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| Busto a la memoria del coronel Baldomero Acosta a quien Maceo le había encomendado el ataque Fue el primer alcalde que tuvo Marianao. |
Una infausta circunstancia frustró el hecho de que fuerzas del Ejército Libertador, al mando directo del Lugarteniente General Antonio Maceo, atacaran al pueblo de Marianao, y esa circunstancia no fue otra que la caída del Titán en los campos desde entonces fatídicos de San Pedro.
Después de haber burlado la trocha de Mariel a Majana, el
General Maceo consideró conveniente propinar un duro golpe a la
propaganda que Valeriano Weyler venía realizando con el propósito de dar la impresión que la Provincia de La Habana se encontraba totalmente
pacificada, lo que perjudicaba grandemente a los fines revolucionarios.
En la entrevista que el General sostuvo con don
Perfecto Lacoste en el Ingenio "El Garro", uno de los temas preferentes
de la conversación lo constituyó la posibilidad de un ataque a Marianao, pues pensaban que al estar este pueblo situado a las mismas
puertas de la Capital, resultaba el más indicado para, mediante
un ataque por sorpresa, echar a tierra la propaganda de Weyler.
Maceo llegó a San Pedro en la mañana del 7 de Diciembre.
De inmediato revistó a sus tropas y después se retiró a descansar.
Al General le preocupaba la necesidad de establecer contacto con
el Jefe de la División, general Aguirre, acción que quería coordinar
con el plan que camino de San Pedro había concebido. Llamó su Jefe de Estado Mayor, general Miró, y le ordenó que lo tuviera
todo preparado para dar esa noche un escándalo. Al indagar
Miró sobre el lugar en que se produciría, Maceo le respondió: ¡en Marianao!.
El Lugarteniente reclamó la presencia del Jefe
de Día, Capitán Andrés Hernández, quien por ser oriundo de Marianao
conocía la situación de los fortines y puestos avanzados
con que contaba el enemigo en este pueblo. El Capitán Hernández
le entregó al General un croquis donde aparecían detalladas las
defensas que los españoles habían levantado en derredor de Marianao
para resguardarlo de las contingencias de un ataque insurrecto.
Tras estudiar el croquis, el General Maceo dispuso el siguiente
plan de ataque, del cual dio cuenta al Capitán Hernández: A la
vanguardia marcharía el Teniente Coronel Baldomero Acosta, por
ser éste un buen conocedor de la zona; Juan Delgado y Andrés
Hernández atacarían por el barrio del Pocito; Baldomero Acosta, Emilio Collazo
e Isidro Acea lo harían por la Playa, y Maceo por La Lisa.
Al reiterarle Maceo al Capitán Hernández,
su decisión de atacar por La Lisa,
lugar que ofrecía mayor peligro dado el número de fortines que
protegían su entrada, el oficial marianense alertó al general del peligro que para su preciosa vida pudiera
significar esa arriesgada empresa, a lo que Maceo replicó: "A mí
siempre me gusta ocupar el lugar de mayor dificultad".
Una vez que fuera tomado Marianao, el General se proponía marchar por
la Calzada de Puentes Grandes, entrar por el Cerro hasta la Esquina
de Tejas, doblar por la Calzada de Jesús del Monte en dirección
a la Víbora y, desde aquí, marcharía hasta las Lomas de Managua donde establecería
contacto con el General Aguirre. En la tarde, descansando
de la fatigosa jornada, le sorprendió la columna de Cirujeda,
cayendo para siempre en aquella escaramuza que no se la merecía
su impar calidad de patriota y militar.
La muerte, pues, del general Maceo, frustró el ataque que en la
noche del 7 de Diciembre se proponía lanzar sobre Marianao, y que de haberse llevado a cabo, hubiera significado el más duro golpe
que en aquellos momentos se le podía haber asestado al poderío
español. Además que echaba por tierra la interesada propaganda de
Weyler y hacía ver, por el contrario, que la Revolución se mantenía
latente en el territorio habanero.
Fin de la primera parte
Continúa aquí la segunda.

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