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SEGUNDA INTERVENCIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN CUBA


A medida que avanzaba la carrera por la presidencia de 1905, el ambiente político en la isla comenzó a deteriorarse. Amigos y seguidores le manifestaron al presidente Tomás Estrada Palma que lo necesitaban por cuatro años más. El Bayamés estuvo de acuerdo y anunció su candidatura a la reelección. 

Había alcanzado que Cuba tuviera sus reservas en positivo (+20millones oro) tras quedar el país devastado por treinta años de guerra con España. Sin embargo, el Partido Liberal se fusionó como una fuerza política nacional encabezada por el general José Miguel Gómez, el carismático líder veterano de Santa Clara, y el doctor Alfredo Zayas, un político corrupto e inteligente, natural de Puentes Grandes en Marianao, y se postularon como candidato liberal para presidente y vicepresidente.

La facción del presidente - los conservadores - reaccionaron formando “el gabinete de lucha”, encabezado por el general Fernando Freyre. La situación se volvió violenta cuando se supo que el coronel Enrique Villuendas, un líder popular de la oposición, había sido asesinado en Cienfuegos por un jefe de policía local.

En protesta, el Partido Liberal se retiró de la carrera presidencial, dejando que Estrada Palma volviera a ganar sin oposición. Fue una victoria breve y amarga porque el 16 de agosto de 1906 la oposición, encabezada por líderes regionales, se rebeló en lo que se convirtió en la Guerra Pequeña de Agosto o "Guerrita de Agosto".

Ante este panorama y en busca de una solución, el Presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt, para evitar la solicitud de intervención nuevamente, le escribió a Estrada Palma lo siguiente: 

“Le pido muy fervientemente que sacrifique sus propios sentimientos en aras del bien de su país y ceda a la solicitud del Sr. Taft y continúe en la presidencia durante un tiempo suficiente. Es hora de inaugurar el nuevo gobierno temporal … Rezo para que al menos te hayas sacrificado por tu país y que cuando dejes el cargo dejes a tu país en libertad”. 

Aunque Palma volvió a mantenerse firme, el 28 de septiembre de 1906 dimitió quien había sido el primer presidente de la República, dejando la isla sin gobierno. Al día siguiente, dos mil marines desembarcaron en Cuba, iniciándose así la segunda intervención estadounidense.

UNA PRUEBA DE QUE NO HUBO INTENCIÓN POR PARTE DE WASHINGTON DE APODERARSE DE CUBA 

Lo que hizo diferente esta intervención a la primera fue el hecho de que las oficinas gubernamentales (con pocas excepciones) a nivel nacional, provincial y municipal, permanecieron en manos cubanas y los soldados estadounidenses se mantuvieron estacionados fuera de las principales ciudades.

Era un gesto de respeto a la orgullosa Guerra de Independencia de Cuba. Y algo muy importante también, la bandera de la estrella solitaria, la de Narciso López, en ningún momento fue reemplazada por la de Estados Unidos en aquellos edificios estatales.

TAFT GOBERNADOR DE CUBA 

El papel de William H. Taft fue clave fue como Gobernador Provisional al inicio de la segunda intervención estadounidense (1906-1909), tras la renuncia de Don Palma, suspendiendo el Congreso y asumiendo el control legislativo para estabilizar la isla bajo la Enmienda Platt.

En septiembre de 1906, Taft, entonces Secretario de Guerra de EE. UU., llegó a La Habana tras la "Guerrita de Agosto" para evitar una guerra civil. Asumió el cargo de gobernador provisional, suspendió el Congreso cubano, disolvió fuerzas insurrectas y nombró nuevos supervisores en la Guardia Rural. 

Una vez se calmó todo y el liberal José Miguel Gómez asumió su mandato las tropas norteamericanas se marcharon de Cuba hasta el día de hoy, en que millones de cubanos esperamos con ansias se repita esta historia.

Maldita Hemeroteca
Fuentes: Cubacenter.org
Repositorio Digital.ohc.cu


AL PUEBLO DE CUBA:


El no haber el Congreso tomado acuerdo en cuanto á la renuncia irrevocable del Presidente de la República de Cuba, ó elegido un sustituto, deja á este país sin gobierno en una época en que prevalece gran desorden, y se hace necesario, de acuerdo con lo pedido por el Presidente Palma, que se tomen las medidas debidas, en nombre y por autoridad del Presidente de los Estados Unidos, para restablecer el orden, proteger las vidas y propiedades en la Isla de Cuba é islas y cayos adyacentes, y, con este fin, establecer un gobierno provisional.

El gobierno provisional establecido por la presente, por orden y en nombre del Presidente de los Estados Unidos, sólo existirá el tiempo que fuere necesario para restablecer el orden, la paz y la confianza pública, y una vez obtenidas éstas se celebrarán las elecciones para determinar las personas á las cuales deba entregarse de nuevo el gobierno permanente de la República.

En lo que sea compatible con el carácter de un gobierno provisional, establecido bajo la autoridad de los Estados Unidos, éste será un Gobierno Cubano, ajustándose, en lo que fuere posible, á la Constitución de Cuba. La bandera cubana se enarbolará, como de costumbre, en los edificios del Gobierno de la Isla. Todos los Departamentos del Estado, los gobiernos provinciales y municipales, incluso el de la Ciudad de la Habana, funcionarán en igual forma que

bajo la República de Cuba. Los tribunales seguirán administrando justicia; y continuarán en vigor todas las leyes que no sean inaplicables por su naturaleza, en vista del carácter temporal y urgente del gobierno. El Presidente Roosevelt ha anhelado obtener la paz bajo el Gobierno Constitucional de Cuba y ha hecho esfuerzos inauditos por evitar la presente medida. Demorar más, sin embargo, sería peligrosa.

En vista de la renuncia del Gabinete, hasta nuevo aviso los Jefes de los diferentes Departamentos se dirigirán á mí para recibir instrucciones, incluso el Mayor General Alejandro Rodríguez, Jefe de la Guardia Rural y demás fuer-zas regulares del Gobierno, y el Tesorero de la República General Carlos Roloff.

Hasta nuevo aviso, los Gobernadores Civiles y Alcaldes también se dirigirán á mí para recibir órdenes. Pido á todos los ciudadanos y residentes de Cuba que me apoyen en la obra de restablecer el orden, la tranquilidad y la confianza pública. 

Habana, Septiembre 29 de 1906.

H. TAFT,

Secretario de la Guerra de los Estados Unidos, Gobernador Provisional de Cuba.