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MILLON Y MEDIO DE CATÓLICOS SE DIERON CITA EN CIBELES, MADRID.


La misa, que ha sido el acto central del viaje apostólico del Papa a Madrid, a la que han seguido la procesión y la bendición eucarística con el Santísimo Sacramento, reunió en la capital más de un millón y medio de españoles que profesan la religión católica.

Previamente, el pontífice había realizado un tercer recorrido en papamóvil desde la calle Serrano hasta Cibeles dándose un nuevo baño de multitudes, mientras iba saludando a los que habían aguardado durante horas para verle.

Desde el altar instalado frente al Palacio de Cibeles, León XIV ha dirigido una homilía a la que han asistido los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, así como autoridades políticas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso o el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Antes de iniciar la multitudinaria misa, el Papa Prevost recibió de manos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, la Llave de Oro de la ciudad y firmó en el libro de honor. Allí ha dejado escrito su deseo de que "Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los antiguos valores humanos".

En su mensaje durante la homilía, el Papa ha enfatizado que "nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano", y además ha instado a los católicos a implicarse en los desafíos de la sociedad: "Que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar".

Las autoridades dispusieron un amplio dispositivo logístico y de seguridad para la misa, al término de la cual León XIV encabezó una procesión del Corpus Christi, en el segundo día de una visita de una semana a España. Madrid apostó a lo grande y más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano, adornaron el recorrido.

El papa tiene previsto otras ceremonias masivas durante su visita que lo llevará de Madrid a Barcelona y a las islas Canarias, en un país que es bastión histórico del catolicismo en Europa pero donde la práctica religiosa ha ido perdiendo fuerza en las últimas décadas.