Con fecha 28 de Mayo de 1897, el Jefe del Regimiento "Goicuría" Coronel Baldomero Acosta, recibió un escrito urgente del Delegado de la Junta Revolucionaria en La Habana don Perfecto Lacoste, en el que el insigne patricio (prócer) le transcribía el oficio que desde la emigración le había remitido don Tomás Estrada Palma, sobre la necesidad de ejecutar de inmediato una resonante acción en las proximidades de la Capital.
Tenía como finalidad la de impresionar favorablemente a un representante del gobierno de los Estados Unidos.—Mr. Calhoum— que se encontraba de visita en la Capital en busca de información sobre el estado en que se hallaba el movimiento revolucionario en la Provincia habanera. En esa comunicación, don Tomás le pedía a Lacoste que impusiera de tal propósito al Coronel Acosta, y otros más de los alrededores como Aranguren y Arango.
Informado de las instrucciones del Alto Mando de la Revolución, el Coronel Acosta llegó a la conclusión de que el objetivo ideal para producir un ruidoso golpe era Marianao, para cuyo efecto celebró una entrevista en la playa El Salado con Perfecto Lacoste, donde quedaron ultimados todos los pormenores de la acción, unos preparativos donde cooperó eficazmente el estudiante de Medicina Joaquín María Álvarez, quien por aquellos días ya residía en este pueblo.
En consecuencia, el Coronel dispuso todo lo pertinente para que el Regimiento Goicuría fuese puesto en las mejores condiciones para llevar a cabo, y con posibilidades de éxito, el ataque acordado. Y en el atardecer del miércoles 28 de Julio de 1897, los terrenos de la finca "Murga" eran atravesados por una fuerza mambisa de unos cuatrocientos hombres de caballería, que iba en busca del "Callejón de Pastrana" para después tomar el camino que une a Wajay con El Cano.
Al frente de aquellos hombres, cabalgando sobre un mulo —su bestia preferida en la guerra— marchaba el Coronel Baldomero Acosta. La tropa ignoraba el lugar hacia el cual se dirigía, ya que por razones de estrategia militar el jefe de la unidad había mantenido en silencio el objetivo de aquella marcha. Al filo de las ocho y media de la noche llegó la caballería a los linderos de la finca "Pacheco", en cuyos terrenos está hoy enclavado el tejar "Andrade". (Barrio de los Pocitos)
El Coronel Acosta dio la orden de desmontar y tras de disponer que las bestias quedaran al cuidado de cincuenta hombres, avanzó al frente de sus soldados. Dejando a un flanco el Ingenio Toledo, la columna tomó rumbo a la entrada del pueblo, la cual estaba protegida por dos fuertes situados estratégicamente. Mientras el vigía de la derecha gritaba 'Centinela", y el de la izquierda le respondía "Alerta está", los insurrectos, escurriéndose por debajo de la cerca de alambres, ganaban la calle Santo Domingo (Luisa Quijano hoy calle 130).
Ya todos del lado de acá, los pelotones fueron reorganizados y continuado el avance por la misma calle Santo Domingo. Era una marcha sigilosa, pues se pretendía dar la impresión de que era una fuerza perteneciente a la guarnición española. A la cabeza iba Baldomero y al mando de los distintos pelotones los oficiales Andrés Hernández, Dionisio Arencibia, Cándido Villanueva y Esteban Delgado.
La fuerza llegó casi ordenadamente hasta la calle Sama, (donde esta hoy la funeraria) en una de cuyas casas —la marcada con el número 34— tenía su cuartel la representación del batallón "Asturias", la que al percibir el vocerío de los insurrectos se lanzó a la vía pública para contener el ataque.
Como el Coronel Acosta había ordenado que en la esquina de Sama y Santo Domingo se emboscase un pelotón para que protegiese el avance de los insurrectos, el tiroteo entre ambos grupos no se hizo esperar, parapetándose los españoles detrás de un muro que existía frente a la Quinta que actualmente ocupa la "Unidad Sanitaria", (Casa de Socorros) resultando gravemente herido en este encuentro un oficial español, quien fue trasladado para el Hospital Militar instalado en la Quinta Durañona. (Por Danza, frente al Parque de los Cocos, 116 y 51)
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| Se terminó de construir en 1885 y observe que aún se mantiene en bastante buen estado. |
Entretanto, el resto de la fuerza mambisa había llegado a las alturas de la Ermita El Salvador (130/45 y 49 Iglesia Salvador del Mundo, en la imagen) y entablado combate con la guerrilla de Pizarro que respondiendo al llamado del Jefe de la Guarnición había abandonado su cuartel de la calle Campa, en Coco Solo. Inmediatamente, la pelea se generalizó por todo ese sector del pueblo. Al cabo de tres horas de incesante fuego, los jefes insurrectos dieron la orden de retirada.
Los españoles tuvieron varias bajas, entre ellas la de Francisco Echazarreta, bodeguero establecido en Sama y Santo Domingo, Jefe del Cuerpo de Guardias Urbanos y un Teniente Alcalde. Los cubanos sufrieron una lamentable pérdida: la del Prefecto de Corralillo, resultando gravemente herido el oficial Cándido Villanueva. Los daños ocasionados a los españoles fueron muchos.
Los insurrectos requisaron ropas y víveres de las tiendas del pueblo, principalmente de "La Rusia", ubicada en el mismo sitio en que actualmente está "La New York", y destrozaron el alumbrado público de las calles Santo Domingo, en Caimán, (el antiguo barrio "Corinto" en el Pocito) General Capote y Sandoval (actuales calles 132 y 134 respectivamente)
A los patriotas se les quedó rezagado el Sargento Morales, quien durante dos días estuvo refugiado en la residencia de Joaquín María Álvarez*, al cabo de los cuales y a través del auxiliar civil Vicente Prieto, fue puesto en contacto en Los Cuatro Caminos de Barandilla con una patrulla mandada por el Teniente Celeste Linares.
La censura de guerra impuesta por Valeriano Weyler impidió que la prensa hiciera mención del ataque insurrecto a Marianao. Pero el jefe español no pudo evadir el correspondiente comunicado al Ministerio de la Guerra, en Madrid, redactado en los siguientes términos:
"Una partida rebelde mandada por cabecillas Andrés Hernández y Baldomero Acosta penetró el miércoles en Marianao, saqueando las tiendas y cometiendo otros atropellos. "Los rebeldes estuvieron en el pueblo desde las 9 de la noche hasta la una de la madrugada. El Comandante Militar de Marianao se defendió bien desde los fuertes con la guarnición.
De la lucha entablada en las calles y en las tiendas entre los rebeldes, soldados y paisanos, resultaron varios de tropa heridos y algunos paisanos muertos, el Coronel Andrés Hernández, Teniente Alcalde y capitán de Voluntarios señor Echazarreta y tres soldados. "Envíe' tropas refuerzos. Oíanse descargas desde las afueras de la Capital.
Calculo partida unos cien hombres. Insurrectos dejaron un muerto". La prensa española comentó sarcásticamente el hecho de que en momentos en que Weyler proclamaba que la Isla estaba casi pacificada, una fuerza insurrecta atacaba a Marianao, a las mismas puertas de la Capital, y peleaba con las tropas que guarnecían al poblado. El diario "El Heraldo", de Madrid, se hizo la pregunta siguiente: '¿Dónde están las numerosas tropas que operan en la provincia de la Habana?", y añadía: "Aclárase todo esto y háblese claro".
Otro periódico expresó: "Sobran 2,954 rebeldes cubanos, que no sabemos de dónde habrán salido, pues los partes oficiales acusaban en 18 de Mayo un total de 1,303. Esto, unido a la entrada en Marianao de dos connotados cabecillas, demuestra la inexactitud de esos partes y que se engaña a la Nación". Después del ataque, el Ejército Español redujo a prisión a don Andrés Hernández, padre del jefe insurrecto de ese mismo nombre, e hizo objeto de represalias a numerosos marianenses que profesaban sentimientos revolucionarios.
De esa acción de guerra librada en las mismas calles de este pueblo por fuerzas del Regimiento Goicuria al mando del Coronel Baldomero Acosta, bien que se puede afirmar que fué una de las más audaces y temerarias de la última guerra por la Independencia. Al hacer el enjuiciamiento hay que tener en cuenta que en razón de la situación estratégica de Marianao, los españoles siempre tenían aquí una fuerte guarnición presta a evitar lo que en definitiva no les fue posible evitar: que los insurrectos atacasen a Marianao.
No importó que mediara esa circunstancia para que Baldomero y sus audaces seguidores, dominados por un alto sentido de la responsabilidad, ejecutasen el golpe a que los había instado la Junta Revolucionaria a fin de que Mr. Calhoum, representante del gobierno norteamericano, informase a su gobierno que a él le había sido permitido constatar que se mantenía inquebrantable el espíritu de rebeldía de los cubanos, ya que no otra cosa lo evidenciaba el hecho de que partidas armadas contendían a las mismas puertas de la Habana, el centro colonial y engranaje político militar de España.
CORONEL HERNANDEZ
El Coronel Andrés Hernández era oriundo de Marianao. En la guerra ce comportó valientemente y en la paz ocupó relevantes posiciones administrativas. Por acuerdo de 5 de Noviembre de 1923, el Ayuntamiento dio su nombre a la calle "Esperanza", en Coco-Solo. (A saber que numero tendrá ahora.)
El 24 de Febrero de 1925 se le entregó el "Diploma de Hijo Predilecto de Marianao". Murió en este pueblo el 18 de Febrero de 1934. Es en virtud de lo expuesto, que los patriotas que libraron tan encarnizado encuentro se han ganado la admiración de la Historia. ¡Loor, (elogio) pues, a la memoria de los héroes de la jornada del 28 de Julio de 1887!.
FIN
* Joaquín María Álvarez fue un destacado medico y masón, no era natural de ese barrio, era de Guayabal, pero como si lo fuera, porque allí se hizo famoso. Intervino en la creación del Consejo Corporativo del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, creados en 1937, y la Casa Central de Socorro en 1938 que de hecho, en su interior, y a su memoria, fue develado un busto allí en la entrada. (Allí estaba, nunca se sabe).Fin.
Tomado del libro
Historia de Marianao
de Fernando Inclán Lavastida.


