Los ingleses invadieron la Habana el seis de junio de 1762. No se movieron de allí; y solo la estuvieron ocupando por espacio de 11 meses. Sin embargo años después, concretamente 220, pudo haberla invadido por segunda ocasión.
Cuando el diez de noviembre de 1982 el presidente de argentina, Leopoldo Galtieri, salió al balcón frente a un mar de gente agitando sus banderas argentinas, la multitud comenzó a corear: “A gritar, a gritar, si quieren las Malvinas que las vengan a buscar”.
Frente a las exigencias de la multitud Galtieri atizó el conflicto: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla. En esto tenemos la solidaridad de varios pueblos americanos que están decididos a dar batalla con los argentinos.”
El embajador castrista Emilio Aragonés Navarro llegó a Buenos Aires el 9 de abril y al día siguiente a las 13.45 entró al despacho personal de Galtieri. Ese día, el presidente de facto había estrenado su sistema de grabación con grabador de cinta abierta.
Embajador: -Por miedo, Guayana vota mal porque vota precipitadamente, pero vota por miedo porque piensa “los ayudamos y nos atacan acá y nos quitan la mayor parte del territorio. Guayana pude mudar esa posición y ponerse del lado de ustedes".
Lo que se refería el embajador cubano y que no se atrevió a decir en esa conversación, fue que su jefe en la Habana estaba dispuesto a entrar de lleno en el conflicto. Según declaraciones hechas al sitio argentino Infobae por Juan Bautista “Tata” Yofre, escritor, político y secretario de Inteligencia en la Argentina hasta el 1990, este aseguró que:
Hoy se conocen registros históricos y testimonios que indican que Fidel Castro, a través de sus enviados, ofreció a la dictadura argentina durante la Guerra de Malvinas (1982) el uso de un submarino cubano para atacar a la flota británica "Royal Navy", incluso en el que se suponía trasportaría al entonces príncipe de Gales, hoy Rey Carlos III.
Las Islas Malvinas, o Falkland Islands como se llaman en idioma inglés por ser administradas por el Reino Unido, se encuentran situadas a 500 kilómetros de las costas Argentinas, habían sido ocupadas por soldados de ese país en reclamo por un territorio que consideraban usurpado, y por el cual Inglaterra se había negado a negociar. Este incordio motivó que ambas naciones entraran en guerra un dos de abril de 1982.
¿Solidaridad Castrista con Argentina?, la del embajador cubano en esos momentos en Buenos Aires, el obeso Emilio Aragonés Navarro, alias Tembo, tipo peligroso este que desde tiempos de Perón y el asesino Videla, llevaba los asuntos de Fidel Castro en el país austral, de paso era el contacto de la Habana con las organizaciones guerrilleras argentinas, lo de siempre.
Eran tiempos en que todavía Cuba se sentía protegida por Moscú y padecía del "gatillo alegre", al menos de boca para fuera. El régimen de la Habana contaba con un fortísimo armamento, e incluso alardeaba en la zona de una dotación de seis submarinos rusos B-309, MG-200 o MG-10M, con los cuales operó por casi cuarenta años una flotilla de cierta jerarquía como potencia naval de tercera o cuarta categoría.
Galtieri gritaba sus bravuconadas contra el Reino Unido mientras la grabación lo recogía todo cinta abierta. Sin embargo, a pesar del ruido ambiental y la gritería de la muchedumbre en la Plaza de Mayo, se pudo escuchar el siguiente dialogo:
Embajador Cubano Emilio Aragonés: -He venido a decirle que Cuba va a hacer lo que ustedes determinen, hasta dónde ustedes quieran llegar va a llegar Cuba…
Galtieri: -Dígale a Castro que más allá de las diferencias que tenemos se puede conversar. Yo le agradezco éste sentimiento y solidaridad americana, latinoamericana, somos latinos. En buena medida tenemos diferencias…
Todos tenemos diferencias.
Galtieri (elevando la voz): - ¡¡Como Venezuela, Colombia, Perú, Chile y Paraguay, somos comunidades latinas pero con distintas raíces!!.
Embajador Cubano: -Somos integrantes de una misma familia, pero un país diferente.
Galtieri: -Tenemos diferencias pero son todas discutibles y conversables, pero le agradezco el gesto. Este gesto la Argentina no lo va a olvidar.
Y cuando el peligroso ex miembro del 26 de julio comprobó que su proposición se diluía en un simple agradecimiento, fue de nuevo a la carga...
Embajador: -Pero éste gesto se puede convertir en hechos. Es lo que yo quiero que usted se lleve con toda claridad. Esto es una proposición muy cuidadosa pero detrás de esto está la voluntad de hacer lo que haya que hacer… enviarle un submarino y hundirle un barco… cualquier cosa…
Galtieri: -Argentina no lo olvida, ni lo va a olvidar por muchos años.
Embajador: -Me gusta porque eso obliga… aunque sea privado no más…
Galtieri: -No obstante yo le digo embajador que cualquier cosa que reclamar… porque esto está muy acelerado, muy acelerado, se nos van a ir de las manos ciertas cosas, se nos van a ir de las manos.
Eso es lo que yo le estoy diciendo al Señor Haig acá ¿eh?. (Se refería a Alexander Haig, el secretario de estado de EEUU) estamos corriendo contra el tiempo ¿eh?. Y esto es un problema que puede traer consecuencias internacionales, no de Gran Bretaña y Argentina, consecuencias Mundiales. Se le va a ir de las manos a Estados Unidos, a Rusia… a todos.
Usted es consciente, yo le agradezco acá, dígale a Castro que le agradezco que además Argentina no va a olvidar. Y a usted, personalmente, le agradezco también éste gesto señor embajador. Más allá de lo que usted me dice, como dicen los diplomáticos… yo no sé cómo dicen los diplomáticos, vuelvo a repetir, tenemos diferencias… Usted sabe que…
Y entonces el castrista lo corta:
Embajador: -Son salvables, además las diferencias pueden ser mayores o menores. Se pueden agrandar o se pueden disminuir también, pero Señor Presidente....
Galtieri: -Pero que usted tome el cepillo de dientes y el calzoncillo para venir a Argentina usted, que es así señor embajador, discúlpeme los términos con que hablo. Desde La Habana a Buenos Aires es un gesto de Cuba que la Argentina no lo olvida. Yo sé que usted tomó apenas los elementos de aseo para venir para acá.
Embajador: -Mire Señor Presidente, yo creo que independientemente de la urgencia con que usted vea esta cosa del apoyo concreto de Cuba hay otra cosa que sí es un poco más urgente, porque el apoyo de Cuba está seguro cuando usted es dueño… usted puede decir en media hora ”me hace falta que ustedes me den esto” y bueno ahí va a estar eso.
Pero hay cosas que el tiempo no puede jugar a favor nuestro y es lo de los No Alineados, es una cosa tan compleja donde hay tantos países distintos, con tantas posiciones distintas, y ahí sí los minutos cuentan. Usted debería decirme qué quiere, rápidamente, para nosotros escribirle una carta a cada jefe de estado y explicando, pidiendo lo que ustedes pidan…
Galtieri: -Me quedan 24, 48 horas más…
Embajador: -Yo creo que cuando más pronto lo haga usted sería mejor porque esto es aberrante, además una fuerza tremenda no sé ahora…
Galtieri: -Por otra parte no se qué hicieron en el Consejo de Seguridad ¿eh?
Embajador: -¿Nosotros?
Galtieri: -No usted no, Cuba no… tres o cuatro países que estaban ahí…
Embajador: -Bueno, le voy a explicar por qué Guayana vota como vota, no vota contra ustedes…
Galtieri: -Qué se yo…
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| El dictador Leopoldo Galtieri voceándoles a las masas enardecidas |
Embajador: -Por miedo, Guayana vota mal porque vota precipitadamente, pero vota por miedo porque piensa “los ayudamos y nos atacan acá y nos quitan la mayor parte del territorio. Guayana pude mudar esa posición y ponerse del lado de ustedes".
Galtieri: -Son mil personas las que están ahí, mil personas. Le agradezco señor Embajador, disculpe que lo hice esperar. Usted sabe que es un día muy especial para nosotros, para mí también, yo le voy a dar contestación inmediata a esto pero por principio ya le manda usted al señor Fidel Castro.
Dígale que le agradezco la espontánea, decidida, no sé cómo decirle más, que me envía en estas circunstancias no fáciles para Argentina, el gesto que ha tenido, pero que me dé 24 horas …estoy durmiendo apenas…
Embajador: -Usted tiene la palabra, yo lo encaré con urgencia por usted, no por nosotros. Yo me pongo en sus manos para lo que ustedes quieran…
Galtieri: -Que me dé un tiempo, me dé 24 horas, 48 horas, pero en principio le contesta…
Embajador: -Yo hoy mismo le mando un cable relatando esta conversación.
Galtieri: -Cable cifrado, no cifrado, haga lo que usted quiera.
Embajador: -Cifrado. Si no es cifrado nuestros vecinos lo tienen en la mesa enseguida.
Galtieri: -(risa) Mi agradecimiento por esta espontánea…
Y seguía. De nuevo con la pesada cantaleta...
Embajador: -Y yo le repito, Presidente, esta decisión no viene a la ligera, llega de Fidel Castro, a cambiar ideas, tenga claro eso.
Galtieri: -No lo conozco, sé quién es Castro. Gracias por su presencia en la Argentina.
Embajador: -Yo estaré con ustedes hasta que esto se termine…
Galtieri: -¿Cómo se va?
Embajador: -¿Usted cree que nuestra ausencia era una cosa política? Nosotros teníamos el radar inglés, constantemente lo hemos estado diciendo (no se escucha) el embajador inglés y su entorno político lo que hecho esto, pero esto es hasta que se termine.
Galtieri: -Le agradezco mucho (se escucha una palmada en la espalda) y agradézcaselo a Castro… venga, yo lo acompaño.
Embajador: -Está bien, Presidente, quedamos a sus órdenes…
Galtieri: -Sí, sí, señor.
“Los cubanos dejaron implícito que estaban hablando por los rusos, e incluso insinuaron que los soviéticos y que al día siguiente de esa conversación el diplomático Cubano le volvió a reiterar al presidente Galtieri la voluntad de "hacer lo que haya que hacer, como enviarle un submarino y hundirle un barco a los Ingleses o cualquier cosa”.
Como ven, esta era una prueba más de la componenda de Fidel Castro con los militarotes Argentinos, a pesar de sus diferencias ideológicas. Aún así Castro buscaba apoyar ofreciendo inteligencia y recursos militares y sin consultárselo a nadie en Cuba. Por suerte para los Cubanos el régimen argentino se mostró reacio a aceptar esta peligrosa ayuda.
Maldita Hemeroteca
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