Los accidentes de tráfico y los deportistas Cubanos

Miguel Caldés Luis.

Después de 18 meses sin poder salir del palenque castrista, el boxeador cubano Yuriorkis Gamboa fue "exonerado de toda culpa, con respecto a un accidente de tráfico en el que se vio envuelto y que le costó la vida a un ciudadano local.

En varias fuentes se asegura que el pobre muerto se arrojo delante de su coche en movimiento, y a una velocidad de 90 kilómetros hora, por lo que el pobre no pudo ver el amanecer del nuevo año. El accidente fue un 31 de diciembre del año del 2022 en la localidad de Guantánamo, tierra natal de este boxeador que lo mejor que hizo fue quedarse en el lugar hasta que llegaran las autoridades.

Según su abogado defensor, el occiso se detuvo inesperadamente frente al vehículo y el pugilista no pudo esquivarlo, algo así como una especie de suicidio o que en su lugar se puso nervioso sin saber que hacer, suele sucedes a veces, que había poca iluminación. Negó además, que su representado estuviera intoxicado con alguna sustancia en el momento de los hechos.

Gamboa, que ha peleado en varias divisiones, 126, 130 y 135 libras, perdió sus tres últimos combates, dos de ellos, contra Gervonta Davis y el Mexicano Isaac "el Pitbull" Cruz, por la vía del nocao. De hecho 4 de sus 5 derrotas han sido por esta vía, si sumamos la que sufrió contra Terence Crawford, nada mas y nada menos, en 2014. En realidad - a nuestro juicio - su boxeo ya no tenía mucho que ofrecer, y si encima vemos que siempre ha padecido de muy poca asimilación, la verdad es que la tiene cuesta arriba si es que quiere retornar.

LAS CARRETERAS Y LOS FALLECIDOS 

Recordemos que han sido varios los deportistas cubanos que no han tenido la misma suerte que Gamboa. Por ejemplo el lanzador José Antonio Huelga Ordaz murió en un accidente de trafico en 1974, y cinco años más tarde su colega zurdo habanero Santiago "Changa" Mederos Iglesias, perdieron la vida en accidentes de tráfico. El primero en la carretera del Mariel; y el segundo en la de Managua, ambas en la Habana. 

Por otro lado el 2 de julio de 1994 el boxeador matancero y tricampeón mundial en los 91 kilos, Roberto Balado, moría también en un accidente de tránsito al ser impactado por un tren. Al parecer se dirigía a entrenar en la sede de la selección cubana de mayores, sala Holveín Quesada, cuando sufrió el accidente. Murió al día siguiente .

Igual suerte corrió el pelotero Miguel Caldés Luis, antesalista de los equipos de Camaguey, que aunque no murió atropellado por un tren, si a consecuencias. Y este triste caso ocurrido en el año 2000, resultó a la vez muy curioso, porque en el asiento del copiloto viajaba el jardinero santiaguero Rey Isaac, sin embargo fue Caldés quien salió despedido del auto por su respectiva puerta, impactando su cabeza contra la línea del tren. Falleció de las graves lesiones craneales que sufrió en la caída.

En cambio a Rey Isaac y las dos chicas que viajaban en el asiento trasero, no sufrieron prácticamente ninguna lesión de importancia. Tampoco sobrevivió a otro accidente el lanzador de Guanajay, Yadier Pedroso González, fallecido en marzo del 2013, cuando su auto impactó contra un camión en Artemisa. De la misma manera el luchador, y esposo de la corredora Ana Fidelia Quirot, Raúl Cascaret Fonseca, murió en un trágico accidente en 1995, así como el basquetbolista Alejandro Urgellés, en 1984, ambos accidentes en la Habana. Igual murió de la misma manera el entrenador de pesas Manuel Suárez, cuyo nombre lleva un torneo en Cuba.

Pero espera que hay más...

Tambien de esta forma fallecieron el polista Waldimiro Arcos Riera, cuya piscina olímpica de Gibara en Holguín y que lleva su nombre, ha sido convertida en un vertedero, el jabalinista santiaguero Aurelio Janet, muerto en un tramo de la carretera central entre la Habana y Santa Clara en 1968, el mítico ciclista Sergio “Pipián” Martínez, fallecido en 1979 tras un accidente de moto y de una larga estadía de 27 días en el hospital, y la destacada vallista Marlene Elejalde Díaz, medalla de bronce en Munich 1972, fallecida en el mes de abril del 1989.

Maldita Hemeroteca 
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