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| La diva, en el circulo rojo, rodeada de artistas Cubanos durante su visita a a la Habana en 1951. // |
Por lo general los cubanos no toleramos lo que consideramos políticamente incorrecto, sobre todo si se trata de esos dioses tan llenos de virtudes, más que defectos. Digamos desde Jose Martí, Carlos Manuel de Céspedes o Antonio Maceo, hasta José Raúl Capablanca, Benny Moré o Rita Montaner que es de quien va el tema.
A ninguno se puede tocar ni con el pétalo de una flor y no tiene que ser así precisamente. Por ejemplo, fueron varias las ocasiones que la artista americana Josephine Baker visitó la Habana, por cierto una vedette internacional con nacionalidad francesa que fue infinitamente más famosa que Rita Montaner.
En concreto fueron cinco sus visitas y en una de ellas, con la revolución castrista en el poder, estuvo acompañada de sus doce hijos adoptivos de distintos países, ya que no podía tenerlos de forma natural debido a problemas de salud. Baker llegó a ser en la primera mitad del siglo XX una de las artistas más famosas del mundo, y no solo eso, brindó sus servicios como agente de inteligencia francesa durante la segunda guerra mundial.
De hecho se encuentra sepultada en el panteón de los héroes del cementerio de Mónaco, tras fallecer en 1975 por un derrame cerebral a los 68 años. Pero esta historia está relacionada con una de esas visitas a la isla precisamente, la del 1955, donde la "Venus de Ébano" resultó víctima de una inconcebible e inaceptable muestra de discriminación y burla.
Y resulta que entre las que más se destacaron en el escarnio en su contra fue Rita Montaner, que encima no era blanca ni por el color de sus dientes. Efectivamente, la señora conocida en Cuba como "La única" también mostraba sus miserias.
Nos hemos visto retratados en ese teatro bufo del siglo XIX donde los personajes encarnaban estereotipos de una época, la mulata, que ya desde entonces andaba interesada en casarse con un blanco y de ser posible español. Recordemos también como el escritor gallego y destacado articulista del Diario de la Marina, Bartolomé Crespó Borbón, el famoso "Creto Gangá", satirizó al personaje del negrito bozal gracioso y dicharachero. (Bozal: que hablaba un limitado español).
Llegó al punto de que le prohibieron su estancia en el hotel Nacional por el color de su piel, pretextando la dirección que en ese momento "no tenían capacidad". Se cuenta incluso que hasta el empresario Goar Mestre le canceló un contrato en CMQ, en fin, situaciones absurdas que nadie se explicó jamás en un país como Cuba.
Sin embargo en 1977, a raíz del cumpleaños setenta de este hotel, tres de sus hijos fueron a Cuba para un tardío homenaje que limpiara el desagravio cometido. Les entregaron un bastón con empuñadura de plata que llevaba la imagen de su madre.
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| Rita Montaner |
En un artículo publicado por el Diario de la Marina en 1951, y que además el historiador bayamés, Ramón Fajardo citó en su libro "Rita Montaner, testimonia que la Guanabacoense había regresado del extranjero en 1950 coincidiendo con una visita de la señora Baker a la Habana, y no se le ocurrió otra cosa más inteligente que burlarse de ella en el escenario.
No es secreto para nadie que el Cubano suele ser irrespetuoso, se lo achacan a su supuesta campechanía, pero todos sabemos perfectamente que heredamos de España ese sentimiento que se llama envidia y que a veces nos carcome el alma.
Con el supuesto "choteo del Cubano" cualquier tema por muy serio que sea lo tiramos a broma, hasta nuestras propias desgracias que ya es el colmo, y en este caso fue una reacción bastante fea y sin sentido por parte de la Cubana. Sucedió un dos de Febrero de 1951, y como escenario las tablas del teatro Martí. Entonces a la Montaner caracterizó de forma despectiva y humillante además, a la diva norteamericana. Mejor citamos lo descrito por Fajardo:
“Vestuario excéntrico y, en parte, harapiento; espigas de millo o plumas que son un verdadero adefesio, joyas de brillantes que provocan un contraste en ese conjunto; y un maquillaje que reproduce el exotismo logrado por Josephine Baker en su rostro mediante el empleo de afeites. A esa personificación, Rita incorpora todo lo que, a su juicio, existe caricaturizable en la Baker”.
Según reflejó en algún momento el músico Eliseo Grenet, todo se debió solamente a que la Baker interpretó en Paris dos temas titulados, "Mamá Inés" y "Espabílate", mientras que por otro lado Fajardo asegura que lo hizo influenciada precisamente por el talento que había visto en Rita, y del que quedó maravillada cuando fue a verla al teatro "Le Palace Music Hall" de la capital Francesa. De aquella visita la Baker había dicho:
“Es una artista maravillosa, nunca escuché a nadie que cantara la música cubana con tanta intención y genialidad.”.
En cambio, ¿sabe lo que dijo Rita de ella?..
"Le diré: para mí su único mérito fue la oportunidad con que se presentó en París. Bailadoras de Charleston y de jazz hay miles tan buenas, o mejores que ella en los Estados Unidos y en Europa… Ahora que, naturalmente, se presentó en París, donde nadie había explotado aún el género y triunfó…"
Y no satisfecha todavía agregó además...
"Hay que admitir, además, que tiene un cuerpo muy bello […] Pero yo no pensé jamás en hacer pendant (hoy sería featuring) a la Baker. Mi modo de entender el arte es distinto; quizás porque soy cubana y me entusiasma más la belleza que el dinero […]”.
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| La Baker durante su activismo político a raíz del asesinato racista en EEUU del niño Emmett Till, del cual publicamos aquí lo sucedido. |
Ya le digo, Rita Montaner en Cuba fue y sigue siendo de esas figuras intocables, sin embargo dado el caso uno se pregunta qué necesidad tendría una artista como ella de faltarle el respeto a alguien que, con solo su presencia en la Habana, ponía a la isla en el universo noticioso. Si porque comparadas las dos, la fama de la Baker era abismal.
Pero no vaya usted tan lejos. Mientras que las opiniones de los críticos de arte se encontraban divididas, al publico cubano le importó un pepino de quien se trataba la burla. El teatro Martí colgó el cartel de "sold out" día sí y el otro también, porque el Cubano es así, un bufón capaz de burlarse de todo y de todos.
Luego, en 1966, quizás conmovida por los falsos cambios sociales acometidos por el populista tirano Fidel Castro, la Baker se fue a la Habana y lo dio todo en los escenarios. Entonces aquellos mismos cubanos que en su día se rieron con los pujos de la Montaner, esta vez la aplaudían a rabiar. Así somos de hipócritas y dotados con una memoria más pequeña que la de un colisable.
Bajo ese mantra de un gran sentido del humor, de una facilidad innata para establecer relaciones, de esa cacareada familiaridad y de lo "buena gente que somos", en realidad lo que hacemos es descargar en otros nuestras propias frustraciones, insatisfacciones y envidias. Se que es difícil admitirlo pero no resolvemos nada con negarlo. Como dice el título, hay veces que ser cubano es un verdadera desgracia.
Por Jorge García.
Maldita Hemeroteca
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