BREAKING

10/recent/ticker-posts

LA CIA LO TENÍA CLARO EN LA HABANA

Presidio Modelo en Isla de Pinos. // 

Dos años después de ocurrida la invasión, el 21 de abril de 1963, el régimen de la Habana liberó a tres especialistas de la División de Servicios Técnicos de la CIA, quienes habían sido apresados el catorce de septiembre de 1960 en labores de espionaje en un edificio del Vedado, en la Habana.

Sus nombres eran David Christ, Thornton Anderson y Walter Szuminski, quienes fueron detenidos en el piso 18 del Edificio del Seguro Médico, cuando supuestamente instalaban dispositivos de escucha en el local que estaba destinado a una agencia noticiosa China, Xinhua.

Aunque el G-2 sostenía que el Vedado era un "nido de espías de la CIA", aquella fue, probablemente, la primera instalación clandestina de micrófonos y transmisores en inmuebles cubanos realizada por agentes de la CIA en 1960. 

Entre julio y agosto Melvin Beck, un norteamericano que había realizado varios viajes a la isla, organizó la que quizás fuera su tarea más compleja: la instalación clandestina de micrófonos en el penthouse del entonces Hotel Rosita. La CIA presumía que en esa instalación turística serían emplazadas las oficinas de la embajada soviética en Cuba, y que en el penthouse podía ser ubicado el despacho del embajador, o al menos una sala de reuniones. 

En esta misión, lo asistió de manera activa Robert D. Wiecha, quien le facilitó la supuesta colaboración del cubano Alfredo Izaguirre de la Riva, sobrino nieto de Alfredo Hornedo, ex propietario del Hotel Rosita. "Foul al catcher".

El 14 de agosto de 1960 arribó a La Habana el oficial CIA Robert L. Neet que se acreditó en la embajada como funcionario en tránsito en funciones consulares, en realidad era un especialista en «operación de audio». El objetivo sería una dependencia de la República Popular China como ya dijimos, ubicada en el apartamento número 172 del edificio del Retiro Médico en la zona de la Rampa.

Para esta operación, el trío contó con la cooperación del bailarín italiano Mario Nordio, dueño de una academia de baile en la Habana y tambien con los diplomáticos Marjorie Lennox y Robert Neet, que más tarde fueron liberados por su condición de acreditados. Los tecnicos de la CIA fueron detenidos casi infraganti.

Tras los interrogatorios en la sede del G-2 y luego pasaron unos cien días en La Cabaña, hasta que el 17 de diciembre de 1960 fueron a juicio al cual asistió el cónsul estadounidense Hugh Kessler. El fiscal pidió treinta años de prisión, pero el tribunal les impuso diez. El veintidós de enero de 1961 volaron al presidio de Isla de Pinos.

Aquí - como ya se ha digo - arriesgarían sus vidas para desactivar, hacia noviembre de 1961, el circuito eléctrico de la carga de unas seis mil libras de dinamita con que los carceleros habían minado - desde la víspera de Bahía de Cochinos - la Circular No 4 donde pasaron 281 días junto con unos mil cien presos hasta que fueron trasladados a la Circular 1.

Finalmente la CIA solicitó a Donovan hablar con Fidel Castro, como aguinaldo de la Navidad de 1962, accediera a liberar también a unos veinte ciudadanos americanos presos por diversos delitos catalogados por el castrismo como "contrarrevolucionarios", entre ellos estos tres técnicos de la CIA.

EL CHIVATAZO DE GIRÓN

Desde esta misma "Prensa Latina" Castro fue puesto al tanto de la invasión por una comunicación cifrada desde Guatemala, que el periodista argentino Rodolfo Walsh - quien se hallaba en Cuba como cofundador de la agencia. Este había interceptado y desentrañado ese mensaje.

Desde una semana antes el régimen comenzó con las detenciones masivas de opositores, previo a la llegada de los invasores. Al final Castro accedió a cambiarlos a todos por cuatro cubanos acusados de conspirar para volar edificios públicos e instalaciones militares: Marino Antonio Sueiro y José García Orellana, residentes en Nueva York, y Roberto Santiesteban, attaché de la Misión de Cuba ante Naciones Unidas.

El otro era Francisco Molina del Río, alias El Gancho, condenado por matar a la niña venezolana Magdalena Urdaneta en un restaurante de Manhattan, el 21 de septiembre de 1960, al calor de una trifulca entre banderías cubanas con motivo de la asistencia de Castro a la XV Asamblea General de la ONU.

LA CIA LO TENÍA CLARO EN LA HABANA 

Con los años, un artículo del Wall Street Journal del 8 de junio del 2003, basado en fuentes de inteligencia, señalaba que en aquel lugar, entre la maleza de la localidad de Bejucal, se ocultaba una base espía China. Bejucal, en Cuba, está a 386 kilómetros de Miami en línea recta. Entre ese pueblito de la provincia de Mayabeque y la ciudad de EE.UU van y vienen las teorías conspirativas.

En su primera comparecencia ante el Congreso en 2025, el almirante Alvin Holsey indicó el pasado mes de febrero que Pekín utiliza Cuba como “localización próxima [a EEUU] para la colección de inteligencia” y advirtió que el Southcom “prioriza el monitoreo y la evaluación de las actividades malignas” llevadas a cabo a solo 110 kilómetros de suelo estadounidense. Desde Cuba también podrían ponerse en riesgo comunicaciones relativas a la seguridad del tránsito por el Canal de Panamá.

Bases chinas en las afueras de la Habana, según fotografías de satélites norteamericanos. // 

La actividad de espionaje de China sobre Estados Unidos ya ocupó la actualidad a comienzos de 2023 con el avistamiento de un globo chino sobrevolando territorio estadounidense, luego derribado en el mar. Pero la denuncia sobre un esfuerzo de Pekín por interceptar señales de comunicaciones estratégicas de EEUU cobró mayor gravedad con una información publicada el 8 de junio de 2023 por el ‘Wall Street Journal’.

Según el rotativo, China y Cuba habían llegado a un acuerdo para la construcción de una base de espionaje en la isla. A cambio, el régimen chino se había comprometido pagar varios miles de millones de dólares, en un momento de especial penuria económica cubana. El WSJ afirmaba que el acuerdo presuntamente incluía crear también una base para entrenamiento militar conjunto.

El 1 de julio de 2024 el Center for Strategic and International Studies (CSIS), uno de los principales think-tanks de Washington, publicó un informe con imágenes de satélite que desvelaban la existencia de hasta cuatro emplazamientos de instalaciones espías de China en Cuba para la captación de señales de inteligencia (SIGINT), varias de ellas especialmente sofisticadas.

De acuerdo con ese informe, tres de los emplazamientos localizados se encuentran en las cercanías de La Habana (Bejucal, Wajay y Calabazar), mientras que el otro se halla próximo a El Salao, a unos 100 kilómetros de la base estadounidense de Guantánamo. La dictadura "lo niega todo".

La inteligencia estadounidense no tiene dudas de que se trata de tecnología operada por China. Cuba no dispone de satélites propios que permitan el aprovechamiento de los sistemas instalados. Por otra parte, frente a una Rusia con menor fuelle financiero, China está dispuesta a un pago generoso por unas capacidades de espionaje en la máxima proximidad posible de Estados Unidos que le resultan importantes en su rivalidad con Washington.