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BRIGADAS CUBANAS COMUNISTAS, PERO ¿Y LOS OTROS QUE?

Para acceder a la información que aquí se atesora, hay que contar con un permiso de las fuerzas armadas españolas. Incluso digitalmente. De ahí que no hayamos podido brindar nombres de brigadistas que apoyaron al bando nacional. // 

La guerra civil española (1936 -1939) fue el mayor conflicto interno que ha sufrido España a lo largo de su historia, y no solo por el número de víctimas y daños que ocasionó, sino por la crudeza y virulencia del mismo, pues llevó al enfrentamiento entre ciudadanos de un mismo país, e incluso de una misma familia.

Previo a un golpe de estado del General Primo de Rivera y el aumento de las contradicciones entre los españoles, se da inicio un 17 de julio el levantamiento nacional de Francisco Franco contra el gobierno republicano del Frente Popular izquierdista.

Apoyado por los socialistas de Adolf Hitler, la Italia fascista de Mussolini y la del conservador Oliveira Salazar en Portugal, se inicia en España la guerra civil. Por el otro lado la República, integrada por comunistas, socialistas e izquierdistas en general, fue apoyada por la Unión Soviética.

A su defensa se incorporaron voluntarios de varias partes del mundo, que formaron parte de las conocidas "Brigadas Internacionales". Se calcula que entre 35.000 y 60.000 se unieron al bando republicano procedentes de hasta 54 países. Según publicaciones de las revistas cubanas Bohemia, Mediodía y Carteles, alrededor de 1.200 voluntarios cubanos se fueron a combatir al lado de este bando republicano.

Oficial Español revisando las cajas en el archivo militar de Ávila. 

Sin embargo muy pocos apoyaron al bando nacional Franquista, de hecho muy poco se habla de este otro grupo y muy pocos datos hay, de los que se fueron a España para intentar frenar el avance del comunismo internacional. Aquí tambien los comunistas, - como casi siempre - le comieron el relato propagandístico a los conservadores.

Pruebe usted mismo, u ponga en el google "brigadas internacionales" y verá como casi todo lo que aparece es referente al bando republicano. Se apropiaron hasta de la idea "internacionalista", de hecho no sabe lo difícil que es encontrar un nombre de alguno de aquellos brigadistas de la falange, tal parece que fueron aliens espaciales. 

Y en eso tuvo que ver muchísimo la periodista y profesora Urcelay-Maragnès, que dedicó en cuerpo y alma a recopilar la información del bando de los comunistas sobre todo. Gracias a esta señora, se supo que entre el bando republicano hubo más de veinticinco militares cubanos que habían sido expulsados del ejército entre los años 1933 y 1935, por la lucha anti-machadista.

Dígase como ejemplo el comandante Ramón O´Farril, Pablo Porras o el entonces teniente Emilio Laurent. Incluso el eminente medico Eduardo Odio Pérez que estuvo en la décimo sexta brigada "Abraham Lincoln", participantes en las batallas de Jarama y Tarancón y luego brindó sus servicios en el hospital de Castillejos.

Por suerte en el Archivo Militar de Ávila se guarda la información de ambos bandos. Encuadradas en Falange Española, se constituyeron 116 Banderas (unidades de tipo batallón), que sumaron algo más de 200.000 hombres, y que pertenecientes al Carlismo o Tradicionalismo, se formaron 35 Tercios -unidades, igualmente tipo batallón-, con unos 60.000 a 65.000 hombres.

En número de extranjeros es hasta el momento indeterminado, aunque significativamente menor. Las Juventudes de Acción Popular y las de Renovación Española constituyeron igualmente milicias armadas que a partir del Decreto de Unificación de 19 de abril de 1937, se integraron en un cuerpo único.

No obstante en Cuba los hubo, y con tal propósito se fundó en junio de 1936 la Sección del Partido Falange Española de Cuba, participando en ella las las élites del poder cubano-española, grandes propietarios sumado a un sector de la oligarquía cubana y el clero católico nacional.
 
Milicianos republicanos izquierdistas.

Esta organización contó con el apoyo de José Ignacio Rivero (Pepín), director del periódico Diario de la Marina, el más leído por la colectividad española y la población cubana en general. También se creó el Comité Nacionalista Español de marcado sentido fascista, tenga en cuenta que en ese tiempo el significado de la palabra fascista no era el mismo que hoy se le suele dar. 

"La Casa de España" era el lugar de encuentro de los franquistas cubanos y españoles. Esta última fue creada en junio de 1937, con el objetivo de unificar a todos los residentes cubanos de derecha. A diferencia del bando republicano, que desde mediados de 1936 y hasta el cierre de 1937 acaparó la atención varios medios de divulgación en el país, el bando falangista tuvo su momento de esplendor entre 1938 y el 1939. 

En su constante accionar, la Casa de España continuó aferrada a la captación de adeptos, al envío de dinero y productos a la zona nacionalista, y desató una vigorosa campaña de reafirmación incondicional al general Franco. Otro sector de ayuda incondicional a los sublevados fue la Iglesia Católica de Cuba, tanto desde los púlpitos como a través de las escuelas religiosas. El claustro de profesores de esas escuelas estaba formado mayormente por monjas y sacerdotes españoles de filiación franquista.

Conforme avanzó el conflicto, los antagonismos propios de una guerra comenzaron a aflorar dentro del entorno hispano-cubano, afectando desde luego, intereses económicos y comerciales. Los hijos de gran parte de la burguesía española y cubana asistían a estos centros educacionales, razón por la cual muchos de ellos se identificaban con la derecha y el conservadurismo español.

Soldados del bando nacional

Como se evidenció por ejemplo en el Centro Gallego de La Habana, donde imperó la división en dos partes antagónicas representadas por los partidos ya existentes. A la par que en las otras agrupaciones regionales de españoles en Cuba, la élite económico - social de los gallegos controló las funciones directivas del Centro, desplegando una política de apoyo a sus intereses.

LA POLITICA CUBANA 

Los representantes de la ultraderecha española tenían el poder político dentro de la mayor institución regional española en Cuba, y desde luego adoptaron una clara postura de apoyo al bando nacionalista, con el reconocimiento pleno del presidente cubano Miguel Mariano Gómez, primero y único en ser destituido constitucionalmente en 1936. 

Gómez, hijo del general del ejercito libertador y segundo presidente de Cuba, José Miguel Gómez, lideraba el Gobierno del Frente Popular que luego pasó hacia una "no intervención" similar a la política llevada a cabo por el gobierno norteamericano por parte de su vice interino, Dr Federico Laredo Brú. No obstante la supuesta neutralidad, esos gobiernos coincidían en gran parte con los interésese Franquistas.

De hecho, para septiembre de 1936 el gobierno cubano obstaculizó el embarque de combatientes y ayudas con destino al apoyo de los comunistas españoles. Igualmente fueron clausuradas algunas asociaciones pro republicanas y como incidente más significativo se inmovilizó en el puerto de La Habana al buque español «Manuel Arnús». 

Esta neutralidad tuvo su punto culminante con la llegada de Miguel Espeliús, enviado por el gobierno de Burgos a Cuba con la idea de desplazar a las autoridades diplomáticas de la España republicana. Tenga en cuenta que en ese momento España seguía siendo uno de los mejores clientes del tabaco cubano, y representaba el 85% de las compras españolas a Cuba.

Sin embargo, a raíz de la caída del gobierno del general Machado esta actitud fue cambiando poco a poco al punto de que el Gobierno cubano llegó a donar a la causa republicana el 5% de los impuestos recaudados en el comercio de tabaco y azúcar y la ilegalización de las organizaciones políticas que como la Falange venían haciendo campaña en favor de Franco y sus Generales. De hecho Fulgencio Batista se mostró partidario de la mediación entre los dos bandos en conflictos.

La guerra Civil en España duró más de dos años y medio. La República española fue derrotada y, según los datos de las centenares de fuentes que existen, murieron alrededor de 200 voluntarios cubanos independiente de la ideología que defendían. Amen de esto, está considerada como una de las páginas más heroicas del internacionalismo del siglo XX.

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca