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MALOS RECUERDOS: EL MENSAJERO DEL HAMBRE

Por más de 30 años la URSS había sido el soporte ideológico, financiero de La Habana, que como el hijo bobo no paraba de gastar.

Cuando un día como hoy, dos de abril pero del año 1989, el mandatario soviético Mijaíl Gorbachov llegaba a la Habana, la dictadura Castrista se empeñaba por todos los medios en disimular y esconder lo que nos vendría encima a todos los Cubanos de a pie.

Ya para entonces las relaciones entre Moscú y La Habana eran tensas, más que nada porque el líder soviético había iniciado una serie de reformas que el viejo tirano caribeño no estaba dispuesto a asumir. No solo en la URSS, aquel proceso ya se había expandido hacia varios países aliados en el bloque comunista. 

El colapso de la Unión Soviética en 1991 tuvo un efecto devastador para los cubanos, iniciándose el llamado periodo especial tras perder al principal aliado comercial y militar.

De manera que el tirano, con tal de seguir en el poder, sometió al pueblo a la peor crisis económica conocida hasta entonces, solo superada por esta de ahora con el presidente no electo Miguel Díaz Canel al frente, y el hermano Raúl Castro en las sombras. Los cubanos tuvimos que soportar terribles sacrificios, entre ellos una hambruna literal.
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Los estantes de las librerías cubanas, que hasta entonces estaban repletos de libros y revistas como Sputnik, Pravda y Novedades de Moscú, de pronto desaparecieron por arte de magia.
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Ante las cámaras todo era jaja jiji, aunque se comentó que el líder Soviético rechazó alguna que otra medallita halagadora que tanto acostumbraba obsequiar el régimen. Era evidente que aquella visita era para tratar otros asuntos bien distintos.

Por otro lado intentaron alagar a Raisa Gorbachov, la esposa del visitante, que fue acompañada todo el tiempo por Vilma Espín, esposa de Raúl Castro y única mujer miembro del Buró Político del Partido Comunista que hacía las veces de primera dama ante la ausencia de la mujer del tirano Fidel. 

Por otro lado el avispero de la disidencia se avivó. Destacados opositores como Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos; Samuel Martínez, del Partido Pro Derechos Humanos, y Hubert Jerez, del Comité Martiano por los Derechos del Hombre, le enviaron una misiva al líder ruso. Aunque por otro lado anunciaron que no convocarán actos públicos de protesta durante los tres días de la visita.


¿La razón?, se habían desdoblado en elogios para con Gorbachov, a quien llegaron a calificar como "uno de los grandes reformadores sociales de nuestro tiempo", a la vez que afirmaban que "la inmensa mayoría del pueblo cubano también deseaba aquellos cambios democráticos". 

Sin embargo Fidel, haciendo otro de sus grandes alardes de cinismo, se le ocurrió "la brillante idea" de que aquella perestroika, aun siendo buena para la URSS, no lo sería igual para Cuba ya que se trataba de un país pequeño situado a solo 150 kilómetros de las costas del malvado Estados Unidos. 

Entonces el 26 de julio de 1989 dijo: "Si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!".

Con esta diatriba, el tirano dejaba muy claro que no permitiría ni el más mínimo cambio social o político en "su reino", a la vez que ganaba tiempo oteando el horizonte en busca de su próxima víctima. Mientras se auto proclamaba luchador del endeudado tercer mundo, se preparaba para clavar sus garras en Venezuela. 

  • A pesar de todo, medio millón de habaneros le dimos la bienvenida al visitante y contrario a la frase "Matar al Mensajero", la que hace referencia al colérico acto de culpar a una persona que trae malas noticias en vez del autor de las mismas, sería entonces el propio mensajero quien nos mataría de hambre a todos nosotros.

Maldita Hemeroteca