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Los asilados de la embajada Cubana en Madrid.

Asilados en la embajada de Alemania

¿Sabías que el abuelo de Julio Iglesias se refugió en la embajada de Cuba en Madrid?. Pues sí, fue durante la guerra civil española, entre los años 1936 y 1939 y no solo él, fueron alrededor de once mil personas que buscaron refugio de la barbarie comunista del frente republicano en varias sedes diplomáticas de entonces.

Aquellas embajadas se ofrecieron para dar protección a estas personas, que buscaban salir del país a como diera lugar. Entre ellas estaba el abuelo de Julio Iglesias, don José de la Cueva, un famoso director de teatro costumbrista y autor de célebres obras como "Las Ranas", que fue premiada por la Real Academia de la Lengua, "Aquí hace falta un hombre", "La mujer del Rey" o "Creo en ti", entre otras.

Fue de las miles de personas que se sintieron en peligro de muerte ante el clima de violencia social imperante en la España republicana, sobre todo los artistas conservadores o católicos, recordemos que en Para Cuellos de Jarama, en Madrid, entre los miles que fusilaron estuvo el gran dramaturgo gaditano Don Pedro Muñoz y Seca, y que su mujer, Doña María Asunción Ariza Díez de Bulnes, escapó de milagro por ser ciudadana Cubana.

Cuba, con más de 1,200 voluntarios, fue el país que más combatientes aportó a la causa republicana, entre los más conocidos estuvieron el pintor Wilfredo Lam, Rodolfo de Armas, Alberto Bayo, entrenador de la guerrilla castrista en Mexico, Emilio Laurent, el hijo del mambí del mismo nombre que fuera jefe de la policía de Artemisa y comandante de la guardia rural.

También el doctor Eduardo Odio, los periodistas Rolando Masferrer y Pablo de la Torriente Brau e incluso mujeres, como la española radicada en Cuba, María Luisa Lafita del Juan, militante de la peligrosa organización "Joven Cuba", que sirvió como enfermera en el 5to regimiento. Esta señora trabajó como profesora en la universidad de la Habana hasta su muerte a los 93 años, el 22 de diciembre de 2004. Quizás por eso fue que la señora Bulnes "escapó en tablita" en Jarama, porque esos rojos no creían ni en la paz de los sepulcros.

De hecho profanaban y exhibían los restos momificados de las monjas. Por cierto, a propósito de Laurent. En 1946 el candidato a la presidencia de Cuba, el doctor Carlos Prío Socarrás, quería cambiarle el nombre a la popular avenida "Carlos III" en la Habana por el de este mambí, además de erigir un busto suyo en esa vía. Al final fue Fidel Castro quien la rebautizó con el del finado presidente chileno Salvador Allende, pero aún así y todo la gente le siguió llamando como el monarca español del siglo XVIII.

La hija del señor José de la Cueva, la señora María del Rosario de la Cueva y Perignat, casada con el doctor gallego Julio Iglesias Puga, eran los padres del famoso interprete de "La vida sigue igual". Estaba de la Cueva condenado a muerte prácticamente, pues además de católico y conservador, junto a su hermano Jorge habían compuesto la letra del himno de Infantería, y por el que fueron premiados con la Cruz del Mérito Militar de primera clase con distintivo blanco.

Tanto fue así, que su pedido de asilo en la embajada Cubana le fue denegado por los comunistas, y aunque no le dejaron salir ni de Madrid, al menos consiguió sobrevivir a la barbarie roja. La embajada Cubana, que protestó enérgicamente esta negación sin éxito, acogió a un total de 600 refugiados, entre ellos cien cubanos que una vez llegaron a Alicante, embarcaron en el vapor "Maine".

Las relaciones entre España y Cuba se pusieron al rojo vivo en 1960, cuando estando en su casa, el embajador franquista Juan Pablo Lojendio vio en la televisión como Fidel Castro le acusaba planes injerencistas. En el acto se vistió y se apreció en los estudios de la cadena Telemundo, dispuesto a abofetear al insolente barbudo. Por supuesto fue expulsado del país en 24 horas. 

Desde entonces las relaciones se rebajaron a nivel de encargado de negocios, sin embargo el dictador Franco no participó nunca en el embargo decretado por Estados Unidos contra Castro, por el contrario le mando guaguas Pegaso y carros recolectores de basura de la marca gallega Barreiros. Las relaciones plenas no se restablecieron hasta el año 1973. Los que peinamos canas recordamos que muchos de los juguetes que ofertaban las tiendas en los días de Reyes, llegaban desde España.

A la muerte de Franco, Castro decreto a escondidas de la izquierda española tres días de luto oficial, los que fueron descubiertos por un filtrado decreto presidencial y denunciados por un periodista que llamaban Paco, acreditado en la Habana por la agencia EFE. Incluso más, Castro le prohibió a la prensa llamar a Franco "sangriento dictador y enano de Ferrol", como acostumbraban llamarle a cada rato en Cuba. Al final España salió del gallego y abrazó la democracia, mientras que en Cuba seguimos aguantando a su hermano Raúl, que no es gallego, pero como si lo fuera.


Maldita Hemeroteca
Fuente: Articulo de Antonio Manuel Moral Roncal / El Debate