Un partido en la que tanto Colombia como Suiza demostraron poco fútbol sobre el césped y confiaron el pase a cuartos de final en el lanzamiento de penaltis, que finalmente se llevó la selección de Suiza.
Desde los primeros lances fueron las defensas las que se impusieron a las delanteras, en un encuentro en el que la nota predominante fueron las constantes interrupciones de juego por faltas cometidas en el mediocampo.
Parecía que no había interés en que el balón rodase con criterio, actitud que se vio reflejada en las caras de aburrimiento del público que llenaba el estadio BC Place Vancouver, de Canadá.
La falta de ideas fue una constante y el desarrollo parsimonioso del choque se mantuvo hasta completarse el tiempo reglamentario. La prórroga fue una réplica de lo visto, con muy poco juego y demasiado respeto entre cafeteros y helvéticos.
La lotería de los penaltis comenzó con Colombia marcando, igualando Suiza y fallando el segundo el sudamericano Sánchez, lo que dejó en ventaja momentánea al combinado europeo, que marró el siguiente, pero una espectacular parada del portero helvético Gregor Kobel a Fernández, que adivinó por dónde iba a lanzar el colombiano, dejó de nuevo en ventaja a Suiza.
A falta de un lanzamiento, Colombia debía marcar —que acertó— y aguardar el fallo del rival, cosa que no ocurrió, y Vargas consiguió con meter por primera vez desde 1954 al país alpino en unos cuartos de final de una Copa del Mundo. Enfrente tendrá a una irregular Argentina.
