"El derecho de nacer" sigue siendo una de las novela más famosas del mundo, que en sus orígenes en Cuba fue radial y escrita en 1948 por el santiaguero Félix Benjamín Caignet Salomón.
Resulta que este señor nació un 31 de marzo del año 1892, hace más de 130 años, en el poblado de San Luis, provincia de Santiago de Cuba. Su primera edición como género Telenovela fue en el año 1950, y fue basada en esa misma de radio que había logrado mucha popularidad.
Cuando el tenor italiano Caruso se encontraba actuando en el Metropolitan Ópera House, Felix B Caignet le escribió y le envió una acuarela criolla pintada por él. Además le pidió que le mandara su auto caricatura, pues conocía de su cualidad como caricaturista. El célebre tenor se la envió…
Caignet escribió unas 200 comedias y sobre 300 obras musicales: sones, guarachas, boleros, guajiras, música infantil, decenas y decenas de composiciones, pero su novela "El derecho de nacer", lo puso a él y a Cuba a la vanguardia mundial en la creación de lo que después se conoció como culebrones. (No vaya ser que aparezca otro boricua diciendo que fueron ellos y tal...)
La novela original Cubana, porque han habido versiones de disímiles países, contó con la actuación de María Valero-Minín Bujones y Carlos Badías, secundados por un elenco envidiable, donde sobresalen Nenita Viera, Lupe Suárez, Xiomara Fernández, José Goula, Enrique Santiesteban, Carlos Paulín, y el estilo de narración de Luis López Puente.
Eso motivó llevarla a la televisión como un experimento, y resultó que repitió un éxito de audiencia sin precedentes que dura hasta nuestros días. El creador de este multitudinario género era un mulato de origen franco-haitiano, que de forma empírica se dedicó a incursionar en la literatura y las artes.
Fue escritor, autor musical, pintor autodidacta y periodista. Además trabajó como mecanógrafo y como oficial de sala en el tribunal de Santiago. Como periodista colaboró en la revista habanera Teatro Alegre y también en El Diario de Cuba, asumiendo la sección titulada Vida Teatral. También escribió para las revistas El Fígaro, Bohemia y el periódico El Sol.
Una anécdota
Cuando en 1920 vino a La Habana para actuar en el Teatro Nacional, Caignet le escribió nuevamente diciéndole que lamentaba no poderlo visitarlo personalmente, pues su situación económica no le permitía ir desde Santiago de Cuba a la capital. Fue entonces que Caruso le invitó a presenciar sus ocho funciones, acompañando la misiva con un giro por doscientos pesos para los gastos.
Maldita Hemeroteca
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