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| El parque Cristo en el siglo XIX. // |
Los parques de La Habana Vieja han devenido en recintos para el descanso y disfrute de los viajeros por sus agradables entornos, cargados de arbustos que refrescan en los días de intenso calor.
En ellos lugareños y personas, llegados de otros parajes, socializan como parte de ese intercambio necesario para los seres humanos.
Uno de esos espacios es el Parque Cristo, ubicado en la confluencia de las calles Bernaza, Teniente Rey, Villegas y Lamparilla, en la llamada Plaza del Cristo del Buen Viaje que está formada por el Parque y por la Iglesia de estilo barroco que le da su nombre y que data del 1640. Era allí donde culminaba la procesión del Vía Crucis.
Un sitio donde solían converger vendedores de bisuterías, de trovadores etc, e incluso llegó a adoptar el mote de Plaza de las Lavanderas, por la gran cantidad de mujeres, casi todas africanas, que buscaban su sustento de esa manera. En el siglo XIX se construyó allí la casa del presbítero Manuel Echevarría, y desde ese momento fue la mayor construcción que había en todos aquellos alrededores.
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Entre 1853 y 1867 se edificó en aquella plaza la vivienda del catalán Juan Conill, fabricante de tabaco y banquero, levantada sobre las oficinas y almacenes del dueño, aprovechando la céntrica posición de la plaza, que en esos años había quedado junto a la nueva urbanización.
Con los años fue convertida en palacio episcopal durante varios años, hasta que fue transformada en una vivienda colectiva. El parque estuvo buen tiempo tapeado por una cerca sometido a reparaciones, y en 2016 abrió de nuevo al viandante. En la imagen de arriba se aprecia el Parque en la actualidad.
En una de sus esquinas se encuentra un monumento al poeta cubano Plácido, Gabriel de la Concepción Valdés, ajusticiado en 1844 por su implicación en la "conspiración de la escalera", una tarja le inmortaliza con uno de sus poemas más relevantes.
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De hecho hoy se encuentra en sus alrededores cafeterías, restaurantes, bares y otros puntos de ventas, a quienes se suman los vendedores ambulantes. Además, se encuentra muy próximo al Capitolio, al Malecón, al Puerto, a la Plaza de las palomas, y resulta un lugar idóneo como punto de encuentro.