BREAKING

10/recent/ticker-posts

DE RESIDENCIA DE EMILIA BORGES A MUSEO DE FIDEL CASTRO.


Emilia Borges y Hernández fue la hija única de una unión de un matrimonio de cubanos de clase media-alta de la sociedad del siglo XIX, y su mansión sigue estando en el número 707 de la calle once, esquina hacia avenida Paseo, en el barrio Habanero del Vedado.

Llegado su juventud, Emilia contrajo matrimonio con Enrique Juan José Victoriano Conill Rafecas, proveniente de una familia española vinculada al negocio del tabaco y el sector bancario, que además era propietario de varios inmuebles y valores tanto en Cuba como en el extranjero. 

Desde 1903 doña Emilia Borges poseía en propiedad los solares 1, 2, 3, 10, 11, 12 de esa zona donde se había edificado la residencia en 1894, que era de dos pisos de mampostería con cubierta de azotea y tejas hacía la calle once, abarcando una superficie plana de terreno de cinco mil metros cuadrados y valorada en diecisiete millones de pesos.

La Mansión había sido fabricada por la señora Joaquina Silva, viuda de Plá, en abril de 1894, tras comprarle los terrenos a los herederos del Conde de Pozos Dulce en 1891. Aquella compra fue valorada en tres millones, seiscientos mil pesos o sea, a seiscientos mil pesos cada solar, quedando inscritos a su favor en 1900.

En 1903 Doña Joaquina Silva y Rodríguez vendió a su vez esta finca a doña Emilia Borges y Hernández por el precio de doscientos nueve mil quinientos tres pesos oro americanos. En los referidos solares 4, 5 y 6, el doctor Antolín del Cueto, abogado de profesión y natural de La Habana, tenía construida una casa que abarcaba cuarenta y nueve metros de frente por cincuenta metros de fondo, que ocupaba una superficie total de terreno de 2,490.90m². 

Esa propiedad se la vendió también a la señora Emilia en 1916, quedando todo el terreno unificado. El precio de venta fue de 62 mil pesos oro americanos, reservándose el derecho de demolerla, de aprovechar todo lo que tuviera valor y quedara de su derribo, hasta las verjas que la separan de la calle y dejando el terreno limpio de escombros, según quedó reflejado en escritura ante notario.

Algunas fuentes - como Diario de los Américas - publicaron que empresas españolas como Iberostar y Meliá, habían aportado la friolera de 24 millones de dólares para edificar el museo dedicado al tirano Fidel Castro.

En lo adelante estos solares no se edificaron, las áreas se destinaron a los jardines de la residencia. Sobre los últimos solares 7, 8 y 9 se extendió la propiedad en fecha no definida, comunicándose ambas partes. De ahí que en la escritura fechada a inicios del año 1922, constaba que doña Emilia Borges y Hernández había constituido una sola finca donde estableció su propiedad.

Cuando enviudó del señor Julio Hidalgo - en marzo del mismo año - declaró heredera universal de sus bienes a su legítima hija, pero permaneció como la dueña de esta casa. Emilia falleció en La Habana a finales del mismo año 1922. Bajo testamento había declarado que del matrimonio con el señor Julio Hidalgo y López había nacido una niña llamada Emilia «Lily» María Ana Hidalgo y Borges, quien a su vez se casó con el señor Enrique Juan José Victoriano Conill y Rafecas.

En los años 40 dejó de estar señalada con el número 19 antiguo que la había identificado por la calle 11, para adoptar la numeración 707. A partir de esta década, la señora Emilia «Lily» María Ana Hidalgo y Borges, comenzó a vender la propiedad en distintas partes a sus tres hijos. En la década de 1950 la propiedad de esta casa permanecía a los tres hermanos Conill por terceras partes. Según expediente que obra en el archivo de amillaramiento, la casa se encontraba dividida en tres partes: la alta, la baja y la trasera; según fueron adquiridas por cada uno de los herederos de la señora Emilia Borges.

Centro Fidel Castro 

Hasta esta fecha la información sobre este inmueble y la familia que lo ocupaba, se encuentra en los documentos que existen en el archivo del registro de la propiedad. Luego, en 1959, el inmueble fue expropiado por el régimen castrista y sometido a varios cambios y severas modificaciones, convirtiéndose desde oficinas del Ministerio del Interior hasta locales comerciales, e incluso llegó a ser un correccional de menores, quedando en desuso y en total abandono.

En el 2021, con la isla atravesando una de las peores crisis económicas de su historia y en medio de la pandemia de COVID 19, al régimen se le ocurrió "la brillante idea" de fabricar allí un museo dedicado al dictador Fidel Castro, ya fallecido. Se dijo que el capital había sido aportado por "amigos de Cuba", como el grupo hotelero francés Accor, la selecta burguesía catalana y balear de los Gabriel Escarrer y los Fluxá Roselló, propietarias de un compañía aérea y de varias cadenas hoteleras, y hasta capital Saudí, según dijeron algunas fuentes.

Condensado de "Tipologías constructivas de las residencias del Vedado", de Lynne Zayas Rubio.