Vuelven a sonar en Cuba los siniestros tambores de Pablito Milanés. Sí, lo de hundirse en el mar antes de traicionar no se que, y toda aquella bazofia propagandista de los años 70. Sin embargo no sabemos si toda la isla, eso solo cabe en una mente enferma como la de aquella gente, pero si que media isla de Pinos estuvo a punto de irse al carajo.
Existen relatos históricos que afirman que en el Presidio Modelo de la Isla de Pinos, actual museo en la llamada "Isla de la Juventud", se colocaron cargas de dinamita en sus estructuras a raíz de producirse la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961 y la crisis de los misiles.
En concreto se colocaron cargas de TNT bajo los pasajes subterráneos de los edificios que integraban este presidio.
La idea era que si por alguna casualidad las fuerzas invasoras lograban llegar hasta la prisión para liberar a los presos, los explosivos podrían detonar y destruirlos a todos junto a la población penal. "Les daba igual, justos por pecadores"
Esta era una táctica extrema - al estilo nazi "Solución Final" - , pensada como una medida defensiva ante un posible colapso del control estatal, Incluso es muy posible que sospesaran volarla antes, digamos nada más comprobaran que su revolución estuviera en peligro. Y ojo, que estamos hablando de más de seis mil libras de dinamita para una población penal que superaba los siete mil reos en esa época, digamos a razón de una libra por preso.
Afortunadamente varios de aquellos internos que con el tiempo llegaron por suerte al exilio en EEUU, relataron que las cargas estaban conectadas a sistemas de detonación eléctrica y mecánica, y que ellos mismos —incluidos algunos que era expertos en explosivos— lograron identificar y desactivar los cables de conexión evitando la catástrofe.
Las cargas - en caso de que ya estuvieran colocadas - no llegaron a explotar porque la invasión fue controlada en apenas tres días, gracias a la traición del presidente norteamericano John F. Kennedy. Posteriormente fueron retiradas, especialmente después de la Crisis de los Misiles de octubre de 1962, no fuera ser que la entrada se produjera entonces desde la base naval de Guantánamo. ¡Menudos valientes!.
Otras fuentes, como las de los icónicos reos Armando Valladares y Mario Chanes de Armas, apuntaron a que algunos de los reclusos eran expertos en manejo de explosivos, uno de ellos norteamericano y otro cubano llamado Hermín Soler, que estuvo preso allí por diez años me parece recordar.
El norteamericano tenía experiencia técnica en explosivos desde la segunda guerra mundial en Alemania. O sea, que estos relatos constaban la veracidad de lo que planeaban hacer esos locos, que siempre estuvieron motivados por ese delirio de venganza.
Hoy es posible que algunos cuantos pendejos de ese régimen, náufrago y desmoronado, exhumen la enfermiza frase y hasta aseguren estar dispuestos a "dar la sangre de un pueblo que no les puede ver ni en pintura", un pueblo que clama al cielo porque la experiencia de Caracas se repite en la Habana de una vez y por todas.
Por Jorge García
Maldita Hemeroteca
Fuente: "El presidio político en Cuba comunista", autor Reinol González
