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| Pintura del desembarco en la bahía de la Habana en aquellos días. // |
Fue en el contexto de la rotura del tercer pacto de familia que tanto en Francia como en España reinaba la Familia Borbón, el momento escogido por Inglaterra para intentar arrebatarles la Habana. Ese tratado quedó roto el dieciséis de Enero de 1762, y a los pocos meses las tropas inglesas se colaron en la Habana con una impresionante escuadra con veinticinco mil hombres.
Llegaron el seis de junio, momentos en que la Habana estaba siendo gobernada por Don Juan de Prado, que en medio de la confusión no se le ocurrió algo más inteligente que enfrentar a los ingleses con los desarmados civiles. El almirante Sir George Pocock comandaba la flota de buques de guerra de la Royal Navy, mientras que el teniente general Lord Albemarle las terrestres que incluían además de los doce mil quinientos soldados y diez mil marinos, dos mil cuatrocientos esclavos Africanos y tres mil quinientos desde Estados Unidos.
En total eran 28,400 hombres. La protección del Morro fué confiada a Don Luis de Velazco; la de la Chorrera a Don Luis de Aguiar y la de Cojímar al Coronel Carlos Caro. Sin embargo, a Prado se le "alumbró el bombillo" al otorgar el grado de Coronel de Milicias al Regidor Don Laureano Chacón, y encomendarle la misión de atacar al enemigo por la zona oeste de La Habana, estableciendo su base de operaciones en el Wajay en Marianao.
En todo este territorio combatieron valientemente las milicias de Chacón junto a las del trinitario Juan Benito Lujan, compuestas de un millar de guajiros de tierra adentro, "pardos y morenos algunos, sin más armas que sus machetes. En el mapa de Cuba muestra la ruta de aproximación de la flota británica a La Habana en 1762, procedente desde el cabo de San Nicolás. Mapa de batalla de John Fawkes.
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| Los puntos de ataque a la Habana. // |
El Coronel Chacón consiguió impedir que los ingleses invadieran aquella zona de Puentes Grandes, Los Quemados y Santiago de las Vegas. Fue la Chorrera la que cedió al empuje y los ingleses, luego de apoderarse de la loma de Aroztegui en el Castillo del Príncipe, terminaron por apoderarse de la Habana durante siete fructíferos meses.
El Almirante George Pocock, dispuesto a acelerar la victoria de sus tropas, envió refuerzos al jefe inglés Hower para que con ellos emprendiera un recorrido por las zonas del Oeste de la capital, entre ellas Marianao. La primera localidad que atacaron exitosamente fue Puente Grandes, a pesar que los hombres de Chacón, muchos civiles, le plantaron cara, al punto de que el veintitrés de junio los invasores se tuvieron que replegar.
¿Sabe donde se refugiaron?, ¡¡en los Quemados!!, fue una pausa de tipo re-organizativa para atacar de nuevo, de manera que en julio consiguieron apoderarse de Marianao a pesar de que el gobernador le había enviado al coronel Chacón una batería artillera. Todo consta en un informe que Juan del Prado le envió al rey de España, Carlos III, donde hace constar esa batería de tres cañones con el propósito de contener el avance enemigo.
En el mes de Julio los ingleses, ya incontenibles, incendiaron una parte del pueblo de Los Quemados en dirección a Puentes Grandes, y el fuego llegó hasta la estancia de Agustín Rosas,
muriendo en uno de los encuentros el marianense Juan Delgado. (Tanto su nacimiento como defunción, están recogidos en los registros de la parroquia).
Según rezan las memorias recogidas en el libro de Fernando Inclán Lavastida, "Historia de Marianao" y fuente de este trabajo, una demostración de singular heroísmo la dio un joven del pueblo de Guatao que logró cruzar la Ciénaga en las inmediaciones del Husillo, y con el agua y el fango al cuello liquidó de un machetazo al centinela inglés que allí prestaba servicios de vigilancia.
A diferencia del controvertido y misterioso guanabacoense "Pepe Antonio", un confuso personaje que muchos incluso han puesto en duda su existencia, en Marianao sí existió un héroe que está perfectamente documentado en la figura del coronel Chacón. Aunque a decir verdad, la Habana estaba presa por esos días de una gran confusión.
En fin, que usted puede decir con total seguridad, que las tropas inglesas llegaron "hasta el barrio de los Quemados". Y fíjese lo que es la vida, nadie pensó en ese momento que bajo el dominio británico la isla de Cuba viviría sus momentos más fructíferos de su historia. Tenga en cuenta que España limitaba su comercio con la península, única y exclusivamente, mientras que los británicos lo abrieron a todo el mundo.
Jamás había sido tan próspera la isla como en esos meses, y España tomó se debida nota. Como dato adicional, le diremos que un par de años antes de que se produjera la hecatombe castrista en 1959, Marianao tenía una extensión territorial de ciento sesenta kilómetros cuadrados, hoy apenas sobrepasa los veintidós, mientras que el censo de población de 1943 contabilizó un total de 135,815 habitantes, diez años después, ya se aproximaba al cuarto del millón.
Maldita Hemeroteca
Fuentes:
Schneider, Elena A. (2018). The Occupation of Havana: War, Trade, and Slavery in the Atlantic World. The University of North Carolina Press. Fernando Inclán Lavastida: Historia de Marianao.

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