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| José Martí con un grupo de Cubanos en Martello Tower, Tampa, haciendo prácticas de tiro en 1893.. |
Cuando el Apóstol José Martí llegó a Nueva York el tres de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político Miguel Fernández Ledesma, cito en el 337 W y 31 Street. Pocas semanas después se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares, en el 49 W y la 29 Street en Manhattan, a solo seis calles de distancia.
María del Carmen Miyares (o Mijares) y Peolí había nacido el ocho de octubre de 1848 en esa ciudad, apenas sobrepasaba los treinta años cuando conoció personalmente al que con los años organizaría el ultimo levantamiento contra España en 1895, y si había alguien que conocía muy bien a esta familia era la escritora norteamericana Blanche Zacharie de Baralt, de sangre cubana, y primera mujer graduada en filosofía y letras en la universidad de la Habana.
Al respecto dijo:
"De familia con tradición combativa, su padre, Carlos Miyares Egui, era natural de Puerto Rico y tenía ideas separatistas; en tanto que su madre era la habanera Socorro Peolí y Mancebo, descendiente de los hermanos Peoli, (Paoli) unos Corsos que se enfrentaron a Francia por la independencia de Córcega.
Don Mantilla tenía un comercio de tabaco, que según parece, no producía lo suficiente y menos desde que andaba quebrantada su salud al punto de ser casi un inválido. Carmita, más joven y llena de energías, suplementaba las escasas ganancias del marido aceptando en su casa algunos huéspedes.
La vida en la emigración era difícil y los Mantilla tenían entonces tres hijos que mantener: Manuel de nueve años de edad, Carmita de siete y Ernesto de tres. María, la más chica, no había nacido todavía. Martí había dejado atrás a la esposa, al hijo de su adoración, sus padres, la patria y se encontraba sin brújula, sin saber como iba a orientarse en una tierra extranjera. La casa de Mantilla se le ofreció como un hogar".
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| José Martí |
Baralt agregó además:
Carmita Mijares tenía como madre a la señora Amelia Robustiana Miyares Peolí, y como hermanos a Juan Jorge Peolí Mancebo; María de las Nieves Peolí Mancebo; Alejandro Peoli Mancebo; Gonzalo Peolí Mancebo y Jorge Peolí y Mancebo
Como dato adicional le diremos que su hija, Adelaida Baralt Peolí, (con seudónimo literario Adelaida Ral) casada con el camagüeyano Mariano Brull y fallecida en 1952 en Bruselas, fue quien le encargó a José Martí en 1885 la única novela que el apóstol escribió, "Amistades Funestas o Lucía Jerez", de la cual nunca estuvo muy conforme.
Su madre Blanche, autora en 1945 del libro "El Martí que yo conocí", falleció en Ottawa, Canadá, el 11 de noviembre de 1947. Por su parte el abogado y embajador habanero Gonzalo de Quesada y Arostegui, radicado en New York, amigo intimo y albacea de José Martí, dejó también sus impresiones de Doña Carmen:
Por otro lado, sería fácil deducir que estas palabras de Martí hacia la niña María Mantilla no son las propias de un padrino, aquí se perciben otros sentimientos mucho más fuertes...
“¿Y cómo no te querré yo, que te llevo siempre a mi lado, que te busco cuando me siento a la mesa, que cuanto leo y veo te lo quiero decir, que no me levanto sin apoyarme en tu mano ni me acuesto sin cuidar ni acariciar tu cabeza?”.
Con los años esa misma niña, María Mantilla, declaraba esto:
En respuesta, y también con carácter confidencial, Gonzalo de Quesada le escribe a María Mantilla, ya de mayor y casada con el señor César Julio Romero, padres a su vez del afamado actor de Hollywood Cesar Romero Jr.
Doña María Mantilla residió siempre en New York hasta su muerte el diecisiete de abril de 1925. Así consta en el censo de 190o residiendo con dos de sus hijas, y tres sobrinos estudiantes universitarios, en un apartamento de la calle 322 W y 32 Street.
Junto a la tinerfeña, Mercedes Pinto de Carrillo, fue fundadora de la Cruz Roja, y vivió en la casona colonial donde con los años tuvo la su sede el Centro de Estudios Martianos. Al menos desde 1982, no lo sabemos ahora. Teté siempre rechazó la visita del tirano Fidel Castro, pero una vez fue sepultada, dos de sus adláteres, Armando Hart y Eusebio Leal, desvalijaron todo aquel tesoro de la historia Cubana de incalculables proporciones.
Que sepamos, nunca más volvieron a Cuba.
"El aura de libertad le venía en la médula. Era animosa […] robusta, siempre dispuesta a ayudar a los demás; su gran corazón era refugio y consuelo de tristes […] el carácter de Carmita era un champagne […] no he conocido un alma más caritativa y abnegada”.
| Certificado de defunción del señor Mantilla. |
Su madre Blanche, autora en 1945 del libro "El Martí que yo conocí", falleció en Ottawa, Canadá, el 11 de noviembre de 1947. Por su parte el abogado y embajador habanero Gonzalo de Quesada y Arostegui, radicado en New York, amigo intimo y albacea de José Martí, dejó también sus impresiones de Doña Carmen:
“Reside su mayor encanto, más que en su figura airosa, en el poco común equilibrio de carácter, reflejado en la singular serenidad de su rostro, de salientes pómulos, en la gracia natural del ademán y la innata amabilidad […]”.
“¿Y cómo no te querré yo, que te llevo siempre a mi lado, que te busco cuando me siento a la mesa, que cuanto leo y veo te lo quiero decir, que no me levanto sin apoyarme en tu mano ni me acuesto sin cuidar ni acariciar tu cabeza?”.
"Yo, como usted sabe soy la hija de José Martí, y mis 4 hijos: María Teresa, César, Graciela y Eduardo Romero, son los únicos nietos que tuvo Martí .
[…] Y también quiero dar a conocer los nombres de los cuatro biznietos de Martí. Robert y Holly Hope – hijos de Graciela, y Victoria María y Martí, las hijas de Eduardo […] No me quedan muchos años más de vida, quiero dar a conocer al mundo este secreto que guardo en mi corazón con tanto orgullo y satisfacción".
“Todos sabemos que usted lo es, y que si por ejemplo nosotros los Quesada nunca lo hemos expresado públicamente, es porque no ha sido hasta ahora en que usted lo autoriza y hasta desea que se haga saber”.
Según publicó la periodista e investigadora en el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Cuba, Nydia Yolanda Sarabia, que además cita como fuente la página 96 del libro de Gonzalo de Quesada "Martí hombre", de 1940, la nuera de José Martí, Doña María Teresa Bances y Fernández-Criado, más conocida como Teté Bances, dijo cuando conoció a la señora María Mantilla, que visitó la Habana en 1915, y se hospedó en casa de los Baralt en la Habana.
"Cuál no sería mi sorpresa al anunciar la llegada de María Mantilla. Cuando la vi por primera vez en persona y bastante cerca, me impresionó el parecido que tenía con mi esposo, ya fallecido, Pepe Martí. No podía creer que ese parecido físico guardara relación con Pepe.
A medida que la veía conversar con los que la rodeaban me percataba que en sus ademanes, su sonrisa, su forma hasta de sentarse, aparte del parecido físico, como la cara y las manos eran tan iguales a las de Martí, que no pude por menos que convencerme que existía un parentesco entre ambos".
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| Carmen Miyares |
Para más detalles, y según apuntó el Dr Antonio de la Cova, su vecino era el pianista cubano Emilio Agramonte, exiliado con su familia desde 1875. Por su parte María Teresa Bances y Fernández-Criado nació en La Habana el ocho de febrero de 1890.
Su padre era un importante banquero que como regalo de bodas le obsequió la mansión de calle Calzada, esquina a cuatro, en el Vedado Habanero, donde vivió casada desde el veintiuno de febrero de 1916 con el hijo de José Martí, José Francisco Martí Zayas Bazán. Teté, que fue educada por institutrices extranjeras y era políglota, no tuvo descendencia.
En febrero de 2004 las nietas de María Mantilla visitaron Santiago de Cuba. Victoria Romero, maestra que residía en Hawai, y Martí Margarita, una californiana ama de casa. Allí recibieron explicaciones acerca de los vínculos del héroe con las familias santiagueras, el intercambio epistolar desde el exilio y las relaciones con los Sellén, los Collazo, y por supuesto con los Miyares Peolí y Mantilla.
Recorrieron sitios vinculados al Maestro, incluido Dos Ríos lugar donde cayó absurda e inesperadamente, y según publicó Elvira Orozco en “Tras las huellas del cariño”, visiblemente emocionadas depositaron una ofrenda floral ante el mausoleo en la necrópolis de Santa Ifigenia:
Martí Margarita Romero:
"Estamos recibiendo, tal vez, la clase más grande de historia que no hemos tenido en casa. Hay tanta historia en esta Isla que hemos estado inundadas de información, de nombres, fechas, lugares
…. Fuimos a ver tantos monumentos y cada uno de ellos era más emocionante que el que habíamos visitado anteriormente. Conocimos a los descendientes de Maceo, lo que fue muy emotivo para nosotras y ahora tenemos que absorber todo eso".
Victoria Romero:
"Me ha causado grata impresión el mausoleo, es extraordinario, sobrepasa las ideas de lo que pensamos íbamos a ver, pensé que era simplemente como en las fotos que habíamos visto en las revistas, pensé que iba a ser muy modesto, pero esto realmente es un hermoso homenaje a José Martí, es precioso.
Ojalá a la abuela le hubiera sido posible estar aquí y participar en esto. Vamos a llevar a nuestra casa muchos recuerdos, muchas ideas para nuestro padre. Tengo que ser realmente honesta con ustedes. Somos simples madres y esposas, y no somos especiales. Créanme, esto es una experiencia única para nosotros.
Perdónennos si titubeamos un poco en nuestras palabras, si no nos viene a la mente la expresión ideal, pero esto es tan sólo nuestro comienzo con respecto al futuro y a Cuba. Tengo muchas ideas.
Estamos planteando un estudio sobre nuestra bisabuela Carmen Miyares y nuestra abuela María Mantilla. Vamos a buscar más fotos en los álbumes de nuestros familiares y creo que la próxima vez que vengamos, vamos a venir mejor preparadas".
Tras la muerte del señor Manuel Sabas de la Caridad Mantilla y Sórzano a los treinta y siete años, ocurrida el doce de febrero de 1885, Martí regresó a vivir con Carmen y el resto de su familia. El veintidós de enero de 1895, el Ministro Español en Washington, Emilio Muruaga, envió un cable al gobierno norteamericano señalando a Manolito Mantilla como “el hijastro del Sr. Martí, el agitador cubano.
“Carmen no comparte, con estos juicios del presente, que no siempre alcanzan a lo futuro, mi devoción a mis tareas de hoy.”
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| Carmen Zayas Bazán |
Al comprobar que los rumores eran cierto, Carmen volvió a Cuba con su hijo gracias a que obtuvo el pasaporte sin el consentimiento de su esposo, (en esos años era indispensable) valiéndose de la ayuda del cónsul español.
«Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto. Tu Niña”.
En cambio nunca más la vio con vida. El 10 de mayo de 1878 la niña Granados murió, y según el certificado de defunción de una complicación en las vías respiratorias a causa del frío, pero no pocos aseguraron que en realidad fue porque se lanzó al río donde murió ahogada. Hay constancia de que al enterarse de lo ocurrido, José Martí acudió a su casa para darle el último adiós... Observe este fragmento de su poema:
Por otro lado de jovencito, de cuando desterrado matriculó el bachillerato en el Instituto Goya en la plaza de la Magdalena en Zaragoza, ciudad donde finalmente se graduó en Derecho y en Filosofía y Letras, tuvo una relación con la señorita Blanca Montalvo, con quien se cree fue su bautizo en el sexo. Al menos es lo que parece en este fragmento de un poema suyo en los ‘Versos sencillos’ que dedicó a Aragón, que en la última estrofa dice:
Agregar que pese a la infidelidad y todo lo demás, Doña Carmen le guardó a José Martí riguroso luto hasta su muerte, el quince de enero de 1928. Esta sepultada en el panteón de la familia en la necrópolis de su ciudad natal, Camaguey, luego de haber sido trasladados desde el cementerio de Colón en la Habana el treinta de junio de 1951, mismo día en que los restos de su esposo reposaron definitivamente en el mausoleo de Santa Ifigenia.
Por ultimo, existe otra infidelidad de Martí que, teniendo en cuenta la fecha que se marcha de México rumbo a Guatemala, digamos el golpe de estado de Porfirio Díaz en 1876, aun no estaba casado con Carmen, eran novios. Y fue entonces que tras su paso por Centroamérica dejó uno de los mayores mitos que aún rondan su vida privada: la leyenda de la niña de Guatemala.
Era una joven de diecisiete años llamada María García Granados, hija del expresidente de la República de Guatemala y líder de la revolución liberal, el General Miguel García Granados y Saborío, a la que Martí le dedicó varios poemas y que, supuestamente, habría muerto por el amor de Martí no correspondido. La conoció en la academia de niñas de la profesora Cubana Margarita Izaguirre, que le dio trabajo.
«Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto. Tu Niña”.
En cambio nunca más la vio con vida. El 10 de mayo de 1878 la niña Granados murió, y según el certificado de defunción de una complicación en las vías respiratorias a causa del frío, pero no pocos aseguraron que en realidad fue porque se lanzó al río donde murió ahogada. Hay constancia de que al enterarse de lo ocurrido, José Martí acudió a su casa para darle el último adiós... Observe este fragmento de su poema:
Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
Pudo haber existido otras mujeres en la vida del apóstol, sobre todo teniendo en cuenta que casi toda su vida la vivió fuera de Cuba, como Rosario de Peña por ejemplo, pero no han sido comprobados o al menos no hemos sido capaces de encontrar bibliografía al respecto. Solo hay referencias de ella a través cuento que escribió en 1875, ‘Hora de la lluvia’, donde le pide: «Con el deseo de que lo leas, mi Blanca».
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
«Amo la tierra florida, / musulmana o española, / donde rompió su corola / la poca flor de mi vida.
A buen entendedor....
Maldita Hemeroteca.
Fuentes: Prensa Cubana de la época y citadas en el texto.


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