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LA FAMILIA DE HITLER ENTERRADA EN NEW YORK


Si vive, o algún día visita New York, sepa que en el cementerio del Santo Sepulcro de Coram, en el condado de Suffolk, hay una tumba muy curiosa. Pero vamos por parte...

Adolf Hitler murió en 1945 junto a su esposa Eva Brown pero sin descendencia directa, sin embargo existió un sobrino que no solo compartió su sangre, sino que con el tiempo se convirtió en un ferviente enemigo. El pasado y la infancia del Führer siempre fueron tema de investigación, y de ahí se descubrió - más bien se retomó - esta historia que ya era conocida. 

El padre de Hitler, Alois Hitler, se había casado en primeras nupcias con Anna Glass Hörer, una millonaria de 50 años quien, terminó pidiéndole el divorcio cansada de sus infidelidades. Fue ahí cuando Alois aprovechó y se casó con su amante, Franziska Matzelberger, con quien tuvo al pequeño Alois (h). Fallecida Franziska por tuberculosis, siete años más tarde, nacería Adolf Hitler, el hijo que Alois tuvo con Klara Pölzl, su tercera mujer.


En busca de mayor libertad y, escapando de la presión familiar, Alois (h) se instaló en Dublín, Irlanda. En 1909 mientras trabajaba en un bar, conoció a la irlandesa Brigid Dowling con quien se casó el 3 de junio de 1910. Nueve meses después, el 12 de marzo de 1911 en Liverpool, Inglaterra, nacería su hijo, William Patrick Hitler, el sobrino británico del Führer.

En 1929 Alois invitó a William Patrick, entonces de 18 años, a conocer a su tío Adolf Hitler en un acto público tras visitar Berlín. La fama de Hitler ya había llegado a Gran Bretaña, por lo que el joven llegó con la ilusión de sacar provecho de su afamado tío. Sin embargo, a raíz de que Hitler fuera declarado Canciller, comenzaron a correr chismes de su vida privada.

Como por ejemplo que una sobrina de Adolf Hitler fue su amante y se había suicidado, e incluso se comentaba de un pasado judío de su abuelo Alois Schincelgruber, de manera que el Führer cortó por lo sano con todo lo que le vinculara directamente, incluyendo este sobrino al que dejo de verlo en 1936. De regreso al Reino Unido y quizás por venganza, William Hitler se despachó con entrevistas en los medios revelando información de primera mano de su tío.

Lapida de W. Patrick
Para colmo el 4 de julio de 1939 publicó un artículo en la revista americana "Look", titulado ‘Por qué odio a mi tío’ que generó una inmensa rotura familiar a solo dos meses del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Evitando quizás el largo y vengativo brazo de la Gestapo, Patrick emigró hacia los Estados Unidos. Para entonces el Führer era muy peligroso, de manera que William Hitler se lo cambió a Stewart-Houston.

Curiosamente, se cree que eligió “Houston” en referencia a Houston Stewart Chamberlain, un conocido antisemita británico. Con nueva identidad, e invitado por el magnate de los medios William Randolph Hearst, el mismo que arremetió contra España en los finales del siglo XIX en cuba, el sobrino se fue con su madre a New York a vivir de las bien pagadas "historias familiares y del régimen Nazi".

Tras la guerra, William se casó con una alemana. Se mudaron a Patchogue, en Long Island, Nueva York, y tuvieron cuatro hijos. William dirigía un negocio de análisis de muestras de sangre para hospitales, de manera que el apellido Hitler, incluso su sangre, aun perdura entre algunos Neoyorquinos

Aunque se sabe que los "Stuart Johnson" viven por debajo del radar en Patchogue, curiosos e historiadores los siguen buscando para saber de sus vidas y los secretos que todavía podrían tener, dentro de ese Maquiavelismo, narcisismo y psicopatía que producen estas oscuras personalidades que suelen a veces fascinarnos increíblemente.