BREAKING

10/recent/ticker-posts

DE LA BRUJERÍA CUBANA. LA DETENCIÓN DE CARBURO.


En esta breve historia nos referiremos a la cruzada llevada a cabo desde el siglo XIX en Cuba contra la brujería africana, que en realidad no tenía otro propósito que el de blanquear la isla. En el código penal español establecido en Cuba en 1879, no se contemplaba la brujería como delito, pero eso no quería decir que no se combatieran ciertas practicas. 

No se se vino a combatir dura y tenazmente hasta los primeros años de la republica. De hecho la primera constitución que tuvimos en 1901, aunque proclamaba la absoluta libertad de culto, por otro lado contemplaba ciertas limitaciones con el fin de preservar la moral cristiana y el orden público, llevándola incluso a su criminalización.

Era en parte la influencia del controvertido criminólogo italiano Marco "Cesare" Lombroso, que luego se materializó en la isla a principios del siglo XX a través del célebre etnólogo y criminólogo Fernando Ortiz, quien fue su discípulo directo en Italia, y de Israel Castellanos, otro destacado criminólogo y médico cubano que continuó difundiéndola en el continente americano, cuando en Europa ya comenzaba a ser cuestionada y desplazada.

Nganga
Palo mayombe congolés.
El cubano Fernando Ortíz escribió un primer libro que tituló "Hampa afrocubana. Los Negros Brujos" que fue publicado en Madrid en 1906, con prólogo del criminólogo italiano Cesare Lombroso.

En su obra, Ortiz intentó un programa de erradicación de la brujería aplicando sus clasificaciones, como la de «criminal nato» con el fin de adaptarlas a los delincuentes afrocubanos, es decir, a los brujos o practicantes. 

Ortiz llega incluso a clasificarlos como "corregibles" o "incorregibles", o sea, por costumbres o fanatismo, proponiendo un tratamiento punitivo diferente para cada caso. Y aunque la mayoría de ellos resultaban absueltos, el caso del brujo Domingo Bocourt resultó bien mediático.

Al brujo Domingo Bocourt, (Bocú) le endiñaron "supuestas acciones criminales" relacionadas con el asesinato de niños, y que como le sucedió a otros brujos acusados de asesinatos y crímenes violentos, fueron castigados con la pena máxima.

Un periodista en específico, Eduardo Varela Zequeira, del periódico "El Mundo" de La Habana, contribuyó especialmente a este ambiente de venganza, en especial con el brujo Bocourt. Zequeira llegó a anticiparse a todas las investigaciones, fabricando un caso de cara a la opinión pública y a los tribunales. A partir de entonces, y hasta 1924, se conocerán veinticuatro casos de supuestos «crímenes rituales».

En todos se repetirá a grandes rasgos el mismo procedimiento policial, judicial, político y mediático, con la única diferencia que en los casos de Bocourt, Silvestre Erice y Víctor Molina, serían los primeros y únicos brujos condenados a muerte en en el garrote vil en 1906, año que se abolió la pena de muerte precisamente.

Brujo Bocourt
En su libro, el criminólogo Ortiz identifica a Bocourt, y su clan de brujos Congos, como supuestos criminales, reclamando para ellos acciones penales en defensa social y contra la hechicería africana.

En este caso sus practicas religiosas estuvieron -supuestamente - vinculadas al mediático asesinato de una niña llamada Zoila. 

Y a pesar de que resultaron absueltos en una primera vista, una vez que apareció el cadáver de la niña, Bocourt fue detenido de nuevo y condenado a muerte en el garrote vil. 

Aunque Ortiz aseguró que se le había ocupado abundante correspondencia "aún por clasificar", la única que se mostró como prueba fue que se reproduce textualmente y que fue enviada desde San Cristóbal, en el mes de septiembre de1904:

"Amigo Pablo deseo se alle bien en union de todos por esta su csa no hay nobedad à Dios gracias. amigo esta es para decirte que la Muñeca cuesta 25 pesos sin faltar uno, boy a estar trabajando hasta el 31 bamos aber si Dios quiere como salimos con el fabor de Dios. 

El negocio esta jorobado busca un pollo colorado mañana à las doce y paseselo a la muchacha por en cima vivo y luego lo mata y abierto de banda y [...] un guiso de por [...] como llo le dije y si [...] me las es criban oserba [... ...] para Magdalena Lage à Melena del [Sun] y el pollo lo manda botar bocarriba y le echa tres centabo él [...] Sin mas por hoy su amigo Domingo Bocourt". 

En un excesos de criminalización, la prensa llegó a asegurar que el cuerpo de la niña había sido "salado" al estilo del bacalao.

Por aquellos días se había producido otro infanticidio, el de la niña Celia, en el cual había sido acusado otro brujo origen africano de nombre Sebastián Fernández, alias Tin-Tan. Según la prensa eran varias las creencias que se practicaban, como por ejemplo que comerse el cerebro de alguien le hacía adquirir su valor en la vida. 

En otra se aseguraba que el niño amamantado por muchas mujeres, tendría numerosas dotes intelectuales. Pero sin duda las más impactante de todas fueron las desapariciones y posteriores muertes de aquellas dos niñas, vinculadas también a una de estas creencias, en concreto a la que si una mujer infértil se comía el corazón de una menor, la convertiría en una mujer fecunda. 

Se cree que entre los primeros años de la república, desde 1902 a 1905, aparecieron publicados cincuenta y cinco artículos y reportes sobre la brujería, de los cuales treinta y siete correspondieron al asesinato de la niña Zoila ocurrido en 1904.

La prensa aseguraba que los brujos africanos habían introducido en la isla el homicidio ritual y la violación de niñas vírgenes, como propaganda destinada a «desafricanizar» un país cuyo progreso era amenazado por primitivismo africano. 

Uno de esos artículos aparecido en el periódico "Diario de Marina", del once de enero de 1918, daba cuenta de una operación policial en contra de una practica de brujería que se llevó a cabo en la localidad del Mariel, en la Habana, en concreto contra el brujo Miguel Arocha, alias "Carburo". Tenga en cuenta que este era el típico estilo de redacción de la época.

Brujo Cuesta
Dice así...

El activo jefe de la sección de ejército en esta localidad, el Teniente Fundora, tenia fundadas sospechas de que entre los elementos estimados como sospechosos en el término, se tramaba "algo' y preparaba el terreno que le acaba de conceder óptimos frutos al llevarlo al feliz éxito de sus gestiones.

PRIMERA DETENCION: MIGUEL AROCHA (A) CARBURO 

Por confidencias obtenidas de distintas fuentes, se puso en acecho en la Colonia "Marante" de este término, la noche del martes ocho de la actual, y capturó al sujeto de la raza negra, como de 70 años de edad, Miguel Arocha.

Alias Carburo, fue sorprendido en el preciso momento en que se disponía a secuestrar a la niña de la raza blanca Marta Moreno Pérez, infeliz criatura paralitica, que debido a esa fatal inhabilidad física casi no articula palabra alguna. 

SEGUNDA DETENCION: JACINTO BALSINDE. 

No satisfecho el celoso teniente Fundora, con el primer éxito obtenido, comisionó inmediatamente al soldado número 22 de este Escuadrón, Juan Sotolongo, el cual por ser de la raza negra y por sus buenas dotes policiacas, era el más a propósito entre los alistados a sus órdenes.

Acto seguido se dirigió el soldado Sotolongo a una colonia de caña y solicitó trabajo, que le fue concedido e inmediatamente y se dispuso a cortar caña, en cuya impropia labor pasó todo el día del miércoles. Solicitó ayuda a cargar una carreta de caña a la anciana de la raza negra Narcisa, ex concubina del brujo Miguel Arocha (a) Carburo, por cuyo acto de rústica galantería se captó la simpatía y confianza de la vieja.

Fue así que logró saber lo que deseaba, el objeto del presunto sacrificio de la niña María y el enfermo para el cual la sangre que contaban extraerle. Se quería curar con ella el negro de 70 u 80 años Jacinto Balsinde, atacado de fatal enfermedad que, según los facultativos, lo llevaría pronto a la última morada. 

Una vez informado Sotolongo de lo qué con tanto celo buscaba, se dirigió a la morada del "enfermo" Jacinto, al que le dijo que venía en busca de la citada niña María o de la sangre de ésta para hacer el citado remedio, a lo que contestó ingenuamente el Jacinto que su gestión no era necesaria, porque Carburo le había prometido tenérselo preparado para la noche del 10 del actual. 

Un rayo de alegría - decía Sotolongo - pasó en aquel momento por mi vista, había realizado mi servicio y tenía no solamente la satisfacción del deber cumplido, sino también el regocijo de haber hecho algo en beneficio de la humanidad. Procedió Sotolongo inmediatamente a la captura de ese sujeto al que trajo para el Cuartel del Ejército, y que junto con el brujo Miguel están ahora a disposición del Juez.

EL CORRESPONSAL.


Maldita Hemeroteca

Fuentes:


Libertad religiosa, brujería y asesinato de niños en Cuba, 1898-1933 // Diario de la Marina. Viernes 11 de enero de 1918 // El retrato de los «negros brujos». Los archivos visuales de la antropología afrocubana (1900-1920).