Hoy sabemos quien era el que permitía que los aviones con droga (a 1,200 dólares el kilo) volaran por el espacio aéreo cubano y depositaran paquetes con cocaína en el mar, para que luego fueran recogidos por lanchas rápidas y llevados a las costas de Florida y de paso, que es algo que no se suele hablar muchos, transportar armas a las guerrillas izquierdistas de Latinoamérica.
En 1989 la dictadura cubana anunció en el periódico Granma el arresto del general Arnaldo Ochoa Sánchez, el coronel Antonio Rodríguez Estupiñán, el capitán Jorge Martínez Valdés, el general de brigada Patricio de la Guardia Font, el coronel Antonio de la Guardia Font, el teniente coronel Alexis Lago Arocha, y el mayor Amado Padrón Trujillo, todos implicados en graves caso de corrupción y narcotráfico. Fueron en total quince los encausados.
Las misma fueron:
Desde la Sierra Maestra, pasando por Nicaragua y Venezuela, hasta las aventuras africanas de Angola y Etiopía. En total fueron "sesenta misiones internacionalistas" que se resumen a esos tristes números de la foto y no solo eso, un acta de defunción que afirma como causa oficial de esa muerte «anemia aguda», según lo afirmó el escritor Enrique del Risco que fue trabajador de ese campo santo.
A la pena capital: Arnaldo Ochoa Sánchez, Jorge Martínez Valdés, Antonio de la Guardia y Amado Padrón Trujillo. Treinta años: Patricio de la Guardia, Antonio Sánchez Lima, Eduardo Díaz Izquierdo, Alexis Lago Arocha, Miguel Ruiz Poo y Rosa María Abierno Gobín. Veinticinco años: Luis Piñeda Bermúdez, Gabriel Prendes Gómez y Leonel Estévez Soto y a 10 años a Antonio Rodríguez Estupiñán. El Consejo de Estado "ratificó por unanimidad" estas sentencias, el 11 de julio.
La ejecución se cumplió en la madrugada del 13 de julio de 1989 en las inmediaciones de una base aérea en Baracoa, la Habana. El pelotón de militares que apretaron el gatillo estuvo integrado por 15 militares "boinas rojas" pertenecientes a la unidad del Reloj Club en el municipio Boyeros, dirigidos por el general Ulises Rosales del Toro.
Los tiros de gracia (rematar a los heridos) fueron dados por el entonces coronel José Luis Mesa Delgado más tarde ascendido a general. Todo aquel procedimiento fue filmado por un equipo de audiovisuales de las fuerzas armadas.
La aparente transparencia del suceso fue una de las más oscuras maniobras políticas de Fidel Castro, para desviar la atención mundial sobre los probados nexos del narcotraficante colombiano Pablo Escobar con otros funcionarios de su régimen. Con esta puesta en escena lavaba la imagen y, de paso, eliminaba a unos “traidores” que le sabían muchos secretos.
¿Pero qué sucedió con los otros involucrados, juzgados y sentenciados?. Tenemos entendido que tres de ellos siguen vivos y libres entre comillas, porque aunque están fuera de la cárcel siguen siendo rehenes en la isla. Digamos no pueden salir de Cuba ni mucho menos hacer declaraciones sobre lo sucedido.
Salvo dos que murieron de un infarto, los otros 10 coincidieron en que el cáncer "se los llevó", como Antonio Sánchez Lima, Eduardo Díaz Izquierdo, Alexis Lago Arocha y la única mujer procesada en esa causa, la capitana Rosa María Abierno Gobín, que también murió de cáncer de seno.
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Tuvieron la suerte de quedar vivos y en libertad el general de brigada Patricio de la Guardia, hermano gemelo de Tony y el capitan Miguel Ruiz Poo, sancionado a 30 años, mientras y Gabriel Prendes Gómez ----------------------------------------------------------------------------------
En las semanas siguientes, el general José Abrantes, ministro del Interior, fue destituido, degradado y poco después condenado a prisión. Fue otro de los que "pasó a mejor vida" tras sufrir un inesperado, y no menos misterioso, infarto de corazón.
La aparente transparencia del suceso fue una de las más oscuras maniobras políticas de Fidel Castro, para desviar la atención mundial sobre los probados nexos del narcotraficante colombiano Pablo Escobar con otros funcionarios de su régimen. Con esta puesta en escena lavaba la imagen y, de paso, eliminaba a unos “traidores” que le sabían muchos secretos.
Varios sitios con temas Cubanos han dado cuenta de la localización de las tumbas en el cementerio de Colón en la Habana, casi todas en deplorable estado de conservación. La imagen, (CUBANET) es el único vestigio que queda del general Ochoa, cinco chapuceros números.
No seremos nosotros sus defensores, recordemos que mientras era jefe del ejercito occidental este señor fue el fundador y soporte del tenebroso bon disciplinario "El Pitirre" en la Habana, (unidad 1580), pero no es menos cierto que sobre sus espaldas cargó con todos los antojos bélicos de estos dos hermanos Castro.
Maldita Hemeroteca
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