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TRAICIONES Y PRESENTACIONES. UNA HISTORIA MAL CONTADA.


¿Sabía usted que el Brigadier (general de brigada) Jaime Santiesteban Garcini, quien fuera uno de los ochenta militares cubanos que alcanzaron tan alta graduación en la guerra de independencia del siglo XIX, fue acusado de traidor?.

El Brigadier Garcini, natural de Manzanillo, junto con el general espirituano Marcos García Castro y el también general de brigada agramontino Manuel Agramonte Porro, perteneciente este a la acaudalada e ilustre familia de los Agramonte de Camaguey, fueron tres de esos altos oficiales que la historiografía recoge como traidores.

PRESENTADOS

El día 15 de marzo de 1897 la prensa española comentaba la presentación (rendición) del jefe mambí Alejandro Rodríguez Acosta, al mando de mil hombres entre las localidades de Pozo Redondo y Caimán, localidad de Batabanó, en la provincia de la Habana.

De aquel hecho se cumplieron recientemente los 129 años. Debió ser algo realmente insólito, toda vez que el regimiento Pizarro le había ido bastante mal frente al general Alberto Rodriguez Acosta, el más joven de todo el ejercito libertador en ese momento.

Sin embargo, puede que haya sido ese el motivo por el cual las fuerzas españolas, al mando del general Valeriano Weyler primero y del general Ramón Blanco Erenas después, iniciaron un feroz contraataque contra aquellas fuerzas rebeldes que operaban en la zona rural del sur de la Habana. Digamos los batallones de infantería Otumba, Castilla y Barbastro, así como los regimientos Pizarro, Numancia, Borbón, más la guerrilla de voluntarios de Peral. 

Esta fue otra de las presentaciones muy discutidas y contradictorias dentro del ejercito mambí, e incluso misteriosas se podría decir. Total que desde Batabanó, Alejandro Rodriguez se dirigió al teniente coronel del batallón provisional de "Canarias", José Perol Burgos, ofreciéndole entregar a un cabo ileso que tenían prisionero, así como otros soldados del regimiento de caballería Pizarro que se encontraban heridos, los cuales entregaría igual si venían a buscarlos con camillas.

Este batallón provisional de Canarias estaba integrado casi en su totalidad por soldados procedentes de las siete islas, sobre todo a raíz del levantamiento de 1895 que el ejercito español concentró sus envíos de soldados con integrantes de aquel territorio, y que fueron embarcados en el "San Ignacio de Loyola", buque de la compañía trasatlántica.

Carta de Máximo Gomez al brigadier Rego

En esta imagen, se puede apreciar un fragmento de una carta enviada por el generalísimo Máximo Gómez al general de brigada Alfredo Rego, relativa a la solicitud de abastecimientos al Club Cienfuegos para que el Comandante Olivera y sus hombres puedan adquirir vestimenta nueva. Al final, y pese a algunas reticencias del segundo cabo de la capitanía general, la entrega de heridos y del cabo prisionero se efectuó sin incidencias.

Y es aquí donde la prensa Española publica una nota sobre este hecho, hasta entonces inédita, relacionada con el desfile - en formación - de las tropas cubanas con Alejandro Rodriguez a la cabeza, frente al ejercito español lo cual demostró la delicada situación en que se encontraba el ejercito Español en ese momento. Esta rendición se sumaba a la protagonizada cuatro meses antes por el general de brigada natural de Campo Florido, Alfredo Rego Alfonso.

Rego se presentó cuando se encontraba al mando de la segunda división del cuarto cuerpo de ejercito que abarcaba las jurisdicciones de Cienfuegos, Villa Clara y Sagua la Grande. Por ese motivo fue sometido a un consejo de guerra en el cual fue separado del ejercito libertador. Rego murió en 1930 en su localidad natal.

Lo que llamó la atención fue la forma en que se presentó, y que provocó que los comentarios en la prensa Española no se hicieran esperar. Aquel desfile eran el mal augurio de la verdadera situación que existía en Cuba. Ni siquiera cuando se acordó que el brigadier Regó devolviera a los prisioneros de "Ojo de Agua", las fuerzas españolas habían reconocido a unos rebeldes como un ejercito constituido.

Un fragmento: 

"Aquel desfile de las fuerzas insurrectas por delante de nuestras columnas, nos dan una idea triste del estado de la guerra. Es preciso que se diga al país la verdad, para que el pueblo se forme idea cabal de la situación.".

La opinión pública reclamaba la verdad, una verdad que el gobierno no decía, que llegaba con días de retraso, y por encima por un largo recorrido de La Habana - Nueva York -Londres - Madrid - Las provincias.

BRIGADIER EDUARDO MARMOL Y BALLAGAS

Aunque el general de brigada Eduardo Mármol Ballagas no fue un presentado, sí ha sido considerado en general por la historiografía cubana como un traidor. El santiaguero era primo hermano del líder Donato Mármol y Tamayo, y su caso fue otro de los más llamativos y contradictorios de aquellas gestas.

Según se ha dicho, a principios del mes de enero de 1869 Eduardo Mármol lideró una conspiración para derrocar a Carlos Manuel de Céspedes y a Francisco Vicente Aguilera, con el objetivo de que su primo Donato se apoderara de la jefatura del alzamiento. Al final todos se reunieron en la finca Tacajó, campamento de Donato y, aunque acordaron la continuidad de Céspedes como jefe, el suceso significó como un aviso, "alto y claro" para el Padre de la Patria.

Nada nuevo tratándose de Céspedes. Sin embargo si Eduardo Mármol fue un traidor, entonces por esa regla de tres habría que considerar igual como traidores a los líderes en el Camagüey que igual conspiraron para derrocarlo, entre ellos "el mayor" Ignacio Agramonte, Rafael Morales (Moralitos) o al delegado de la asamblea de Guáimaro, el abogado Antonio Zambrana, entre otros.

CARLOS GARCÍA CASTRO

El caso del abogado espirituano, alcalde y posteriormente gobernador civil de esa ciudad, Don Marcos García Castro, es el siguiente en esta lista. Ferviente crítico del presidente Carlos Manuel de Céspedes, jefe militar del distrito Santi espíritus bajo el mando del mayor general Polaco Carlos Roloff Mialovfky, fue de los que se opuso tajantemente al levantamiento o sedición de Santa Rita, ocurrida en 1877.

Sería difícil enumerar aquí todos los combates en que tomó parte el señor García Castro, nos atreveríamos a decir que pocos jefes batieron el cobre como este hombre. Se le calculan mas de cien combates, muchos de ellos decisivos como el de Taguasco, donde se apoderó de todo un convoy español.

También la destrucción del ferrocarril de su localidad, así como los muelles de embarques que servían de suministro a las fuerzas españolas o en Iguará, donde repitió la dosis con nuevo ataque a otro convoy hispano. Sin embargo, depuso las armas un año después en "Ojo del Agua" y ojo al dato, su nombre no aparece entre los firmantes de la capitulación ni aceptó la paga del gobierno español que sí aceptó la gran mayoría.

Sí amigo, porque aunque los libros de historia de la dictadura no lo recoja, la mayoría de aquellos jefes mambises que tan edulcorante historia nos han contado, fueron recompensados económicamente por abandonar sus armas, uno de los aspectos contemplado en el artículo cinco de la paz del Zanjón.

De hecho, tanto a Máximo Gómez como a Antonio Maceo y muchos otros, se les facilitó gratuitamente la embarcación con la que marcharon de Cuba al exilio. Al menos en el primero, no consta plata en efectivo, pero si el medio de salir de Cuba.

En fin, que el brigadier Castro, de postura anti Cepedista, aceptó la autonomía de España y como tal fue designado gobernador civil de Santi espíritus. Ese es el motivo y no otro. Con la llegada de la republica abrió un bufete de abogados en la calle Manrique, en la Habana, ciudad donde murió en 1909. Se encuentra sepultado en el cementerio de Colón.

AGRAMONTE 

Por su parte a Don Manuel Agramonte Porro, que fue ascendido a brigadier en 1872 por decisión firmada por Carlos Manuel de Céspedes, y designado como jefe de la Brigada de Caonao dentro de la sexta Brigada de la primera división de Camaguey, le pasó lo mismo que a la mayoría de los que insistieron en seguir alzados pese a no contar ni con las armas, los recursos, y mucho menos los deseos.

Agramonte depuso las armas ante las autoridades españolas y como tal ha sido señalado de traidor. No sabemos como llamarían entonces al 90 % de aquellos valerosos e intocables lideres. Vea si es capaz de citar cual de ellos no tuvo en su expediente alguna que otra claudicación anotada.

En fin, que estando amnistiado en 1873, le tocó el amargo trago de tener que reconocer el cadáver vejado y maltratado de su pariente Ignacio Agramonte, el más grande de los mambises cubanos, un convencimiento que pensamos discutir con nadie.

Además, tuvo la desgracia de perder un hijo, el capitán José María Agramonte Varona, que estando bajo las ordenes del mayor general polaco Roloff, cayó en una emboscada que le tendiera el espía y voluntario Nicolás Yero, quien haciéndose pasar por mambí le dio muerte en Ciego de Ávila el 24 de octubre de 1895. Dicho esto, ¿existe la posibilidad de que hayan sido señalados como "traidores" injustamente?. Por supuesto que sí existe. El papel y los tontos lo aguantan todo.

En la época en que regía un decreto que prohibía hacer negociaciones de paz con España de manera independiente, "Decreto Spotorno", estos militares, ya bastante expertos, tuvieron la altura de miras que no tuvieron otros como para percatarse de que el modo de llevar aquella guerra no les conduciría a ningún lado. Por el contrario, era seguir destruyendo la economía y lo que era peor, al costa del sacrificio inútil de vidas humanas.

No por gusto la emigración, la más importante fuente económica de aquellos levantamientos, decidió no apoyar una causa más que consideraran igualmente perdida de antemano. Al final la historia les dio la razón, y de cierta forma aquellos mismos que les acusaban de traidores en su momento, tuvieron que claudicar irremediablemente.

Tan es así, que cuando Calixto García desembarcó el siete de mayo de 1880 para ponerse al frente del caprichoso levantamiento llamado guerra chiquita, la mayor parte de los hombres que la habían iniciado habían abandonado el campo de batalla bastante decepcionados.

El caso del general manzanillero Jaime Sebastián Garcini fue aun más difícil todavía. Nombrado por Céspedes como Teniente General de las fuerzas en Manzanillo y uno de los ocupante de Bayamo, de milagro pudo salvar su pellejo de la ira de "sus mambises", en especial la de Máximo Gómez.

Lo habían condenado a muerte, sin embargo logró sobornar al centinela que los vigilaba que aprovechó para huir también. Resulta destacable que este brigadier vivió en su ciudad de Manzanillo hasta su muerte, en 1897, sin que nadie le molestara por ello. Fue otro de los que murió por ley de vida en 1878 en Manzanillo, repetimos, sin que nadie le cuestionara nada.

Mejor pregúntese usted quiénes decidieron iniciar esta absurda guerra condenada al fracaso, generales como Guillermón Moncada, Cornelio Rojas, Grave de Peralta y el más resabioso y terco de todos, Calixto García Íñiguez, pese a que otros valorados líderes como Antonio Maceo o Máximo Gómez decidieron poner pies en polvorosa luego de una "animada charla" con el capitán general español, Don Arsenio Martínez Campos.

Es que el 90% de la Junta Central de Camagüey y todo el gobierno en armas en general, no quería más guerra y decidió pactar con España. Por esa regla de tres, ¿cómo le llamamos a todos estos claudicados, traidores o cobardes?, ah no, que era una pausa necesaria, ya, ya. Aquellos "traidores" eran gente con un mínimo de sentido común y no de orgullo.

Una carta de José Martí enviada al generalísimo Máximo Gómez, con fecha del 20 de Julio de 1882, resume perfectamente esta situación:

“(…). Por mi parte, General, he rechazado toda excitación a renovar aquellas perniciosas camarillas de grupo de las guerras pasadas, ni aquella Jefatura espontánea, tan ocasionadas a rivalidades y rencores, sólo aspiro a que formando un cuerpo visible y apretado aparezcan unidas por un mismo deseo grave y juicioso de dar a Cuba la libertad verdadera y durable (…)”

Un Brigadier que alcanzó gran notoriedad en la manigua y en la república después, fue el presidente electo Gerardo Machado y Morales, natural de Camajuaní, que siendo hijo de un colono emigrante de la isla canaria de La Palma, ingresó desde muy joven el ejército libertador, y al mando de otro que también fue presidente, José Miguel Gómez, que en su mandato lo incorporó como Secretario de Gobernación.La historia de Machado se conoce de sobra, sobre todo la mala, porque de la buena, que es muy superior, apenas se habla.

CHOLÓN

Por otro lado uno de los hermanos Maceo que alcanzó los grados de brigadier durante la "Guerra Chiquita" y al mando de Calixto García, fue Rafael Maceo Grajales, alias "Cholón". Era el cuarto hijo del matrimonio de Doña Mariana Grajales y Don Marcos Maceo, y único de los hermanos Maceo con esta graduación.

Como dijimos arriba, Cholón claudicó con todas las letras. Fíjese que su hermano Antonio - que amenazaba con romper el corojo - fue otro de los claudicados en 1879, decisión que tomó junto con los también brigadieres Pío Rosado y Carlos Agüero, en cambio no aparece en este triste podio de traidores.

Cholón no murió en combate, si no estando preso en las cárceles españolas de Chafarinas. Al fracasar la guerra se entregó a las tropas españolas el 15 de julio de 1880. Pese a su presentación voluntaria, fue hecho prisionero y enviado a esta tenebrosa prisión ubicada en una isla frente a Marruecos donde murió de neumonía el dos de mayo de 1882.

En cambio su hermano José, que había llegado también a Chafarinas cinco días antes, consiguió salir de allí y regresar a Cuba incorporándose posteriormente al tercer y ultimo levantamiento del 1985. De hecho, fue el único de los hermanos Maceo que tomó parte en las tres guerras, 1868, 1880 y 1895, y en esta ultima es donde alcanza el grado de mayor general.

El llamado "León de Oriente", fue uno de los dieciséis mambises que murieron en el combate de "Loma de Gato" el cinco de julio de 1896. Tenía apenas cuarenta y siete años de edad. Entre la alta oficialidad del ejercito libertador Cubano, los generales de brigada fueron los que constituyeron la mayor cantidad con ochenta.

LOS MARMOL

Varias conspiraciones se las han achacado a Eduardo Mármol, cuando se ha demostrado que nada tuvo que ver. ¿Y quien de esos historiadores ha tenido el coraje de señalar a Ignacio Agramonte como traidor?.

Luego le mencionan como el instigador de los hechos que dieron al traste con el combate por la toma del fuerte "La Cuaba", y de la pérdida de una parte importante del cargamento de armas que había traído el barco Perrit.

Po este hecho el general norteamericano Thomas Jordan acusó al mayor general holguinero Julio Grave de Peralta como el principal responsable, incluso le destituyó y lo sometió a un consejo de guerra del cual que Peralta salió absuelto.

¿Sobre los supuestos motivos de los historiadores en contra de Mármol?, no existe ninguna prueba documental donde se haya podido demostrar su instigación. Se han limitado a especular simplemente, debido a la gran amistad que existía entre Grave de Peralta y Carlos Manuel de Céspedes.

Al final Eduardo Mármol cayó herido y capturado por las tropas del general español Ramón Fajardo e Izquierdo, entonces gobernador militar del Camagüey, cuando se encontraba al frente de una columna en la zona del Júcaro el día 5 de julio de 1870. Tras una estancia preso, el 18 de junio de 1871 fue pasado por las armas con la misma alegría que si hubieran fusilado a Maceo o a Gómez. Si tan traidor era, ¿cómo se explica que fuera fusilado?.

Así lo publicaba el Diario de la Marina:

"Ha sido pasado por las armas en Júcaro Eduardo del Mármol, uno de los individuos de esta familia que tantos crímenes ha cometido desde el principio de la Revolución. Se llevó de la jurisdicción de Guantánamo más de cuarenta mil negros. Siempre se señaló por sus instintos incendiarios y destructores".

Por ultimo decir que de esta familia solo escapó indemne de acusaciones su otro primo, el general de brigada Leonardo Adolfo, hermano de Donato e igual un poderoso terrateniente, porque toda esta familia era riquísima, sin embargo murió no diríamos pobre, en total miseria y olvidado. La tuberculosis se lo llevó cuando no había cumplido ni los 50 años.

Lo triste de todo es que el general Leonardo fue de los primeros que se incorporó junto a su hermano a la guerra de los diez años, de los que protestó enérgicamente en el Zanjón, de los que organizó la guerra chiquita y, ante el fracaso de la misma, depuso las armas el 29 de mayo de 1878 como hicieron todos. Para colmo de esta familia, los restos de su hermano Donato, muerto de una viruela mal tratada el 26 de junio de 1870 en San Felipe, Palma Soriano, jamás han sido encontrados.

Una de propina: Un sobrino de Donato Mármol, Fernando Tarrida de Mármol, hijo de una de sus hermanas, fue un connotado anarco comunista radicado en Sitges, Cataluña, donde fue director de la escuela politécnica. Murió en Londres en 1915.

Maldita Hemeroteca
Fuente: Prensa Española