¿Sabías que el primer presidente que tuvo Cuba, Don Tomás Estrada y Palma, atropelló de muerte a un viandante en la Habana?. Bueno, no fue así exactamente.
En 1898 llegó a Cuba el primer automóvil a Cuba proveniente de Francia. Fue importado por el comerciante cubano José Muñoz a un costo de mil pesos de la época, todo un dineral. Era una carroza que apenas alcanzaba los doce kilómetros por hora, pero aun así causó la admiración de toda la Habana.
Tal fue el impacto, que ya para el 1910 rodaban por la capital cubana más de cuatro mil de ellos. A partir de entonces, la mayoría de los autos que siguieron arribando provenían de fábricas radicadas en los Estados Unidos. Dando un salto en el tiempo, digamos hasta el 1956, más de 140 mil coches eran fabricados en los Estados Unidos, marcas como Chevrolet, Ford, Willys, Buick, Plymouth y Dodge, entre otros, circulaban por las carreteras cubanas. Solo en la Habana lo hacían más de noventa mil.
Aquel auto era conducido por el chófer del presidente en ese momento, Luis Marx, quien estaba al servicio del general Montalvo. El asunto fue que nuestro primer presidente venía en ese coche procedente de la finca "Zorrilla", donde había disfrutado de un almuerzo en su honor. Por tanto es muy probable que el señor Marx tuviera "algunos copetines de más" aunque no fue probado. Este trágico accidente de tráfico fue considerado como el primero en la historia de Cuba, y encima con consecuencias fatales.
Alguien dijo una vez que quien controla el presente controla también el pasado, creo que fue Orson Wells, y Castro se encargo de controlar el nuestro a su fiel estilo y semejanza. Acusó al pobre y honrado Bayamés de "un delito" que con los años él mismo cometió con la Unión Soviética - y con rodilleras puestas - ya sabe a lo que me refiero.
Cuan malo debió ser Estrada Palma, según Castro, que José Martí le confió las riendas del Partido Revolucionario Cubano en Estados Unidos. Gracias a esas relaciones que tenía con Washington, EEUU pudo enderezar -mas menos- un país que se encontraba en la ruina y plagado de devastadoras epidemias.
En fin, que volviendo al tema, diremos que antes que llegara la desgracia verde oliva el ultimo día de diciembre de 1958,en la Habana, y varios puntos de la isla, existían un total de setenta agencias representantes de diferentes marcas de coches. Algunas eran europeas pero incluso ya habían japonesas también, pues aunque no lo crea desde 1950 la Toyota estaba representada en Cuba por medio de "Land Cruiser".
Entre los más populares estaba el concesionario "Ambar Motor", agencia situada en la calle 25 y Hospital, en el corazón del Vedado. Ambar Motors representaba tres marcas emblemáticas de entonces, la Cadillac, el Oldsmobile y el Chevrolet; que también eran comercializadas en la agencia de Malecón y Calle G. Nuestros padres - los que aun tengan la fortuna de estar vivos - seguramente recordarán al popular actor Enrique Santiesteban cuando decía: "Usted tambien puede tener un Buick".
Otro que las comercializaba era Villoldo Motors, en este caso con sede en la calle Calzada y 12, también en el Vedado. Por otro lado la no menos popular "Dodge" tenía su agencia en Ave 23 y P, en tanto que los cuarteles generales de la Ford y de la Lincoln, del concesionario Carvajal S.A, se encontraban en el No 10004 del emblemático cruce de Ave 51 y calle 100, donde comenzaba el barrio de Buen Retiro en Marianao.
El Lincoln ha sido diseñado y construido, en todos
sus detalles, para que constituya una adquisición para toda la vida. Por lo tanto, no hay límite de tiempo en la garantía.
Por las razones expuestas, cuando se introducen mejoras en la marca, éstas son adaptables a todos los chasis previamente construidos. El Lincoln nunca está fuera de moda, debido a que no se fabrican "nuevos modelos” todos los años.
Ningún Lincoln puede identificarse por el año en que ha sido construido. El Lincoln constituye la mejor adquisición en carros de lujo en el mundo entero, debido a su motor de ocho cilindros Tipo V de 60 grados y a su maravilloso sistema de seis frenos.
LINCOLN MOTOR COMPANY
División de la FORD MOTOR COMPANY
Sucursal de la Habana.
Maldita Hemeroteca
