuesto por Estados Unidos".
Y una de esas medidas la han bautizado como "Ley de organización y la reducción de ministerios". Según dijeron, esta reestructuración ha sido en el marco de un proceso de "consulta nacional", que dio como resultado la reducción de los 27 ministerios que tienen a 20.
En un alarde de planificación económica, el presidente no electo Miguel Díaz-Canel llegó a la conclusión de que "un país pequeño con una situación tan compleja no puede tener una estructura tan grande, y que tanta burocracia hace que los procesos no sean eficientes". "Necesitamos un diseño diferente", dijo. (Esto es mucho).
Para el castrismo la planificación es sinónimo de inmovilidad; la crítica una sospecha y la iniciativa popular un riesgo. Un país donde la burocracia heredada del comunismo soviético ha sido inherente a la administración estatal y gubernamental y donde la lealtad pesa más que las ganas de transformación, es ahora precisamente cuando han llegado a esta conclusión. Todo con tal de ganar tiempo a que llegue el salvador mes de noviembre.