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| Percusionista cubano Ramón Mongo Santamaría. // |
En los años 70 se empezó a escuchar en Cuba un tema que, no me pregunte porque, pero se convirtió en un llamativo y enigmático éxito.
Dotado de un pegajoso riff de guitarra y bajo, “In-A-Gadda-Da-Vida”, de la banda "Iron Butterfly", fue un one hit wonder que le permitió al cuarteto californiano grabar una de las grandes obras clásicas del género rock.
Era el segundo álbum de cuatro musicos que interpretaban lo que entonces se conoció como Acid Rock o Rock Psicodélico, y quizás esa misma rareza haya sido lo que terminó convirtiéndolo en lo que fue, un éxito en toda regla.
Más de de 17 minutos de duración, toda una cara del disco y con un atípico pero no menos curioso solo de batería incluido, que fue como una atracción fatal por algo que sonaba completamente distinto.
Entonces se dijo que ese raro nombre devino de una borrachera - en el mejor de los casos de alcohol - al ser balbuceado de otro que debió ser el original, "In The Garden Of Eden", y que una vez mal escrito por el baterista Rony Bushy en la copia del demo, como si fuera poco, quedó listo para la posteridad.
No obstante los ejecutivos radiales decidieron acortarlo a menos de tres minutos, era la media comercial de entonces, con lo cual la obra fue perdiendo fuelle perdió de su cautivador encanto.
No así para alguien como nuestro extraordinario percusionista y director de orquesta, Ramón Mongo Santamaría, que pese a todo el ajuste que le hizo en su disco "feeling alright", logró mantener viva su esencia. Y es que Mongo ha sido reconocido como uno de los verdaderos virtuosos del jazz, un estilo musical que cultivó desde sus inicios en Cuba en la década de 1940.
Su colaboración con el legendario Conjunto Matamoros le valió una gran celebridad en la isla, pero influenciado por Pérez Prado (“El rey del mambo”), Mongo marchó a New York y allí, junto con Tito Puente, cayó en las corrientes musicales imperantes en la época haciendo importantes aportes al género combinando ritmos latinos con el jazz y el rock e "In da Gadda" fue uno de ellos.
Su fama internacional se produciría tras abandonar la orquesta de Puente, y asociarse con el vibrafonista Cal Tjader en 1958.
Junto a Tjader y el bongosero neoyorquino Willie Bobo, Mongo hizo historia en San Francisco durante cuatro años, pero a la misma vez no descuidó las grabaciones en solitario de una música que igual le interesaba.
Después de "Tambores y Cantos" (1955), graba "Mongo" (1959), disco que contiene el tema "Afro Blue", acaso su más memorable composición. En 1960 viaja a Cuba y graba dos verdaderas joyas discográficas: "Mongo en La Habana", con Carlos Embale y Merceditas Valdés, y "Sabroso", con el tresero y compositor Andrés Echeverría, apodado "El Niño Rivera".
Justamente a su regreso a Estados Unidos, en 1962, la heterodoxa charanga de Mongo comienza a transitar de manera natural hacia el jazz. Entre los músicos que contrata estuvieron figuras de la talla del pianista Chick Corea, el flautista Hubert Laws y el trompetista Marty Séller, quien se convertirá en estrecho colaborador de Santamaría y en arreglista de la banda.
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| Iron Butterfly |
Justamente a su regreso a Estados Unidos, en 1962, la heterodoxa charanga de Mongo comienza a transitar de manera natural hacia el jazz. Entre los músicos que contrata estuvieron figuras de la talla del pianista Chick Corea, el flautista Hubert Laws y el trompetista Marty Séller, quien se convertirá en estrecho colaborador de Santamaría y en arreglista de la banda.
Su discografía incluye éxitos como "Imágenes", "Amor en el Yankee Stadium", "Mongo at the Village Gate", "Sofrito" y "Afro Blue", que se adoptó en las discografías de estrellas de jazz consagradas como Dizzy Gillespie.
Mongo falleció en la madrugada del 1 de febrero de 2003 en su residencia de Miami, víctima de un paro cardíaco, a los 86 años. En fin, que versiones como la de Slayer o del rapero Nas nos demostraron que aquello tan raro había calado muy hondo en intérpretes de géneros tan dispares.
Al final In-A-Gadda-Da-Vida terminó siendo el primer disco de la historia que obtuvo la certificación de platino por vender más de un millón de copias, y eso sucedió definitivamente por eso, porque aunque existan disimiles opiniones y muy disimiles gustos. El tema rompió un molde hasta ese momento no era muy conocido, aunque bastante repetitivo.
Maldita Hemeroteca

