En 1945 el Gallego Daniel Martín Labrandero arribó a la isla de Cuba como exiliado político. Había integrado las filas republicanas contra Franco en España en la batalla del Ebro de la guerra Civil, como miembro de la brigada Abraham Lincoln.
Su paisano madrileño, Carlos Gutiérrez Menoyo, hermano del que luego fuera comandante del directorio en el Escambray, Eloy, y que fue uno de los participante caído en el atentado a Fulgencio Batista en el palacio presidencial de la Habana, intentó reclutarlo para este comando casi suicida, sin embargo el azar no lo quiso así.
Con apenas dieciséis años, Carlos Gutiérrez Menoyo estuvo destacado en la guerra de Africa bajo el mando del famoso general Leclerc, participando en la “guerra del desierto” contra las fuerzas alemanas del Afrika Korps del mariscal Rommel.
Con posterioridad combatió en Italia, en el desembarco de Normandía y en Alemania. Fue condecorado y obtuvo el grado de subteniente. Un vez emigró a Cuba, participó en los preparativos de Cayo Confite, en 1947 para derrocar a Rafael Leónidas Trujillo en Republica Dominicana.
Sin embargo, cuando ya había renunciado a la policía y se había integrado las filas del directorio revolucionario, el veintinueve de julio de 1953 fue sorprendido junto al ciudadano Walter M. Villares Rivas cuando intentaban dinamitar el túnel de la Habana, en el tramo que iba hacia Marianao que pasa por debajo del río Almendares. (Imagen de arriba)
Sin embargo Labrandero, que al parecer era muy amigo del presidente Carlos Prío Socarrás y que traía encima un pasado como comandante en el batallón 59 de la décimo quinta Brigada, había sido nombrado por este capitán de la policía secreta al frente del departamento de homicidios, puesto que desempeñó hasta el diez de marzo de 1952 que el general Batista da el golpe de estado y Prío es destituido.
Sin embargo, cuando ya había renunciado a la policía y se había integrado las filas del directorio revolucionario, el veintinueve de julio de 1953 fue sorprendido junto al ciudadano Walter M. Villares Rivas cuando intentaban dinamitar el túnel de la Habana, en el tramo que iba hacia Marianao que pasa por debajo del río Almendares. (Imagen de arriba)
Durante el arresto le fueron ocupadas cinco granadas. Por este hecho, Martín Labrandero fue condenado solamente a cuatro años de prisión, cuando el hoy el régimen del esbirro Miguel Díaz Canel en la Habana mantiene presos a jóvenes por más de diez años por ejercer la protesta.
El treinta de diciembre del 1956 se produce en el penal "El Principe", donde estaba recluido, una fuga tumultuaria en la cual cayó abatido por las fuerzas policiales desplegadas en ese recinto. Si usted ha pasado en alguna ocasión por las faldas de esta fortaleza en el vedado, frente a la facultad de Química o la escuela de estomatología, probablemente se habrá percatado que hay una tarja que recuerda su nombre.
