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| Fraga y Castro jugando dominó |
Cuando el entonces Presidente de Galicia por el Partido Popular, Manuel Fraga, fue invitado de honor del tirano Fidel Castro, probablemente le haya ocultado la cantidad de lugares en Cuba que llevaban, y aun llevan, el nombre de este peligroso y despiadado comunista, o víctima de los crímenes del Franquismo, segun quien.
En Cuba resulta muy familiar el nombre de Julian Grimau, y puede que muchos crean que se trata de un Castrista más caído en el camino en la lucha contra Fulgencio Batista, pero se equivoca. Desde un policlínico, una escuela tecnológica e incluso un poblado en la zona de las Tunas en el Oriente, llevan seste conocido nombre.
¿Pero quien fue en realidad este individuo?
Julián Grimau García fue el mayor de catorce hermanos de una familia liberal e ilustrada de procedencia segoviana. Su padre fue comisario de policía en Barcelona hasta 1922, personaje importante de la masonería en la década de 1933.
En octubre de 1936 ingresó en el Partido Comunista Español y en noviembre de 1936, siendo Santiago Carrillo encargado de Orden Público, Grimau fue nombrado Jefe de Grupo de la Brigada Criminal de Madrid. Su carrera experimentó un vertiginoso ascenso, llegando a ser Secretario General de Investigación Criminal de Valencia; y responsable del PCE en este organismo.
Alumno aventajado del estalinismo ruso y de sus métodos represivos del KGB, estuvo al frente de la Brigada de Investigación Criminal de Madrid que desde finales de 1937, y a lo largo del resto de la Guerra Civil, se convirtió en el azote de trotskistas y de los llamados quinta columnistas.
Se cita el caso de León Narwicz, de nacionalidad polaca y miembro de la NKVD (antecesor del KGB) y del Servicio de Información Militar (SIM).
Su muerte fue reivindicada como un acto de venganza contra la NKVD por la muerte de Andrés Nin en 1937, y la persecución política del partido llevada a cabo desde el 16 de junio de ese año. Ni Albert Masó ni Lluís Puig - los supuestos asesinos - fueron detenidos.
Franco no lo perdonó, ni aún pidiéndoselo el famoso actor galo Ives Montand y su esposa, y trambién actriz, Simone Signoret. Ni siquiera el propio jefe del Gobierno soviético, Nikita Kruschev, que en su carta de petición de clemencia decía:
«Movido de sentimientos humanitarios, me dirijo a usted (A Franco) haciendo un llamamiento urgente para que anule dicha sentencia y salve la vida de Julián Grimau. Me hallo profundamente convencido de que los círculos más amplios del público internacional agradecerán tal paso humanitario por parte de ustedes, experimentando una mención satisfactoria».
Y llama mucho la atención, que hasta un miembro de ejecutivo comunista español como el expulsado del PCE, el señor Jorge Semprún, que en el exilio en 1963 y tras ser condenado a muerte y ejecutado Grimau, dejó un testimonio que, pese a la campaña internacional en su defensa, recalcó el carácter criminal del “ojo de Moscú” como era conocido Grimau.
Resulta que no era cubano si no Español, (Madrid 18 de febrero de 1911). Fue un ferviente comunista y como no podía ser de otra manera siendo venerado por el Castrismo, un connotado represor, según lo recogen algunas fuentes en este país.
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| Julián Grimau |
Incluso se le señala de haber sido un represivo hasta con los izquierdistas del partido obrero unificado marxista, el POUM. Su labor como responsable de seguridad se alternaba con la de interrogador, y al parecer en esta faceta fue muy bueno.
Su muerte fue reivindicada como un acto de venganza contra la NKVD por la muerte de Andrés Nin en 1937, y la persecución política del partido llevada a cabo desde el 16 de junio de ese año. Ni Albert Masó ni Lluís Puig - los supuestos asesinos - fueron detenidos.
De hecho fue testigo de cargo en docenas de procedimientos según lo cuenta Emilio Romero en su libro, "Los Papeles reservados". Todos ellos, según dice este autor, acabaron siendo torturados en la tenebrosa «checa» instalada en la Plaza de Berenguer el Grande de Barcelona, o fusilados en los fosos del castillo de Santa Elena en la fortaleza de Montjuich, Cataluña.
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En agosto de 1937 se le reconoce en el boletín de la Dirección General de Seguridad el mérito de haber detenido a sesenta y tres personas que fueron fusiladas posteriormente.----------------------------------------------------------------------------------------------
Y créame que la lista es larga y no pocas mujeres la integran. En ese tiempo el comunista Santiago Carrillo era el encargado del orden público en España. Métodos de asfixia, electricidad en testículos, soplete en los pies, simulación de fusilamiento, celdas tapiadas "tipo leoneras", nada escapaba al supuesto arsenal de métodos de este connotado asesino y verdugo.
Casi nadie quiere recordarlo. Los socialistas hablan muy poco de este oscuro y sinestro individuo. De hecho ni el mismo Carrillo le recordó lo que debía en sus memorias, lo cual indica que se trataba de alguien que les resultaba "muy incómodo" en su edulcorada historia.
Sobre todo para esa desmemoriada memoria histórica que se inventaron los vascos y el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en el 2007. En Cuba estuvo viviendo por espacio de siete años cuando salió huyendo del triunfo Franquista en la guerra civil de España.
Luego se fue para México, nido de comunistas por aquellos años y ya en Praga, la capital de la entonces Checoslovaquia, lo proponen para el comité central del partido comunista español en 1954. Como se conoce la izquierda para trabajar poco, pero lo que es para gritar, protestar y organizar la defensa a los suyos, en eso son únicos e insuperables.
Con lo cual la campaña, incluso internacional, se movilizó en favor de que no le cobraran las cuentas pendientes cuando fue detenido en 1962, entonces en la clandestinidad en Madrid, y usando el falso nombre de Emilio Fernández Gil.
Franco respondió a estas peticiones con el fusilamiento de Grimau el el 20 de abril de 1963, siendo uno de los últimos muertos de esa guerra civil. (Dicen que el ultimo fusilado del Franquismo). Se dice que murió luego de 27 balazos y dicen que hubo que darle 3 tiros de gracia. De eso han pasado ya seis décadas. La campaña de la izquierda internacional, entre ella la Cubana por supuesto, lo convirtió en un mártir.
Su declaración deja claro el carácter del personaje y muestra como se suavizaron sus crímenes en el libro biográfico publicado por el PCE en homenaje al torturador. Total, que en la prensa Cubana - y según pude comprobar en el libro "La Falsa imagen de Fidel Castro", del escritor cubano Alfredo Felipe Puentes,- se acusó al Franquismo en la persona del gallego Fraga, del proceso y la posterior ejecución del señor Grimau.
Sin embargo, parece que a Fidel se le olvidó el "Camarada" cuando se la pasó bomba con su "paisano" de visita en la Isla y que por cierto, la narrativa más común apunta a que Fraga "apoyó" supuestamente este fusilamiento o, al menos, desoyó los pedidos de clemencia cuando fungía como ministro Franquista. "Cosillas del pasado", habrá pensado el tiranosaurio en jefe por aquellos días, como cuando decretó tres días de duelo por la muerte del Caudillo gallego.
Este próximo 20 de Abril se cumplen 64 años de su ejecución. Así que ya sabe cubano, ya sabe de quien se trata este - al parecer - tenebroso, lúgubre y sombrío individuo que de angelito de la izquierda no tenía nada. Ah, y de la visita de Fraga a Cuba y los "recholeteos", chito en boca que no conviene. Franco, siempre Franco.
Maldita Hemeroteca.


