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| "Nadie ha visto nada igual", insistió Trump presumiendo del desempeño de las Fuerzas Especiales de EEUU. // |
Donald Trump aprovechó su maratoniano discurso del estado de la Unión para ponerse medallas sobre los supuestos éxitos de sus políticas económicas y antiinmigración. Pero envalentonado por la teatralidad del escenario, se regodeó en su autoproclamada misión como pacificador mundial y sacó pecho del desarrollo de la Operación Resolución Absoluta.
El mandatario estadounidense celebró la captura del autócrata venezolano Nicolás Maduro como "una de las hazañas más complejas y espectaculares en términos de competencia y poderío militar en la historia mundial". Trump quiso entonces reconocer públicamente con la mayor condecoración militar estadounidense, la Medalla de Honor, a uno de los efectivos que participaron en el audaz operativo:
El suboficial mayor Eric Slover, piloto de uno de los helicópteros CH‑47 Chinook que se internaron en la "fortaleza militar fuertemente protegida" de Fuerte Tiuna, en Caracas, donde se escondía el líder chavista. Slover, que apareció cojeando en la tribuna del Congreso acompañado de su mujer y entre gritos de "¡USA!, ¡USA!", fue uno de los siete militares que resultaron heridos por impactos de bala o de metralla durante la misión, llevada a cabo el pasado 3 de enero.
