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TRES DE LA TARDE Y SIN MISERICORDIA


En el 2022 se produjo en Francia el terrible homicidio de una niña llamada Lola Daviet, y aunque en un inicio las pistas apuntaban al tráfico de órganos, diferentes líneas de investigación condujeron a la policía hacia otra dirección muy distinta.

A los pocos días resultó detenida una joven argelina de 24 años de nombre Dahbia, que se encontraba en el país de manera irregular. Al parecer había cometido el asesinato en venganza por el mal trato que recibía de parte de la madre de su víctima, conserje del edificio donde vivía. La había degollado y, además, le había marcado los pies con los números uno y diez.

Por cierto la asesina, que fue sentenciada finalmente a cadena perpetua, tenía un expediente de expulsión del país que de haberse concretado se hubiera evitado este horrible crimen. Pero la noticia, y sin que tenga nada que ver por supuesto, nos hizo inmediatamente recordar a una cubana que su mote - de Dolores por supuesto - ha estado relacionado con el beisbol, la música y la tragedia más casposa de aquella republica que perdimos en 1959.

A la Lola Cubana la asesinaron igualmente, aunque por motivos bien distintos. Dicen que esta leyenda, sucedida en la Habana del mediados del siglo XX, comenzó a tomar cariz a raíz de una expresión que hiciera el entonces presidente de Cuba, doctor Ramón Grau San Martín, cuando al terminar su discurso miró el reloj y dijo: “!Coño las tres de la tarde, la hora en que mataron a Lola!”.

Su nombre era Dolores Oropesa, una bella joven que residía en un apartamento entre las calles Pilar y Belascoain, en la Habana, y que decían se dedicaba a la prostitución. Unos de sus supuestos clientes, un importante médico de profesión de nombre Edmundo Mass, se había enamorado de ella, mala cosa tratándose de ese oficio, y en un arranque de celos le asestó una mortal puñalada en el pecho. 

Eran exactamente las tres de la tarde de un día de 1948 cuando ocurrió sangriento y trágico suceso, aunque nunca se supo el día con exactitud. Por cierto, en los tiempos que corren y a juzgar por la canción con la que el compositor puertorriqueño Rafael Hernández Marín la inmortalizó, cualquiera de las actuales feminazis hubiera alegrado, y hasta celebrado su muerte:

--"Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola, 
--y dicen los que la vieron que agonizando decía, 
--«Yo quiero ver a ese hombre que me ha robado la vida, 
--yo quiero verlo y besarlo para morirme tranquila. 
--Ese hombre fue mi alegría, ese hombre fue mi tormento, 
--ese hombre yo lo quería, y por él me estoy muriendo». 

No podríamos asegurar que haya sucedido así, pero si el presidente de la república lo dio como un hecho, todo el mundo "le siguió la rima". No obstante, puede que nuestra famosa Lola nunca haya existido en realidad, y que solo haya sido este tema quien propició su leyenda. 

En caso contrario, la fecha de su muerte no es la correcta, toda vez que el compositor boricua estrenó la canción en New York, el 27 de noviembre de 1935, bastante antes de que ocurriera este supuesto drama pasional. También es cierto que a esa hora, las tres de la tarde, fue cuando Cristo murió tras haber implorado misericordia al altísimo en medio de su agonía, y quizás le haya dado ese pie forzado al autor.

Por cierto el llamado "Jibarito" fue autor de temas verdaderamente famosos como "Lamento Borincano", "Silencio", "Ausencia", "Perfume de gardenias", "Campanitas de cristal" o el famosísimo "Cumbanchero". Como diría un inglés aquí en Canarias, any way, nuestra Lola se hizo tan internacional, que hasta el pintor catalán, Ernest Descals, la dibujó en uno de sus cuadros.

Este acuarelista de Manresa era aficionado a pintar mujeres famosas, algunas de ellas Cubanas, una de sus temáticas preferidas para que vea. Por otro lado el revolucionario y patrocinador del gansterismo más violento que se haya conocido en Cuba, el doctor Ramón Grau San Martín, era un hombre muy ocurrente y hasta medio "pájaro" decían. 

Lo decían porque nunca se casó, e inclusive uno de los logros de su administración fue establecer el voto femenino. "Las mujeres mandan", decía el presidente, aunque su sobrina Polita siempre lo negó todo. En un final fíjese la de gays importantes que hubo en la historia. Desde Miguel de Cervantes, George Washington, Oscar Wilde, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Federico Garcia Lorca, Hans Christian Andersen.

Incluso reyes, como Alejandro Magno, Luis XIII o Ricardo corazón de león, o de leona, quien sabe. De hecho hay un libro que se titula así, "Grandes Maricas de la Historia", de Álvaro San Juan. Por esa misma cantaleta un montón de gays en Cuba se vieron obligados a emigrar, debido a la naturaleza homofóbica del tirano Fidel Castro que la herencia española le hizo demostrar su poderío de macho Alfa. En realidad maricones los hubo hasta en el ejercito libertador cubano, y por cierto con mucho más cojones que él.

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca