Un nuevo incidente rodea la participación de la selección cubana en el VI Clásico Mundial de Béisbol, muestra del control de la dictadura sobre sus atletas incluso fuera de sus fronteras.
La página Pelota Cubana denunció en Facebook que "hoy toda la prensa que estaba cubriendo la práctica del equipo Cuba fue expulsada del estadio", durante una sesión de entrenamiento en Estados Unidos.
De acuerdo con la publicación, los periodistas intentaron acercarse a los peloteros para entrevistarlos cuando fueron detenidos por los responsables de la delegación.
"Nos sacaron del estadio por querer hablar con los jugadores.
Nos dijeron que teníamos que darles las preguntas para ellos revisarlas y después nos decían si el pelotero respondía", relató la página.
Según esa versión, cuando los reporteros respondieron que "esto no era Cuba, que los jugadores o hablan o no pero no pueden escoger lo que se les va a preguntar", la reacción fue inmediata: los sacaron del estadio.
El episodio vuelve a colocar bajo el foco el manejo comunicacional que rodea a los atletas cubanos en eventos internacionales, donde la controversia política suele acompañar al desempeño deportivo. Para algunos, los equipos representan oficialmente al régimen, mientras otros defienden que los atletas no deben ser juzgados por decisiones políticas y que el deporte debería mantenerse al margen de disputas ideológicas.
La selección que disputa el VI Clásico Mundial llegó a Estados Unidos el domingo, tras completar su traslado en dos partes, según informó el portal oficial JIT.
El equipo arribó a Phoenix, Arizona, donde tenía previsto entrenar antes de viajar a Puerto Rico para disputar la primera ronda del torneo.
El INDER emitió un comunicado en el que rechazó lo que calificó como trato "discriminatorio" por parte del Gobierno estadounidense, tras la negativa de visas a ocho miembros de la delegación.
El organismo afirmó que se trataba de un "acto de agresión contra nuestro pueblo y su deporte nacional" y sostuvo que la medida afectaba áreas clave del funcionamiento del equipo.
Sin embargo, las negativas no alcanzaron a ningún jugador; los ocho visados rechazados correspondían a otros miembros de la delegación.
Es sabido que cuando una selección deportiva cubana viaja al exterior, integran la delegación funcionarios del INDER y del aparato del régimen como cuadros administrativos y políticos cuya función no es deportiva.
Esos funcionarios se valen de esas giras para realizar compras, consumir en el extranjero y representar institucionalmente al gobierno, al tiempo que vigilan a los atletas para evitar posibles abandonos o deserciones.
Es un patrón conocido en el deporte cubano desde hace décadas.
Pese a ello, la versión oficial insistió en que la situación tenía un "marcado carácter político" y que podía obstaculizar el desempeño del conjunto.
INFORMACIÓN PUBLICADA POR CIBERCUBA
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