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| La Isla de Pinos en aquellos años // |
A inicios del siglo XX, Cuba sufrió profundas transformaciones ante la imposición de la Enmienda Platt y la celebración de las elecciones presidenciales que colocaron a Tomás Estrada Palma como primer presidente.
El tratado a que hacía referencia el artículo VI de la Enmienda Platt fue negociado y firmado en La Habana el 2 de julio de 1903, por el secretario de Estado Interior, José María García Montes y el embajador norteamericano en Cuba, Herbert G Squiers.
Gonzalo de Quesada continuó con su gestión diplomática y el 2 de marzo de 1904, se firma en Washington lo que se conoce como el Tratado Hay –Quesada.
Fueron sus asignatarios, John Hay, secretario de Estado del Gobierno de los EE.UU. y Gonzalo de Quesada como embajador del gobierno de Cuba en Washington.
El Tratado Hay-Quesada reconocia la soberanía cubana sobre la Isla de Pinos (actualmente Isla de la Juventud). Firmado por John Hay (EE.UU.) y Gonzalo de Quesada (Cuba), este acuerdo resolvió una disputa territorial, aunque el Senado estadounidense no lo ratificó hasta el 13 de marzo de 1925.
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| Residentes norteamericanos en la isla de Pinos en 1930. // |
El presidente de Cuba durante todo el año 1922 era Alfredo Zayas y Alfonso, quien asumió el cargo el 20 de mayo de 1921 y gobernó hasta el 20 de mayo de 1925, periodo caracterizado por una profunda crisis económica, alta corrupción administrativa y la creciente influencia de EE.UU.
21 AÑOS DESPUÉS
No obstante Zayas, en una hábil maniobra diplomática en 1922, encomendó al embajador Gonzalo de Quesada y Arostegui, reiniciar las gestiones ante el gobierno norteamericano para la ratificación y el Secretario de Estado Norteamericano lo envió a las comisión de Relaciones Exteriores del Senado para su análisis.
Sin duda, la ratificación del Tratado Hay-Quesada en el Senado de Estados Unidos, ocurrida el 13 de marzo de 1925, hoy se cumplen 101 años, resulta una fecha de relevancia no solo para el pueblo pinero, sino también para toda la nación, en tanto constituyó una victoria política y diplomática del pueblo cubano, resultado de las acciones que desde la diplomacia desempeñaron en Washington figuras como Cosme de la Torriente.

