Sin aquella paz le hubiera resultado imposible a Martí reorganizar la guerra necesaria. El generalísimo Máximo Gómez no lo puso explicar mejor:
"Se ha tratado de buscar una víctima a quien hacer responsable, mas no se ha procurado estudiar los hechos, conocer el estado del ejército, y los recursos de que podía disponer, el más o menos auxilio recibido de la emigración y el cómo ha respondido en general el pueblo de Cuba a la llamada de sus libertadores".
Es poco sabido que, aunque no aceptó dinero a cambio, Vicente García se ofreció a vender las 150 caballerías de su propiedad a cambio de salir al exilio. Y aunque los Españoles le dieron un precio inferior de 50 mil pesos, pudo repartir 30 mil entre sus hombres y costearse el viaje del 7 de junio de 1878 a Dominicana en el vapor Guadalquivir, y de ahí a Río Chico, en Venezuela, donde fue envenenado el 4 de marzo de 1886.
Durante la primera década del siglo XX, las Tunas seguía perteneciendo a Puerto Padre. Sin embargo el sentimiento de amor que le profesan los pobladores tuneros a su tierra se tradujo en una lucha incansable por lograr la separación. La construcción de la línea del ferrocarril en 1902 resultaría determinante en ese empeño, pues se convirtió en la vía de comunicación más importante.
"No hay ningún pueblo en la Isla ni tan heroico, ni tan sufrido; no hay ningún pueblo en la Isla que después de tomado por sus propios hijos, haya sido por dos veces destruido, sacrificado su porvenir al derecho de ser libre, el pueblo todo cubano, sacrificando su pueblo, dando ellos mismos candela a sus casas, arruinándose antes que presentar al enemigo un medio de poder sostenerse y podernos copar (…) la Revolución debe al pueblo de Tunas una remuneración: tiene las condiciones que la Ley exige, reclama su Ayuntamiento y el Congreso debe dárselo".
El 24 de junio de 1910, la Cámara de Representantes aprobó la restitución del ayuntamiento a la localidad de Victoria y, el 7 de julio, se oficializó en la prensa local la sanción y aprobación de la ley por parte del residente de la república José Miguel Gómez. De manera que por sus 12936 habitantes le correspondieron 15 concejales, manteniendo la jurisdicción sobre poblados como Manatí, Palmarito y Playuelas, que con anterioridad habían pertenecido a Puerto Padre.
Es poco sabido que, aunque no aceptó dinero a cambio, Vicente García se ofreció a vender las 150 caballerías de su propiedad a cambio de salir al exilio. Y aunque los Españoles le dieron un precio inferior de 50 mil pesos, pudo repartir 30 mil entre sus hombres y costearse el viaje del 7 de junio de 1878 a Dominicana en el vapor Guadalquivir, y de ahí a Río Chico, en Venezuela, donde fue envenenado el 4 de marzo de 1886.
Afortunadamente, y a pesar de la falta de información disponible, su figura ha sido revindicada.
Además sirvió como fuente de empleo tanto para cubanos, como para españoles, fundamentalmente gallegos, que vienen en busca de un sustento económico. En la Cámara de Representantes Victoria de las Tunas también encuentra voces defensoras. El 22 de noviembre de 1909, en "El Eco de las Tunas", el general Enrique Collazo se pronuncia a favor de esta ciudad y declara:
"No hay ningún pueblo en la Isla ni tan heroico, ni tan sufrido; no hay ningún pueblo en la Isla que después de tomado por sus propios hijos, haya sido por dos veces destruido, sacrificado su porvenir al derecho de ser libre, el pueblo todo cubano, sacrificando su pueblo, dando ellos mismos candela a sus casas, arruinándose antes que presentar al enemigo un medio de poder sostenerse y podernos copar (…) la Revolución debe al pueblo de Tunas una remuneración: tiene las condiciones que la Ley exige, reclama su Ayuntamiento y el Congreso debe dárselo".
El comandante Eduardo Vidal Fontaine resultó elegido como su primer alcalde, en tanto que Gerardo Zayas González fue designado presidente del Ayuntamiento. En 1915 se decide honrar la memoria de su héroe local, quedando inaugurada una estatua "en estado de paz" como se conoce por la posición de su espada hacia abajo, del mayor general Vicente García y González, erigida en la antigua plaza de armas y que contó con la presencia del político Alfredo Zayas y Alfonso. FIN.
Maldita Hemeroteca.
Fuente: Artículo del historiador cubano Juan E. Casasús en su sección "Aniversarios Patrios". Diario de la Marina, septiembre del 1954.

