El filósofo ultranacionalista ruso Alexander Dugin, estratega intelectual cercano a Vladímir Putin, sacudió el panorama geopolítico este viernes con un ataque frontal contra Delcy Rodríguez.
A través de su cuenta en la red social X, el ideólogo del Kremlin lanzó una acusación fulminante que expone las fracturas ideológicas entre Moscú y sectores del oficialismo venezolano. Dugin reaccionó a una publicación que señalaba a la funcionaria por una presunta traición a Nicolás Maduro.
Para estos grupos, cualquier acercamiento a Washington representa una claudicación imperdonable frente al bloque euroasiático que Moscú intenta consolidar. Implicaciones de un mensaje teledirigido Expertos analizan que las palabras de Dugin no son un exabrupto individual, sino una señal política clara.
El pensador no ocultó su desprecio y sentenció: “La peor persona de la historia. La Judas femenina”. Este pronunciamiento ocurre en un contexto de máxima tensión tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero durante una operación militar estadounidense en Caracas.
El quiebre con el pensamiento euroasiático
Dugin es el autor de la “Cuarta Teoría Política” y principal promotor de una visión expansionista que rechaza la influencia occidental. Aunque no ostenta un cargo oficial, sus críticas reflejan el malestar de los sectores más radicales del poder ruso.
Para estos grupos, cualquier acercamiento a Washington representa una claudicación imperdonable frente al bloque euroasiático que Moscú intenta consolidar. Implicaciones de un mensaje teledirigido Expertos analizan que las palabras de Dugin no son un exabrupto individual, sino una señal política clara.
El ataque coincide con las gestiones diplomáticas que Rodríguez lidera ante Estados Unidos tras la caída de Maduro. Rusia parece observar con desconfianza estos movimientos, interpretándolos como un giro estratégico que compromete los intereses del Kremlin en la región latinoamericana.
La etiqueta de “traidora” impuesta por el círculo intelectual de Putin marca un punto de no retorno. Mientras la dinámica de poder en Venezuela se reconfigura, el respaldo ideológico que antes unía a Caracas con Moscú muestra signos de un agotamiento definitivo ante el pragmatismo de Rodríguez.

