Se cumplen 46 años de los primeros treinta y cuatro cubanos (seis primero) que ingresaron a la Embajada del Perú antes del día cuatro y posterior al uno de abril de 1980 –fecha que precedió al ingreso masivo luego del retiro de la postas.
Aquellos primeros - sobre todo los seis que irrumpieron con el ómnibus por la puerta de la sede diplomática, tuvieron que arriesgar su vida desafiando a los militares cubanos quienes tenían órdenes de disparar a matar contra cualquier cubano que intentara abandonaran su país.
Es más, el destacamento de postas tenía, en la práctica, el mismo objetivo que otras fuerzas militares que reprimían la salida del territorio cubano. Quien ingresaba a una embajada con miras a emigrar de Cuba era tratado como desertor del sistema, por ello el gobierno castrista se sentía con el derecho de perseguirlo, castigarlo e incluso disponer de su vida si así lo creía.
Es más, el destacamento de postas tenía, en la práctica, el mismo objetivo que otras fuerzas militares que reprimían la salida del territorio cubano. Quien ingresaba a una embajada con miras a emigrar de Cuba era tratado como desertor del sistema, por ello el gobierno castrista se sentía con el derecho de perseguirlo, castigarlo e incluso disponer de su vida si así lo creía.
En cambio hoy tenemos al "socotroco heredero nieto de Fidel", con permiso del mi kimbín que así los ha bautizado a todos, argumentando que su querido abuelo "respetaba las ideas políticas de los demás". En fin, sigamos en el tema...
Desde ese momento se aplicó la orden de disparar, tanto para detenerlo como para sancionar su conducta, castigo que además tenía el propósito de servir de ejemplo para los demás.
Desde ese momento se aplicó la orden de disparar, tanto para detenerlo como para sancionar su conducta, castigo que además tenía el propósito de servir de ejemplo para los demás.
El Código Penal cubano establecía sanciones drásticas para la salida ilegal de los cubanos, sin tipificar exactamente lo que entiende como tal, incluso el solo intento era objeto de una drástica sanción.
En reciprocidad, el Perú evaluó poner fin a la misión de los diplomáticos en La Habana, e inició el regreso de sus agregados militares.
Para entonces Castro, que ya había rodeado la sede con sus tropas y con intención de tomarla si así lo creía pertinente, tomó inconsultamente una iniciativa inusual.
El solo transponer la llamada zona rígida –establecido unilateralmente por el gobierno cubano en las proximidades de las sedes diplomáticas de Estados que respetaban el derecho de asilo–, era motivo de sanción y persecución.
Como si fuera poco, en un intento para evitar el ingreso de un ómnibus con los primeros seis cubanos a
la embajada peruana el 1 de abril de 1980, un soldado cubano disparó contra
la carrocería e impactó a uno de sus compañeros del otro lado.
Además del fallecimiento, los proyectiles ocasionaron daños en la fachada de la embajada. Estos graves hechos fueron
vistos como una agresión a la sede diplomática por parte de un agente del
Estado receptor. Fue entonces que Castro se dio cuenta de la gravedad
de los hechos y retiró su personal de la embajada de Cuba en Lima.
En reciprocidad, el Perú evaluó poner fin a la misión de los diplomáticos en La Habana, e inició el regreso de sus agregados militares.
El embajador
Cáceres, entonces director de asuntos políticos de la Cancillería y enviado a
tratar el asunto de los refugiados, se aprestó a dejar Cuba en la madrugada
del 4 de abril cuando aquello ya comenzaba a ser un caos humano. Para entonces, los milicianos apostados fuera del local fueron
retirados.
No sabemos si al final Castro no calculó bien la jugada, quizás pensó que además de aquellos primeros treinta y cuatro refugiados del uno de abril, le siguieron tres días después más de diez mil, que al igual que los primeros, recibieron protección temporal
por parte del jefe de la misión Peruana.
Tras las negociaciones directas con el encargado de negocios Peruano, permitió la salida de más de ciento veinticinco mil personas por el puerto de Mariel, en un tramo comprendido entre el día 15 de abril y el 31 de octubre de ese año 1980.
Maldita Hemeroteca

.jpg)