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CON SABERLO YO


El Instituto Cívico Militar (ICM) de Ceiba del Agua, ubicado en el actual municipio de Caimito, que creo que pertenece a la provincia de Artemisa ahora, fue inaugurado en 1938.

Concebido como una gran "ciudad-escuela", albergó a más de 1,200 niños y niñas - casi todo de procedencia muy humilde, huérfanos e hijos de militares pobres - para brindarles educación, oficios y un porvenir en la vida.

Fue una ambiciosa red de instituciones educativas y asistenciales creada en 1936 bajo la influencia y posterior dirección del presidente Fulgencio Batista, que entonces era coronel y jefe del Ejército. Con el tiempo, se fueron inaugurando otras instalaciones de este tipo, en otras provincias como Holguín, Matanzas y Las Villas.

Fue edificado en los terrenos de Ceiba del Agua que pertenecían a la finca Blanca, propiedad del senador de la República Alfredo Hornedo Suárez; quien fuera dueño, entre varios inmuebles, del actual teatro Karl Marx de Miramar el cual también había sido nombrado Blanquita, en honor a su fallecida esposa Blanca Maruri. 

Dirigida por el ingeniero arquitecto Cristóbal Díaz González, apenas duró un año su construcción, y le aseguro que aquello es un monstro de grande y sólido, ya que fue allí donde pasé mis tres años y pico de servicio militar obligatorio desde el 1976 al 79. De hecho los bancos metálicos del hospital aun preservaban las insignias ICM forjadas en el respaldar.
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Más allá de las materias académicas, los estudiantes aprendían oficios prácticos como carpintería, plomería, fundición, encuadernación y corte y costura.
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Este arquitecto fue el mismo que dirigió las obras de la sede del periódico El País; el hospital Ambrosio Grillo frente a la iglesia de El Cobre, en Santiago de Cuba y el hospital antituberculoso de Topes de Collantes.

Fundado como un proyecto social y educativo a finales de los años 30, el ICM fue diseñado con una combinación de estilos arquitectónicos art déco y moderno. En sus inicios, era una especie de ciudad independiente que contaba con tiendas, museos, bibliotecas, áreas deportivas e instalaciones médicas.


Desde el 7 de febrero de 1963, el recinto fue reconvertido en una Escuela Inter armas de las FAR “General Antonio Maceo”, formadora de cadetes y que estuvo dirigida muchos años por el coronel José Palacio Suárez, aunque antes fungió allí el instituto politécnico Frank País, ya que por entonces los cadetes seguían graduándose en la prestigiosa academia de Managua, también en la Habana.

Un dato interesante: 

El primer director que tuvo esta escuela con el Castrismo fue el español Pedro Mateo Merino, nacido en Humanes de Mohernando, Guadalajara, 4 de diciembre de 1912, y fue un militar español que llegó al grado de teniente coronel en el Ejército Popular de la República durante la guerra civil española.

Además al de coronel en la Unión Soviética, ya que allí estudió en la academia militar Frunze de Moscú. Casi nada. Después de treinta y tres años de exilio, regresó a España en 1970 donde vivió hasta su muerte, falleciendo en la madrileña localidad de Móstoles el 19 de noviembre de 2000.

De allí salieron cadetes aun sin graduarse hacia el Africa, pues la guerra de Angola sería su tesis de graduación. Incluso unidades militares Angolanas se formaron allí en esa escuela, que no vea usted como olían esos chicos a las 6 de la mañana cuando sudaban en la Física. Con saberlo yo.

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca