Aunque actualmente languidece, el Vedado habanero aun conserva mansiones que se distinguen por su fastuosa arquitectura que, a pesar de todo, siguen siendo distinguibles dentro del desastre que hoy impera en esa zona.
Una de esas tantas, porque son muchas, es la que se encuentra ubicada en la esquina de 23 y B, una de las más atractivas de esta exclusiva barriada que, desde el último tercio del siglo XIX. Se trata de una antigua mansión propiedad del matrimonio compuesto por Federico Sánchez y del Junco y Doña Elvira Cil y Macías, considerada como una de las más bellas mansiones de la céntrica calle 23 en ese barrio.
El señor del Junco era hijo de Don Rafael Lucas Sánchez Hill, matancero y dueño del central Santa Lucía fundado en Gibara en 1857, que se alimentaba con las cañas de la finca Guanajabey, nombre del río próximo. Fue de los castigados por la guerra de independencia, aunque una vez alcanzada la libertad, renació de sus cenizas como se suele decir. De hecho llegó a contar con 160 kilómetros de vías férreas y una producción estimada en 400 mil arrobas diarias.
Con la llegada de Castro al poder en 1959, en Cuba existían 161 centrales azucareros moliendo a capacidad, cuarenta y siete de ellos en la provincia de las Villas y 39 en la de Oriente. El resto once en la Habana y veintidós en Matanzas. La que menos caña molía era Pinar del Río, que contaba nueve centrales. Concentrada en la producción del mundialmente famoso tabaco, Pinar del Río en esos tiempos era la provincia menos desarrollada de Cuba.
Para 1925, que suponemos que ya Don Rafael Lucas y Elvira Cil había fallecido, su hija, Encarnación Sánchez Cil se la arrendó al doctor Armando Telles y Reyes, que instauró allí en 1943 el Colegio Trelles. Como tal funcionó hasta que llegaron los alzados en 1959 que la rebautizaron como "Guido Fuentes". No se cayó de milagro, y de milagro también decidieron repararla y convertirla entonces en la Contraloría General de la República.
Un dato curioso, en esa escuela estudio el burgués Guido Fuentes, hijo del medico pediatra César María Fuentes Mardomingo, que apenas tres días de haber triunfado Castrio en las lomas, y en un acto de guapería suprema, Fuentes intentó ajusticiar a un grupo supuestos Masferreristas en Marianao.
Decir que si te guías por la narrativa oficialista, en ese tiempo habían en Cuba más Masferreristas que habitantes tenía el propio Marianao. A cualquiera le endiñaban ese "apellido". En fin, que el valiente Guido intentó penetrar en la casa donde estaba atrincherados estos en 70 y 25, en el reparto Buenavista, y hasta ese día vivió. El otro estudiante de este centro Trelles fue uno de los mayores y más dedicados chupa medias que tuvo Fidel Castro en su vida, el señor Armando Hart.