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BARACOA ESTA DE LUTO AUNQUE ALLÍ NO SEPAN QUIEN FUE.

Que trabajen los negroooos!!, solía decir en broma.// 

Legrá fue una especie de Mohammed Alí en versión peso pluma, que por su elegancia y movimientos en el ring recordaba al mismísimo Sugar Ray Robinson. José Adolfo Legrá Utría fue como un regalo deportivo que le llegó a España desde Cuba, cuando el sátrapa Fidel Castro prohibió el profesionalismo en la isla. Acaba de fallecer.
 
Legrá, al igual que otros púgiles de la época, se buscó la vida en Estados Unidos hasta que volvió a Cuba. Más tarde, y tras mucho trabajo para salir, recaló en España con otro pugilista cubano, el no menos famoso Kid Tunero, que lo recibió y ahí comenzó la leyenda. Legrá era un chico humilde de Baracoa que nació pobre, vendió periódicos por las calles, limpió zapatos y al final triunfó en el deporte de las cuatro cuerdas.

En España debutó como profesional en 1963, y noqueó en seis asaltos al marroquí Ben Layachi. Y luego no paró. Llegó a disputar nada menos que veinticuatro combates en un solo año. 'El Puma de Baracoa', como le había bautizado el crítico pugilístico Manuel Alcántara, tomó la ciudadanía española el 30 de noviembre de 1966.

Al siguiente año se proclamó campeón europeo de los pesos plumas, un titulo que conquistó siete veces, y un año más tarde se proclamó campeón mundial el 24 de julio de 1968 al derrotar por nocaut técnico en el quinto asalto al galés Howard Winstone en Porthcawl, Reino Unido. Su segundo título (CMB) lo conquistó el 16 de diciembre de 1972 en Monterrey, México, venciendo por nocaut técnico en el décimo asalto al mexicano Clemente Sánchez

Solía decir que aunque fuera el número uno del mundo, nunca cambiaría y es verdad. No cambió nunca, pero sí todos aquellos que estaban a su alrededor cuando las cosas ya no pintaban de color de rosa. Por cierto, su Chevrolet blanco se lo regaló el caudillo Francisco Franco personalmente y, además, le ganó el buen combate al Coronavirus.

En fin que teníamos entendido que "en su último round" lo tuvo viviendo en una residencia de mayores en Carabanchel, Madrid, en el momento de su muerte tenía 79 años, pero aun así, olvidado y todo lo que se diga, no tuvo que pasar por la tragedia de los ex campeones en Cuba donde la gran mayoría vive, o terminaron sus días, en la triste indigencia. Descanse en paz campeón.

Maldita Hemeroteca