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TAURINO Y COMUNISTA. MALA COMBINACIÓN EN ESTOS TIEMPOS


Como es bien sabido el régimen de la Habana aplica restricciones de entrada a ciudadanos, principalmente a aquellos considerados "inhabilitados" por razones de seguridad.

Da igual si son periodistas, médicos que abandonaron misiones, o cualquiera que se oponga de alguna forma a sus políticas. No obstante sus prohibiciones afectan principalmente a exiliados que son críticos, y que el régimen etiqueta como "elementos contrarrevolucionarios".

No hace diferencia con nadie, ni con europarlamentarios tampoco, porque recordemos que en el 2021 una delegación encabezada por el eurodiputado Hermann Tertsch intentaba volar a La Habana desde Miami para apoyar a la disidencia, y sin embargo el régimen les impidió su entrada en el país. Total, que esto es un tema violatorio harto conocido.

Y no solo fue esa vez. Otra imagen captada por el fotógrafo César Lucas, que trabajaba como reportero gráfico para la agencia Europa Press, daba fe de una segunda visita a la capital española. Esa vez en la plaza de Carabanchel.

Sin embargo, corría el año 1959 y el Franquismo en España estaba más arraigado que nunca, aun así un fotógrafo español captó al comandante argentino Ernesto Guevara disfrutando de una corrida de toros en la Plaza de las Ventas de Madrid. La imagen fue captada el tres de septiembre de 1959 por el fotorreportero Hermes Pato, de la agencia EFE. Se trataba de una escala del Argentino de camino a Egipto.

Ese año 1959 fue un punto de inflexión fundamental en la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), más que nada porque marcó el fin de la autarquía económica de la posguerra y el comienzo de una etapa de apertura y desarrollo, conocida como el "milagro franquista". La economía española se disparó en un régimen mucho más abierto en todos los sentidos, y ese fue, quizás, uno de los motivos por el cual el caudillo permitió la entrada de este peligroso elemento, que encima era de ideología Comunista extrema para más detalles.

Comunista - Taurino, menuda paradoja para esos colectivos anti-toros que al mismo tiempo reivindican las revoluciones de los años sesenta del pasado siglo y, sobre todo, la memoria de este icono revolucionario. No les debe ser fácil asimilar que a su ídolo le gustaban los toros, como muestra la fotografía de 1959, durante una estancia en la Plaza de las Ventas de Madrid.

Como tampoco explican que izquierdistas como el abyecto Rafael Alberti, los poetas Federico García Lorca o Miguel Hernández eran grandes aficionados a la Tauromaquia. De hecho Lorca mostró su tristeza tras la muerte de su amigo, el diestro Ignacio Sánchez Mejías, cogido en la plaza manchega de Manzanares, el trece de agosta de 1934.


El granadino compuso cuatro elegías para su gran amigo: “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. Está considerada para muchos la mejor elegía en nuestra lengua desde las Coplas de Jorge Manrique, su obra más completa. ¡Si es que hasta hubo varios toreros con ideología de izquierdas!, como Gregorio Sánchez, Joselito El Gallo o Antonio Chenel, el Antoñete, por citar algunos.

Del club taurino.es tomamos esta conocida anécdota entre Franco y el diestro Luis Miguel Dominguín, vivida durante una cacería. En un momento de pausa entre los participantes el dictador se acercó al diestro y le preguntó: "me he enterado que entre tus hermanos tenéis un comunista, ¿quién de los tres es?", a lo que el matador del barrio de San Bernardo contestó con total naturalidad: los tres excelencia, los tres.

En fin que Franco habrá sido muy dictador, pero Guevara estuvo en España en dos ocasiones tras el triunfo de la revolución, sin que nadie se lo prohibiera ni le molestara siquiera. Eso sí, tenga la seguridad que los servicios secretos no le perdieron de vista durante esas dos visitas en Madrid.

En esa de 1959, aprovechó para conocer otra plaza de toros, la de Vistalegre, y además para pasear por la ciudad universitaria, por la Plaza de Oriente y el Palacio Real, y para conocer algunos barrios de la capital. En la segunda, con motivo de la Cumbre de Países no Alineados, volvió a hacer escala en España y pernoctó en el hotel Suecia. En resumen, las dos primeras fueron en 1959, y el régimen de Franco, aunque era todavía férreo se lo permitió,

Pero eso no fue todo. Siete años más tarde, apenas unos meses antes de que fuera asesinado en en la Higuera, Bolivia, el asesino argentino volvió a pisar suelo Español en octubre de 1966, pero esta vez bajo una identidad falsa, casi irreconocible, y con un pasaporte falso uruguayo a nombre de Ramón Benítez.


Maldita Hemeroteca