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Marta Fernández: Su paso por Galicia

Funeral de Marta en West Palm Beach 2006

Vecina de Buena vista, barrio de Marianao en la Habana, doña Marta Fernández Miranda, era hija de los emigrantes españoles Ramiro Fernández Ledo, un mecánico que llegó a Cuba procedente de de San Fiz de Asma, en Chantada, en la provincia de Lugo en Galicia, y de Emelina Miranda Casais, de San Vicente de Vilameá, tambien en Lugo.

Aunque se ha dicho que Emelinda Miranda nació en Ribadeo, en realidad su partida de bautismo demuestra que nació allí en Vilamea el 5 de enero de 1894 como Emelina Miranda Casal, e incluso se desconocen los motivos por los cuales modificó en Cuba ese ultimo apellido por Casais.

El presidente Fulgencio Batista, aun estando casado con doña Elisa Godínez desde 1926 y con la que tenía tenía tres hijos, un varón y dos hembras, atropelló a la joven Marta con su auto en Marianao. Además de que asumió la hospitalización la visitó en la clínica, fue allí donde surgió el flechazo de inmediato. Un vez recuperada comenzaron a verse en secreto y por su amor Batista lo dejó todo, casándose con ella en noviembre de 1945.
 
Batista, su esposa y algunos de sus hijos en Daytona Beach

Como su marido, Marta huyó de Cuba cuando el gobierno fue derrocado la noche de fin de año de 1958 por los revolucionarios de Fidel Castro, y junto a varios de sus 5 hijos y demás familiares abordó uno de los aviones hacia la República Dominicana. 

Según Guillermo Jiménez, autor de una enciclopedia económica de Cuba, en ese momento era propietaria del Banco de Fomento Comercial al 50% con el señor Pérez Benitoa, como socia controlaba junto a López Vilaboy el 80% del Banco Hispano Cubano, y era además la mayor accionista de la azucarera "Agrícola Defensa", que empleaba a un total de 2.835 personas, tenía 10 caballerías de tierras propias y molía 18 millones de arrobas de caña al año. 

No en balde en 1962, y aunque en el Guiness World of Records aún no se hablaba de Listas Forbes, ya Marta figuraba como una de las mujeres más ricas del mundo. No obstante era una mujer extremadamente solidaria y generosa, ni siquiera los rivales políticos de su marido pudieron negar sus valores. Fue ella la de la idea de erigir en casa blanca un gigantesco cristo, obra de la escultora pinareña Jilda Madera.

Esta estatua, de 20 metros de alto hecha en mármol de Carrara y con 320 toneladas de peso, fue montada y bendecida el día 26 de diciembre de 1958. Entonces se dijo que había sido en agradecimiento a que su esposo pudo salir ileso del atentado que le hicieron en el palacio presidencial los miembros del directorio universitario. Por este trabajo Marta le pagó a la escultora Jilda, un suculento cheque de 200 mil pesos, que en ese año equivalían a la misa cantidad en dólares americanos. 

San Vicente de la Vilamea, en Lugo, Galicia.

GALICIA

Un día de 1962 la familia visitó la fonda que Rosendo Cabanela tenía en la calle Marqués de Rodil, en Mondoñedo Galicia. Tenía sed y la hija del dueño, Elena, le sirvió un vaso de agua. En un diario que estaba sobre el mostrador venía publicada la noticia de su visita a Galicia, y Batista se lo firmó de puño y letra. Entonces el matrimonio vivía entre Madrid y Guadalmina, en Málaga, y decidió mostrarle a sus hijos la tierra de sus abuelos maternos donde los Miranda, Pedro de Miranda Osorio y su hijo Antonio, fueron sus gobernadores y Caballeros de Santiago por el año 1667. 

Mariana Miranda Mon, de Ribadeo, se casó en 1817 en Betanzos con el Capitán General de Galicia, Manuel de Latre y Huarte. Y Elena Miranda Santos fue la esposa de Narciso Obanza Alonso, hijo del famoso banquero ribadense. En 1913, otro miembro del linaje, Adriano Miranda, militar, vecino de Ribadeo y albacea de Cruz Miranda, fue quién cedió a la iglesia de Celeiro de Mariñaos la capilla de San Caetano. 

Una vinculación tan larga y el hecho de que Marta era en esos momentos la primera dama de Cuba, hicieron que el Concello acordase el 30 de octubre de 1957 nombrarla Hija Adoptiva de Ribadeo. El nombramiento decía así: «Teniendo en cuenta que su señora madre era natural de este antiguo Condado donde nacieron y residieron sus antepasados; por sus atenciones y caridades con los hijos de Ribadeo en Cuba; y por su probado amor a esta tierra».

General Roberto Fernández al centro

Marta falleció en la localidad de Palm Beach, en la Florida, el dos de octubre del 2006 a los 88 años de edad. Se mantuvo reservada y solitaria, a decir de su hijo Bobby, quizás producto del alzhéimer que padeció y que al final le causó la muerte.

Solo destacar que en aquella comarca, Vilameá, tenía una casa un hermano de Marta, el general del ejercito cubano Roberto Fernández Miranda, quien fuera ministro de deportes y ex integrante del equipo Cubano a los juegos olímpicos de Mexico como miembro del equipo de tiro. En su casa de Galicia, la familia Batista residió durante esta visita.

Poco antes de morir en 2009, Roberto estuvo de visita en San Fiz de Asma procedente de Miami Beach, donde vivía con su esposa Adela, sus tres hijos y nietos, y en el cementerio de esta localidad dejó una placa con la siguiente leyenda: «Vine a España en busca de tus raíces y las he hallado en tu tumba, abuelo». El abuelo era Manuel Fernández, que combatió en la guerra de Cuba y se quedó largo tiempo residiendo en la isla. Fernández Miranda fue autor del libro "Mis relaciones con el general Batista", donde narra de primera mano la lucha ideológica y política que partió en dos la historia de Cuba.

Maldita Hemeroteca
Con información publicada por la Voz de Galicia.