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| Mientras tanto Castro hacía su ridículo teatro emplazando las inofensivas baterías de "cuatro bocas" en el malecón habanero. |
No conforme con el desarrollo de los acontecimientos, Fidel Castro se personó en la embajada Soviética en la Habana y, por medio de una misiva secreta, "le indicó" al primer secretario soviético Nikita Jrushchov lo que se debía hacer con aquella carga mortal en su poder, que ya había sido detectada y denunciada por la inteligencia de los Estados Unidos.
Es carta se mantuvo inédita hasta que los Rusos la desclasificaron y el vocero del partido comunista cubano, el periódico "Granma", la sacó a la luz. Y claro, como sería sano pensar hayan podido haber cambiado la traducción de forma favorable, hemos buscado la famosa cartas en otras fuentes confiables, como la publicada por la PBS por ejemplo, y que en EEUU se bautizó como "La carta del Armagedón".
La Habana, Octubre 25, 1962
Querido Camarada Jrushchov
Partiendo de un análisis de la situación y de los reportes en nuestra posesión considero que la agresión es casi inminente dentro de las próximas 24 a 72 horas.
Existen dos posibles escenarios: el primero y más probable es un ataque contra ciertos puntos con el limitado objetivo de eliminarlos; el segundo, menos probable aunque posible, es el de una invasión. Yo entiendo que esta variante demandaría el tener que involucrar un gran contingente de fuerzas y es en adición la más repulsiva forma de agresión, lo que podría ser razón que se abstuviesen de hacerlo.
Puede usted estar seguro de que de una manera firme y resoluta resistiremos el ataque no importa su naturaleza. La moral del pueblo cubano está muy alta y el agresor será confrontado heroicamente. En este momento quiero hacerle partícipe de mi opinión personal.
Si el segundo escenario es implementado y los imperialistas invaden a Cuba con el objetivo de ocuparla, el peligro que esa política agresiva representa para la humanidad es tan grande que tras tener lugar ese hecho la Unión Soviética no debe nunca permitir circunstancia alguna en que los imperialistas puedan ser los primeros en lanzar un ataque nuclear contra ella.
Le manifiesto lo anterior porque yo creo que la agresividad de los imperialistas es extremadamente peligrosa y que si ellos de hecho llevan a cabo el acto brutal de invadir a Cuba en violación de la ley y la moral internacional, ese sería el momento para eliminar tal peligro de una vez y para siempre a través de un acto de legítima defensa, y aunque se trataría de una solución dura y terrible no hay otra alternativa.
Ha influenciado en mi opinión el ver con cuánta agresividad esta política se está desarrollando. En ver como los imperialistas sin guardar consideración alguna por la opinión pública e ignorando los principios y la ley bloquean los mares, violan nuestro espacio aéreo y prepara una invasión mientras que al mismo tiempo frustran cada posibilidad de conversaciones aun cuando están bien conscientes de la seriedad del problema.
Usted ha sido y continúa siendo un incansable defensor de la paz y comprendo cuán amarga esta hora debe ser cuando el resultado de sus esfuerzos sobrehumanos es tan seriamente amenazado. Sin embargo, hasta el último momento mantendremos la esperanza de que la paz sea salvaguardada y estamos en la disposición de contribuir a ello tanto como podamos.
Pero al mismo tiempo estamos listos para confrontar con serenidad una situación que consideramos bien real y bien inminente. Una vez más le participo la infinita gratitud y reconocimiento de nuestro pueblo al pueblo soviético que ha sido tan generoso y fraternal con nosotros, así como nuestra profunda gratitud y admiración por ustedes en esta gigantesca tarea y la seria responsabilidad delante de ustedes.
Fraternalmente Fidel Castro.
Lo que no sabía "el agresivo líder barbudo", era que a la hora de su "perreta", ya el presidente John F. Kennedy y el destinatario de su misiva habían encontrado un punto en común para solucionar la crisis que no le había sido informado, ente otras cosas porque tanto su criterio, como sus consideraciones, no importaban lo más mínimo.
La frase...
"Puede usted estar seguro de que de una manera firme y resoluta resistiremos el ataque no importa su naturaleza",
denota la poca responsabilidad como dirigente y el poco amor que mostró por su pueblo, aun sabiendo que una respuesta nuclear desde EEUU hubiera significado el fin para la gran mayoría en la isla y la destrucción de al menos una parte del mundo.
Desde finales de los años cincuenta, Estados Unidos disponía de misiles de alcance medio en Reino Unido, Italia y Turquía, y el retiro de estos últimos, casi obsoletos por cierto, fue parte del acuerdo alcanzado por Kennedy para que la URSS retirara los de Cuba. Fue el momento en que la humanidad estuvo más cerca del verdadero holocausto.
Y aunque Castro gritaba al mundo que tenía el derecho a defenderse y que los misiles eran emplazados con ese motivo, por detrás de las cortinas le estaba pidiendo a gritos a la URSS asestar el primer golpe, con lo que esto hubiera significado.
Tampoco se engañe, la URSS sabía perfectamente que la correlación de fuerzas estaba muy a favor de Estados Unidos, y que en caso de un ataque desde Cuba, todos esos misiles de alcance medio de Europa impactarían en plena Plaza Roja de Moscú en menos de lo que "canta un gallo".
Es más, con el tiempo se supo que por medio del servicio de inteligencia británico, M16, el espía soviético Oleg Penkovsky no solo había alertado a la CIA de la instalación de misiles en la isla de Cuba, le había hecho saber de la inferioridad militar balística soviética en caso de un posible ataque.
Esta información terminó por costarle la vida por un balazo extrajudicial en 1963. Lo cierto fue que al leer la pavorosa y espeluznante carta de Castro, el mandatario soviético ordenó que no se abatiera ningún otro avión espía estadounidense U2, como el que había sido derribado días antes.
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| John F. Kennedy |
Por otro lado Kennedy daba a conocer las medidas tomadas por su gobierno, como el estricto bloqueo contra toda nave embarcada con destino a Cuba que llevara armamentos.
Que todos los buques procedente de cualquier nación o puerto serían obligados a regresar, si se descubría que llevaban armas. Esta medida sí constituyó un verdadero bloqueo naval a la isla.
Que reforzarían la base de Guantánamo y ponían en estado de alerta a las todas sus unidades militares. Parejamente en lo político se convocó una reunión de la OEA para que estudiara el carácter de esa amenaza contra la seguridad del hemisferio, a tenor de los artículos 6 y 8 del tratado de Río de Janeiro.
Por otro lado, y de cara a la galería, se le solicitaría a la Naciones Unidas una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para tomar medidas, en tanto que pedirían el inmediato desmantelamiento y retirada de todos los armamentos emplazados en Cuba bajo la supervisión de observadores.