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| En 1967 la revista llegó a vender 16 millones de ejemplares, 12 de ellos fuera de los Estados Unidos. |
Luego de rebasar recientemente el siglo de existencia, ¿sabía usted que la primera de las afamadas revistas "Reader’s Digest" -versión hispana- donde primero se publicó fue en la Habana?. Pues sí, y aunque el primer ejemplar en idioma español fue en New York y su debut internacional fue en el Reino Unido, la Habana fue su primera sucursal en un país latino americano.
Eso sí, al traducir su título al español -- “Resumen del lector” -- resultaba muy poco atractivo para una revista, de manera que cuando la longeva publicación salió en español, la bautizaron como "Selecciones". Fue fundada en 1922 por William de Witt, sargento del ejercito norteamericano durante la primera guerra mundial, y la filántropa Lila Bell Wallace.
La pareja, que ideó un concepto de publicación hasta entonces desconocido, una revista familiar de tamaño bolsillo, tuvo una periodicidad mensual en la que tuvo cabida una selección condensada de los treinta mejores artículos aparecidos en otras publicaciones.
La circulación de la revista fue creciendo vertiginosamente, al punto de que alcanzó de los mil quinientos ejemplares en 1922, a doscientos mil en 1929 y en plena Gran Depresión. Tres años después, cuando se incluyeron las primeras colaboraciones exclusivas, la revista duplicó el número de páginas y las suscripciones superaban los trescientos mil. En 1938 apareció la primera edición internacional en Reino Unido, y en diciembre de 1940 se editó en Nueva York el número inaugural en idioma español.
CUBA
Cuatro años más tarde se estableció una sede en Cuba QUE distribuyó "Selecciones" para el resto de Iberoamérica. La acogida que tuvo entre las familias latinoamericanas obligó a la compañía a diversificar las ediciones: mientras que la Selecciones de La Habana se distribuía por todas las Antillas.
| Portada cubana |
"Los cubanos están ante vosotros, pero no son vuestros. No discutáis nunca con un cubano; él siempre tiene la razón. Los cubanos no necesitan leer; ellos nacen con sabiduría. Tampoco necesitan viajar; ya lo han visto todo. Los cubanos se caracterizan, en privado, por su simpatía e inteligencia; en grupo, por su gritería y apasionamiento.
Cada uno de ellos lleva la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí. Por lo tanto, reunir a los cubanos es fácil; unirlos, imposible. No les habléis de lógica, pues ésta implica razonamiento y mesura, y los cubanos son hiperbólicos y desmesurados.
Cuando discuten jamás dicen: 'No estoy de acuerdo con usted', sino: 'Usted está completamente equivocado'. Los cubanos ofrecen soluciones geniales antes de conocer el problema. De ahí que digan tan a menudo: 'Chico, no hay problemas.
Cuando visité su diminuta isla, me admiró el hecho de que cualquier cubano sabía cómo encauzar a toda América Latina, cómo eliminar el hambre en África y cómo debía comportarse EEUU para que llegase a ser una verdadera potencia mundial. Los cubanos son el pueblo elegido de sí mismos. Así viven ellos en cualquier parte del mundo".
Selecciones, bajo la dirección por dos décadas del periodista Víctor Olmos, llegó a España en plena “guerra fría”, en momentos en que la ONU y Estados Unidos todavía favorecían el boicot diplomático al régimen franquista. En este sentido, la autorización de la revista fue como un guiño de Franco hacia aquellos artículos periodísticos que vendían una versión opuesta al comunismo internacional.
-Gracias a la revista Readers Digest, versión soviética, el mundo supo que Fidel Castro celebró como nadie el intento de golpe de Estado contra Mijaíl Gorbachov en 1991.-
Pero entonces se repitió la misma historia, o más bien la misma desgracia de siempre. Con la llegada del castrismo al poder, los días de la revista en Cuba estaban contados. The Reader’s Digest Association se vio obligada a trasladarse a Buenos Aires, Argentina, donde experimentó una nueva diversificación regional.
Santiago de Chile, Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela y Costa Rica, abrieron sus respectivas sucursales. Aunque Wallace la concibió como una revista ecléctica e imparcial —“periodismo blando”, para algunos—, la Digest fue duramente criticada por mantener una línea editorial que reflejaba en exceso el punto de vista conservador, identificando incluso a la Rusia comunista.
Algunos sitúan el origen de su declive en una paradoja. Si en los sesenta alcanzó su cénit, también inició un silencioso descenso empujado por los movimientos contraculturales de la década. A principios de los ochenta y con la muerte sin herederos de sus fundadores, los ojos carroñeros de multimillonarios como Laurence Rockefeller se posaron en la revista, anulando cualquier vestigio de “candidez” de los primeros tiempos.
La disolución de la URSS en 1989 también contribuyó en parte, pues la Digest se quedó sin un objetivo de ataque. La estocada final la dio el nuevo milenio con el auge de medios globales dirigidos a nichos específicos, y por supuesto el tsunami de la industria digital.
La editorial fue incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y de hacer frente a una deuda billonaria, se declaró en bancarrota el 24 de agosto de 2009. Y aunque fue rescatada por varios fondos de inversión, volvió a fracasar en 2012. Al año siguiente empezó a se publicarse como parte del conglomerado editorial "Trusted Media Brands", con un enfoque renovado digitalmente.
Fuente: Mundo Dinners
Prensa Española
