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| Fabrica de tabaco en Tampa, donde José Martí dio un emocionante discurso. La plata de esta gente era primordial para la guerra en Cuba. // |
El 'Tampa Morning Tribunal' del 17 de diciembre de 1896 incluía la siguiente necrológica (originalmente en inglés) sobre nuestro protagonista:
«Fue el fundador de la gran prosperidad que la ciudad de Tampa ha disfrutado durante los últimos diez años y cuyo final no ha llegado (...). Se precisará la destreza de generación aún no nacida para hacer una estimación adecuada de su valor para el país. Tiene erigido justamente un monumento por el cual su memoria se perpetuará durante siglos. Cuando el historiador en un futuro lejano escriba sobre una ciudad diez veces más grande que la actual Tampa, el nombre de V. Martínez Ybor será el centro alrededor del cual la gloria de sus triunfos se aferrará».
PERO ¿QUIÉN FUE ESTE HOMBRE EN REALIDAD?
Misterio desvelado. Vicente Martínez Ibor (la I natal del segundo apellido se convirtió en Y por razones políticas en 1868) fue toda una institución en La Habana, Cayo Hueso y Tampa.
Lo fue en todos los jóvenes pero potentes Estados Unidos. 'El Príncipe de Gales', su marca, obtuvo los más altos reconocimientos internacionales. Así lo evidencia que las oficinas centrales de su imparable emporio tabaquero se ubicasen en Nueva York.
Que en las inmediaciones de la mencionada Tampa fundara en 1885 una ciudad con su apellido también resulta sintomático respecto a su poder.
Ybor City fue una particular y próspera ciudad dedicada a la fabricación de puros, poblada en su mayoría por trabajadores españoles, cubanos (cuando su isla de procedencia agotaba sus días vinculados a España) e italianos. Antes de entrar en materia, una puntualización. La fuente de esta información procede del periódico español "Las Provincias", que a su vez cita al doctor Loy Glenn Westfall, especialista en este personaje, y Juan Alberto Berni.
Vicente Martínez Ibor nació en Valencia, España, en septiembre de 1818, y fue enviado a Cuba en 1832 para evitar el servicio militar. O la familia no estaba boyante (la redención, o e pago en metálico para evitarlo legalmente no era todavía una realidad) o el envío de Vicente a la aún colonia española respondía al deseo de alejarlo del conflictivo "Primera Guerra Carlista".
A su llegada le esperaba un trabajo ingrato en un almacén, cargo desempeñado durante algo más de un trienio. Con 17 años Vicente se introducía en el mundo del tabaco: compraba cigarros a pequeños fabricantes, cambiaba el 'packaging' y los relanzaba al mercado con su propio sello.
Pronto se convirtió en un prestigioso corredor de tabaco cubano, justo cuando la fama de este producto empezaba a conquistar el mundo.
Éxito a la vista como bróker. También como fabricante de su propia marca. Entre otras cosas, porque llegó a un acuerdo con las autoridades carcelarias de la isla para disponer de presidiarios como mano de obra.
En 1848 sus cigarros son reconocidos con una medalla internacional de calidad. Ese mismo año se casa con Palmia Learas, con quien tuvo cuatro hijos. Su fortuna despegaba y la pequeña tienda se transformaba en una factoría de su marca: 'El príncipe de Gales' obtenía en 1857 la primera distinción en la más importante muestra de tabaco celebrada en París.
La vida será una tómbola, pero no sólo de luz y de color.
Su esposa Palmia fallece en 1862. Vicente se volvería a casar en 1866 con Mercedes Ravilla, acaudalada mujer que le entregaría como dote una cantidad con ceros suficientes como para quitar el sentido. El ambiente en Cuba estaba calentito, pero no por su clima o su son. Las revueltas independentistas eran constantes y amenazaban -como sucedería pocas décadas después- con una revolución definitiva. Simultáneamente crecían las huelgas de la clase obrera.
Su empleo precario peligraba por la modernización del sector.
Para colmo de males coyunturales, el gobierno español, con sus apremiantes necesidades económicas, endurecía los impuestos a los productores de tabaco en Cuba. Vicente Martínez, sus socios, pero también sus competidores españoles, vivían en una sociedad convulsa donde había que posicionarse.
Una opción era prestar obediencia a su gobierno, el español. Esta no sólo implicaba reducir drásticamente beneficios. También generaba recelo entre los trabajadores, muchos de ellos comprometidos con la causa independentista. Otra posibilidad era rehuir la normativa española y declararse abiertamente favorable a la revolución, en sintonía con su mano de obra. Ser un traidor a la patria.
La tercera posibilidad era emigrar, y Vicente Martínez optó por esta tercera forzosamente. Primero se asentó en New York, pero los prolegómenos sindicaleros de este estado le hicieron poner los ojos en la más tranquila Florida, en concreto Tampa.
Vicente Martínez estuvo activo hasta casi un año antes de morir (14-12-1896). Y sí, los rumores sobre su empatía con el independentismo cubano eran fundados.
En 1893, en la fábrica de 'El príncipe de Gales' de Ybor City, el líder José Martí lanzó una de las arengas más famosas para su causa, y esa es la fuente de esta foto. Al final de cuentas, ¿donde es que había nacido el padre de Mart?. Pues eso.
Maldita Hemeroteca
