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SÉRPICO, EL POLI QUE SE RESISTIÓ A SER UN CORRUPTO MAS EN NEW YORK.

Al Pacino en el personaje de Sérpico encubierto, en la película de Sidney Lumet. // 

Hace un par de días saltó una noticia sobre dos policías que sorprendieron robando viandas en una finca privada en Cuba, y no es que resulte una novedad ni nada por el estilo, pues para nadie es un secreto que la corrupción entre los agentes del orden en Cuba es "el pan nuestro de cada día", y nunca mejor dicho.

Pasa que al igual que el pueblo - al menos la gran mayoría - atraviesa por la misma desgracia en cuanto al cúmulo de privaciones que asolan al país, lo que no justifica lo que hacen tras el uniforme. Solo faltaría eso. Pero reflexionando sobre este vergonzante hecho, nos vino a la mente el caso de Sérpico, aquel policía neoyorquino de los años 60, y principios de los 70, que se resistió a ser un corrupto mas.

Incluso trabajó como agente encubierto para denunciar a la canalla del cuerpo de la policía que, debido a un aumento exponencial del tráfico de drogas y la prostitución, estaba siendo invadido por ese flagelo moral y social.

A ver, que la corrupción es un fenómeno universal; y ha existido en todas las épocas, se ha dado en todos los países y ha atravesado todos los sistemas políticos. Y en este caso no todos, pero determinadas unidades del Departamento de Policía de esa ciudad y comisarios fueron colaboradores necesarios del funcionamiento de las mafias y criminales.

De manera que Frank Sérpico fue un agente encubierto y muy valiente además, que destapó gran parte de esa corrupción policial. Sin embargo, con los años su figura sigue siendo un tanto controvertida, según quien por supuesto.

Recién comenzaba la década del 70 y la comisión Knapp - a cargo justamente del juez Whitman Knapp - investigaba una serie de casos de corrupción en el departamento de policía de la ciudad de Nueva York, que en ese contesto había alcanzado las mayores cotas de corrupción, gracias al tráfico de drogas y la prostitución.
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Serpico entonces y en la actualidad

Por esta labor de denuncia atentaron contra su vida. Estuvo a punto de morir cuando le dispararon en una trampa, disparo que le impactó en la cara, y recuerda que sobrevivió porque logró enfadarse lo suficiente como para seguir viviendo.

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La policía, o determinadas unidades o comisarios, eran colaboradores necesarios. Algo que no era la primera vez que ocurría, ni la última: no ha dejado de pasar, como lo demuestran las noticias que siguen llegando aunque afortunadamente son los menos. No obstante siempre habrá alguno que se corrompe.

En febrero de 1971 Sérpico ingresó en un hospital con una bala en el rostro, luego de quedar tendido en plena calle tras un operativo en Brooklyn por tráfico de drogas. Sus compañeros lo abandonaron a su suerte, y un vecino del lugar finalmente llamó a la ambulancia.

El rumor era que un policía había efectuado el disparo. Los que le rescataron no sabían quién era, después dijeron: "Si llego a saber que era Sérpico le hubiera dejado desangrarse". Ese hecho fue el motivo de que apareciese el el libro escrito por Peter Maas, que luego se convirtió en un éxito que vendió mas de tres millones de libros.

Más tarde llegó la película que acaba de cumplir 52 años de su estreno en Estados Unidos, justamente en la ciudad de Nueva York. De hecho en 1972 Sérpico se encontraba retirado ya de la policía y auto exiliado en Suiza y, a pedido de Al Pacino, fue que regresó a EEUU.

El actor necesitaba caracterizar el personaje y por medio de unas reuniones en una casa alquilada por el actor en Montauk, forjaron la alquimia perfecta para dar luz verde a la película que fue dirigida por Sidney Lumet.

Sérpico se estrenó en Nueva York el cinco de diciembre de 1973, hace ya 52 años, y el protagonista - en la vida real - hoy vive todavía y tiene 89 años. Decía el premio noble de literatura estadounidense John Steimbeck, que "El poder no corrompe, es el miedo el que corrompe, tal vez el miedo a perder el poder".