| De 67 años, Alí Reza Arifi ocupara la jefatura el consejo hasta la designación del nuevo gobierno. // |
Irán anunció la conformación de un Consejo de Liderazgo temporal luego de confirmarse la muerte del líder supremo Ali Jamenei, quien gobernó durante 36 años.
Minutos después de que la televisión estatal confirmara la muerte del ayatolá Ali Jamenei, el régimen nombró a un triunvirato de transición para evitar que cualquier vacío de poder. El país será conducido de manera provisoria por un triunvirato integrado por el presidente Masud Pezeshkián, el jefe del Poder Judicial Gholamhossein Mohseni Ejei y el clérigo Ali Reza Arifi, a todas luces el próximo mandatario del régimen Iraní.
Nacido en 1959 en la ciudad de Yazd, Arifi siguió el camino de su padre y estudió teología, formándose posteriormente como clérigo en la ciudad sagrada de Qom. Allí entró en contacto por primera vez con "revolucionarios" que transformaron el país siguiendo los dictámenes de un clérigo llamado Ruholla Jomeini. Varios medios locales aseguran que el padre de Arifi era un amigo cercano del líder de la República Islámica.
Así, siguiendo los dictámenes de la constitución, el actual presidente, el reformista Masoud Pezeshkian, compartirá gobierno con el jefe de la judicatura, Gholamhossein Mohseni, un perfil de línea dura responsable de la represión de las protestas antirrégimen del pasado mes de enero, en las que prometió que no habría "clemencia" para los manifestantes.
Los grandes asuntos de estado serán discutidos con una tercera figura, la más importante, el ayatolá Ali Reza Arifi, un clérigo muy cercano a Jamenei que había ganado en los últimos años poder de influencia para sucederlo en el cargo. Estas tres figuras estarán al frente del país hasta que la Asamblea de Expertos, un órgano formado por 88 clérigos y juristas, elijan al próximo líder supremo.
Pese a su perfil cercano a las estructuras de poder religiosas, el clérigo Ali Reza Arifi ha elogiado públicamente en numerosas ocasiones al poder militar, mostrando su fascinación por la Guardia Revolucionaria, las fuerzas armadas que expandieron sus tentáculos en la región de la mano de Jamenei.
Los medios locales lo definen como un dirigente "pragmático" y con una línea ideológica muy similar a la de su mentor y predecesor. En el terreno internacional, se quedó atascado en las grandes diferencias teológicas del islam y guardia una gran desconfianza con uno de los principales actores de la región, Arabia Saudí.