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| Una semana después de concluido, fue inaugurado el treinta y uno de Mayo. // |
En un principio se había pensado levantar un puente metálico sobre el canal de entrada a la Bahía de La Habana. No se edificó por varias razones, entre ellas una estratégica: en caso de un conflicto armado, podían volar el puente y bloquear la entrada a la dársena.
En 1945, y desde comienzos de la construcción de la Vía Blanca en dirección hacia el Este de la Habana, se vio la necesidad del cruce de la bahía por medio de un enlace, y llegaron a la conclusión que sería un túnel submarino. Por tanto, en 1949, el ingeniero noruego - norteamericano, Ole Singstad, un especialista en este tipo de obras, lo proyectó a la entrada de la Avenida del Puerto.
Otra propuesta la presentó en 1954 el ingeniero cubano José Menéndez Menéndez, que había diseñado y construido el anterior túnel de Línea, con una capacidad de 2500 autos por cada vía y por hora, y que comenzó en 1951 quedando terminado en 1953, significando un gran alivio para el tráfico que circulaba sobre el puente del rio Almendares.
Pero ese mismo año, la recién creada Compañía de Fomento del Túnel de La Habana S.A., responsable por el Gobierno de la obra, encargó a una firma estadounidense los primeros trabajos.
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| Las obras comenzaron el 19 -9-1955 y finalizaron casi tres años después. |
Sin embargo, por su solución moderna y original, mucho más económica y plazo de ejecución más breve, finalmente se le adjudicó a la Societé des Grands Travaux de Marseille, en Francia
Con una longitud de 733 metros, el túnel de la Bahía de La Habana está situado a una profundidad de entre doce y catorce metros bajo la superficie, con una capacidad de 500 autos por hora. En resumen, cuenta con cuatro carriles, dos en cada sentido, y permite el cruce de La Habana Vieja a la zona. Contaba además con un tendido telefónico con central automática, y una dotación de siete teléfonos instalados en su interior.
No es exageración, pero en complejidad esta obra en su momento fue comparada con la Alhambra de Granada, la Gran Muralla China y la Ciudad Prohibida, el cable trasatlántico, el Canal de Suez y el puente de Brooklyn.
Gracias a este enganche, luego llegaron los alzados en 1959 y, con la lleva y trae de la teniente Pastorita al frente, diseñaron el enjambre de urbanización de La Habana del Este, al mas fiel estilo de los países comunistas, que dio origen primero al barrio de Cojímar y más tarde al de Alamar.
El túnel fue oficialmente terminado el 25 de mayo de 1958, se cumplen hoy 68 años, a solo siete meses de que el mandatario Fulgencio Batista fuera derrocado por las fuerzas rebeldes de la sierra maestra. Fue considerado como uno de los primeros túneles submarinos del mundo y una de las siete maravillas de la ingeniería civil en Cuba.
Las dos entradas fue lo primero que comenzó a excavar al lado del parque Máximo Gómez, y en el canal se dragaron 250 mil metros cúbicos de roca y 100 mil de material arenoso. Los llamados cajones o tubos del túnel, de veintidós metros de ancho por más de siete de alto y unos ciento ocho de largo, se fabricaron en dique seco y luego fueron llevados flotando hasta el lugar previsto, hundidos separadamente, hasta hacerlos reposar en una base.
| Las obras en ejecución |
Este tramo de la Habana se cruza en apenas cuarenta y cinco segundos a una velocidad de 60 km/h, evitando un engorroso rodeo por tierra de casi 20 kilómetros.
Solo agregar que aquel que obligaron a salir de Cuba la madrugada del uno de enero de 1959, el señor Fulgencio Batista, diga lo que diga y póngase como se ponga, en cuanto a túneles de este tipo dejó fabricados tres por falta de uno, y en todos utilizando la más moderna tecnología constructiva en aquel entonces.
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