La NASA completó una nueva prueba de carga de combustible del cohete Space Launch System en el Centro Espacial Kennedy, un paso determinante para confirmar si la misión Artemis II podrá despegar en marzo rumbo a la Luna. El ensayo se realizó tras fugas previas de hidrógeno que obligaron a posponer el calendario.
¿Qué ocurrió durante la segunda prueba de carga?: Por segunda ocasión este mes, los equipos de lanzamiento bombearon más de 2,6 millones de litros de combustible ultra frío al cohete de 98 metros de altura. La cuenta regresiva avanzó hasta los 30 segundos antes de simular una interrupción programada y repetir los últimos 10 minutos del procedimiento.
La agencia informó que la pérdida de hidrógeno fue mínima y se mantuvo por debajo de los límites de seguridad establecidos. Ingenieros analizaron los datos para determinar si las reparaciones realizadas en las conexiones entre la plataforma y el cohete fueron efectivas.
Hace dos semanas, durante el primer intento, se detectó una fuga de hidrógeno líquido ultrafrío en las conexiones del sistema. Los técnicos reemplazaron juntas y un filtro obstruido para corregir el problema antes de repetir el procedimiento.
Las fugas de hidrógeno no son nuevas en la historia de la agencia.
Desde la era de los transbordadores espaciales, cuyos motores fueron adaptados para el SLS, la manipulación de este combustible ha representado un desafío técnico. El primer vuelo no tripulado de Artemis también enfrentó retrasos por el mismo motivo antes de despegar en noviembre de 2022.
Artemis II:
Si los análisis confirman condiciones seguras, el lanzamiento más temprano podría realizarse el 6 de marzo. La misión Artemis II transportará a cuatro astronautas de Estados Unidos y Canadá en un viaje de ida y vuelta de 10 días alrededor de la Luna. No está previsto que la nave entre en órbita lunar ni que intente alunizar.
