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| Soldados Españoles. Foto referencial |
A lo largo del siglo XIX, España realizó un esfuerzo extraordinario para conservar sus posesiones de Ultramar. Las primeras guerras de emancipación y las insurrecciones de Cuba años después obligaron al empleo de enormes recursos económicos y humanos y los distintos batallones fueron una prueba.
El Batallón de Cazadores de San Quintín fue una de las unidades que más destacaron combatiendo a la insurrección en los campos Cubanos, mereciendo su actuación la concesión de dos Corbatas de la Orden de San Fernando y el apelativo de «El Laureado».
Fueron varios, Batallón de Cazadores de la Habana, el Urbano, el de Tarifa No5, de Pravia 48, de Granada 34 o el de la Unión Peninsular No2, y precisamente de este ultimo es que va nuestro post de hoy. Uno de esos soldados asignado a la defensa de Santiago de Cuba, de nombre Felipe (No se tiene mas datos) escribió una carta a sus familiares, un día como hoy pero del año 1889, en la cual le relata muy escuetamente como había pasado la navidad Cubana de 1888.
Fueron varios, Batallón de Cazadores de la Habana, el Urbano, el de Tarifa No5, de Pravia 48, de Granada 34 o el de la Unión Peninsular No2, y precisamente de este ultimo es que va nuestro post de hoy. Uno de esos soldados asignado a la defensa de Santiago de Cuba, de nombre Felipe (No se tiene mas datos) escribió una carta a sus familiares, un día como hoy pero del año 1889, en la cual le relata muy escuetamente como había pasado la navidad Cubana de 1888.
Enero de 1889. Santiago de Cuba
Queridos padres:
Después de saludarles, me alegra se hallen buenos en compañía de mis hermanos y de toda la familia. Yo estoy bueno a Dios gracias para lo que gusten mandar que lo haré con mucho gusto y fina voluntad. Padres, les voy a contar cómo he pasado esta Nochebuena que ha sido la mejor de mi vida porque he tenido de todo lo que puedan imaginar.
¡En Nochebuena mataron una vaca para el batallón!
De primero nos sirvieron un guisao de carne de ternera. Luego carne asada de tostones acompañada de castañas, nueces, avellanas y turrón. ¡Fue increíble!. Además asistieron todos los oficiales a la mesa. ¡Pueden creerlo! Supieron que nos faltaba vino y no dudaron en echarlo ellos mismos en nuestros vasos. Un oficial se sirvió un vaso para él, después otro para mí y entonces me dijo:
– “Choque usted ese vaso”. Y brindamos.
En fin, me he acordado mucho de ustedes pero no se preocupen, he pasado unas buenas fiestas a Dios gracias. La noche de Los Santos también estuve contento, como si hubiera estado en casa. ¿Saben?, aquí no hay que tener pena, al que se muere lo entierran y ese día hay rancho para todos. Tampoco falta el pan, como si siempre hubiese una gran cosecha.
Madre, le cuento. Aquí hay mujeres que son de piel muy negra, y al principio me daban un poco de miedo porque iban fumando un puro por la calle, como si fueran hombres. Padres, mándenme a decir si alguno le ha tocado venir para Cuba o para la península. Sin otra cosa, expresiones para mis abuelos y para toda la familia, en particular para mis hermanos que les quiero de corazón.
Después de saludarles, me alegra se hallen buenos en compañía de mis hermanos y de toda la familia. Yo estoy bueno a Dios gracias para lo que gusten mandar que lo haré con mucho gusto y fina voluntad. Padres, les voy a contar cómo he pasado esta Nochebuena que ha sido la mejor de mi vida porque he tenido de todo lo que puedan imaginar.
¡En Nochebuena mataron una vaca para el batallón!
De primero nos sirvieron un guisao de carne de ternera. Luego carne asada de tostones acompañada de castañas, nueces, avellanas y turrón. ¡Fue increíble!. Además asistieron todos los oficiales a la mesa. ¡Pueden creerlo! Supieron que nos faltaba vino y no dudaron en echarlo ellos mismos en nuestros vasos. Un oficial se sirvió un vaso para él, después otro para mí y entonces me dijo:
– “Choque usted ese vaso”. Y brindamos.
En fin, me he acordado mucho de ustedes pero no se preocupen, he pasado unas buenas fiestas a Dios gracias. La noche de Los Santos también estuve contento, como si hubiera estado en casa. ¿Saben?, aquí no hay que tener pena, al que se muere lo entierran y ese día hay rancho para todos. Tampoco falta el pan, como si siempre hubiese una gran cosecha.
Madre, le cuento. Aquí hay mujeres que son de piel muy negra, y al principio me daban un poco de miedo porque iban fumando un puro por la calle, como si fueran hombres. Padres, mándenme a decir si alguno le ha tocado venir para Cuba o para la península. Sin otra cosa, expresiones para mis abuelos y para toda la familia, en particular para mis hermanos que les quiero de corazón.
Ustedes reciban el afecto de este su hijo que lo es. Felipe. Batallón Cazadores de la Unión Nº2 1ª Compañía. En Santiago de Cuba.

