No un homenaje, cualquier grupo de personas que se atreva y decida hoy recordar algunas de las miles de victimas del Castrismo mediante una marcha silenciosa por cualquier ciudad del país, recibiría una contundente respuesta.
Ya fuera de parte de las fuerzas represivas, de las brigadas de respuesta rápida paramilitares y hasta de las hordas de voluntarios al servicio del régimen, todos terminarían arrasando con ella. Luego esos valientes participantes serían sometidos a injustos e ilegales procesos judiciales donde recibirían severas condenas por pensar distinto, por ser unos "contrarrevolucionarios".
En cambio, observe usted esta foto conque tranquilidad transcurría esa marcha a principios del siglo XX, en conmemoración al soldado español desconocido. No solo eso, que la marcha se celebraba en calles de Santiago de Cuba, en un país donde la efervescencia contra el ejercito de España estaba a flor de piel todavía. Fue en Santiago donde se inició todo en el 1898, para más detalles.
Perfectamente pudo acabar en una confrontación, en cambio ya ve que pese a todo lo sucedido, en los cubanos permanecía un sentimiento pro español. Tenga la seguridad que el régimen castrista la hubiera catalogado como "una provocación".
La historia recoge que era el respeto que le brindaba la colonia cubano Española de Santiago a los restos de un oficial español desconocido caído en 1898 en Lomas de San Juan, en esa ciudad. Y fíjese que con lo que conocemos hoy, no nos cabe ninguna duda que haya sido el lugar escogido por la hiena de Raúl Castro para perpetuar uno de sus mayores crímenes.
Total que la comitiva fúnebre recorrió la ciudad desde el edificio del Centro de la Colonia Española hasta el Panteón de los Mártires, acompañados de autoridades, veteranos y pueblo en general, como muestra de la reconciliación y confraternidad entre los dos países y destacando una parte de esa memoria histórica compartida.
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