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LAS CASUALIDADES SÍ ESTAN ESCRITAS

Turcios Lima en el centro. // 

La llegada de Fidel Castro al poder inauguró una revolución que no se limitó a cambiar políticamente a Cuba, sino que casi de inmediato manifestó una vocación expansionista al exportar su triunfo hacia toda Latinoamérica. 

De hecho este trece de noviembre se conmemora el estallido de uno de ellos, el de Guatemala encabezado por un grupo de jóvenes militares contra el gobierno de Idígoras Fuentes. Sin embargo este movimiento trotkista - marxista se fue al traste cuando el dos de octubre de 1966, próximo a cumplir 25 años de edad, su jefe militar el guerrillero Luis Augusto Turcios Lima, perdía la vida.

Su deceso ocurrió en un accidente de tránsito en el kilómetro 11 de la Calzada Roosevelt en la capital de Guatemala. Su coche, un Austin Cooper británico en el que iba a toda velocidad acompañado de dos mujeres, se volcó y se prendió en llamas. Lima y una de las chicas quedaron carbonizados, mientras que la otra consiguió salir por una ventanilla y, aunque bastante quemada, consiguió sobrevivir.

A raíz de aquí, ya sabe. Que fue asesinado, que si lo estaban esperando en la carretera, que le pusieron una bomba, nada distinto a lo que ellos mismos, los comunistas, le hicieron supuestamente en Puerto Rico al ex jefe de la policía de la Habana, Aldo Vera Serafín, y en Miami al abogado y ex pandillero Rolando Masferrer. Por cierto, fue curioso que una comisión de expertos cubanos viajara hasta Guatemala para "investigar" las causas de esta muerte. Su conclusión fue la misma: "Accidente de tráfico".

Formado en técnicas de lucha contra guerrilleras, Turcios Lima se alzó en armas contra el régimen de Ydígoras Fuentes. Lima fue fundador de las primeras guerrillas en Guatemala, y a su movimiento lo llamó "Fuerzas Armadas Rebeldes" o sea las FAR. Estando en la Habana en 1966, mismo año de su muerte, dijo esto:

"Toda acción que se realice, todo golpe que se dé, todo combate que se multiplique contra el imperialismo, es solidaridad efectiva con los demás pueblos de los tres continentes".

Vamos, todo un Guevara guatemalteco. Pero ¿sabe donde lo dijo?, pues en la Primera Conferencia Tricontinental celebrada en Cuba, donde asistió como delegado junto a sus mentores Fidel Castro, Salvador Allende y el africano Amílcar Cabral, entre otros personajes. Otra "casualidad" fue que su movimiento insurgente FAR se hizo llamar "Los guerrilleros sin barba".

Y es que para los dirigentes cubanos, y especialmente para Ernesto Guevara, Guatemala representaba un caso particular, un punto clave en sus proyectos expansionistas. Y se dijo que en el caso de Guatemala había una dictadura en el poder, pero que sepamos aunque Ydígoras había sido militar, fue electo y encabezó un gobierno totalmente civil. 

En cambio se vio acosado muy pronto por los comunistas. Mucho más cuando el mandatario permitió que centenares de refugiados cubanos, residentes hasta entonces en los Estados Unidos, se trasladaran a territorio guatemalteco para que pudieran entrenarse para la invasión que proyectaban a las costas Cubanas integrando la brigada 2506.

En todo caso se conoce que miembros de la juventud comunista guatemalteca, entusiasmados por la experiencia cubana, pensaron que les había llegado a ellos su oportunidad, en base a eso viajaron a la Habana en noviembre para entrenarse, entre ellos su designado jefe, el teniente trotkista Marco Antonio Yon Sosa y el jefe militar y subteniente Luis Augusto Turcios Lima, el preferido de Castro.

Después del rotundo fracaso del Che en Bolivia, muchos líderes de las FAR concluyeron que que el modelo de guerrilla local de Ernesto Guevara había quedado completamente sepultado y que había que adoptar en cambio el modelo de “guerra popular prolongada” que había llevado a Mao al poder en China.

En resumen, para nadie es secreto que el régimen de la Habana logró consolidar su posición política en el hemisferio y convertirse en una especie de motor expansionista. Mientras recibía el constante apoyo de la URSS, Cuba consolidaba un verdadero poder detrás de los Sandinistas, las guerrillas de El Salvador y seguía apoyando los diversos grupos guerrilleros de Colombia, Nicaragua y por supuesto, Guatemala, a la par que invadía en Africa y en Granada.

Maldita Hemeroteca